Archivo mensual: octubre 2016

Facebook analiza ofrecer contenidos televisivos

No es novedad que Facebook ya es un editor de noticias. Su facilitación de acceso a contenidos periodísticos ya dejó de ser una promesa para ser una realidad. Una de las funciones que permite esta experiencia es Instant Articles. Ahora, Facebook considera ampliar esta función para ofrecer contenidos audiovisuales. El horizonte es competir con jugadores como Netflix para ofrecer contenidos televisivos online. En este sentido, Facebook aprovecha el desarrollo de Facebook Live para lanzarse a nuevos desarrollos en formato de videos. La nueva función permitirá avanzar sobre la promesa de Facebook de ofrecer contenidos diversos, fragmentados, sin intermediarios y con un acceso disponible las veinticuatro horas por un público multitasking. Si ya Facebook está recortando a pasos agigantados la autonomía – y supervivencia –  de los sitios periodísticos online con formato inercial en el papel, ahora se propone avanzar sobre la televisión abierta y la televisión paga –  por cable y satelital – para convertirse en la gran plataforma integral de oferta de contenidos. En este sentido, vuelve a asomar el dilema para los medios tradicionales si esto supondrá al menos susupervivencia. Pelearse contra Facebook es ya una estrategia que quedó en el pasado. La opción de “una aldea poblada por irreductibles galos que resiste todavía al invasor” parece haber quedado para los cómics, no para los medios “tradicionales”. En todo caso, la resistencia deberá contar con el auxilio de otro tipo de actores como los estados nacionales. Angela Merkel ha dejado traslucir ante los medios alemanes en el mayor congreso de medios de Europa (Medientage) que podría llegar a ser un potencial Arminius (Herrmann) añorado por los medios.

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Facebook avanza aún más en ser la plataforma existencial multicontenido

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La obsesión por Weimar y el nazismo en los medios norteamericanos

No es novedad que la señal de cable History Channel inunde su programación con episodios relativos a cualquier aspecto de la vida de Adolf Hitler, ya sea pública o privada. Más sorprendente es aún que los bachilleratos internacionales dediquen su capítulo de historia en inglés a la República de Weimar. Este es quizás uno de los períodos más turbulentos ya al mismo tiempo culturalmente  ricos de la Alemania reciente. Es un período “densamente” alemán, con todo la densidad que Alemania tiene por detrás, por delante y por los costados. Pareciera que este atractivo por el fracaso – ya se sabe el final y quien fue el asesino – de la primera república alemana y a la vez primera experiencia democrática plena del país ha inundado la campaña presidencial norteamericana. Y en particular se ha desbordado hacia la tensión entre medios y política. Un caso es el artículo publicado en la Columbia Journalism Review  por el crítico y ensayista cultural neoyorquino Lee Siegel titulado “El momento Weimar de los medios” (“The media’s Weimar moment“). El autor distingue la particularidad de la experiancia alemana y avisa que no pretende hacer analogías entre la situación actual de los medios en Estados Unidos con la República de Weimar. Pero la hace. El Washington Post también rescata en un artículo el término “Lügenpresse” (prensa mentirosa), que según el diario del Watergate es asociable a ciertos cantos contra los medios del establishment del país que se propagan en algunos actos del candidato republicano Donald Trump. El candidato como sus  adherentes  se refieren a los medios institucionalizados como corruptos” que favorecen una elección “manipulada” o “amañada” (rigged election). El Post aclara en su nota que el término original en elemán no se limita alemán a calificar a los medios y la prensa en general como “mentirosos” o “difamatorios”; conlleva un sentido más escabroso. Ya en tiempos anteriores al nazismo y profundizado por los seguidores de Adolf Hitler y de quienes compartían el campo “völkisch” (populares, nacionales, tradicionalistas, conservadores), el término no aludía únicamente a que la prensa o los medios no fueran precisos o fueran difamatorios a drede en sus notas, sino aún más, que los mismos al mentir eran agentes del extranjero y promovían el menoscabo del país. En realidad el término “Lügenpresse” es parte de la cultura alemana y fue usado por los nazis, pero también por conservadores, católicos y comunistas, con distintos sentidos. El problema no es el término sino el sentido de quién lo usa y sus improbables consecuencias.  Preocupante no es el uso del término “Lügenpresse” asociado a la campaña nortemericana; sí lo es su reaparición en Alemania de la mano del movimiento xenófobo Pegida. No sabemos dónde residirá finalmente la farsa o la tragedia. Aquello que sí es cuestionable es el jolgorio y la liviandad con que se tratan ciertos términos para descalificar a uno u otro en diarios con influencia en el centro del poder político del país o en revistas universitarias y  académicas y culturales de notorio prestigio. Esta situación nos remite a la Argentina a un polémico editorial del diario La Nación titulado “1933”, cuestionado tanto fuera del diario como por la propia redacción del mismo. Del pastor, el lobo y las ovejas no hemos aprendido lo suficiente.

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Tapa de la revista de los estudiantes de la California State University at Fresno

Un nuevo gigante de las comunicaciones viene asomando

Un nuevo gigante está naciendo en el campo de las telecomunicaciones y de la generación de contenidos. Una vez más. En este caso se trata de la fusión de AT&T y Time Warner, en una operación calculada en cerca de 85.000 millones de dólares. Si bien el horizonte que asoma es de un nuevo proceso de concentración, las dudas también asoman en cómo será la conformación del nuevo mega grupo de comunicaciones. AT&T obtuvo 132.000 millones de dólares de ganancia en el año 2014 (en el año 2015 ocupó el puesto 23 en la listade empresas a nivel global), mientras que Time Warner tuvo 28.000 millones de dólares en 2015 (27.000 en 2014). No necesariamente se da el círculo virtuoso de quienes favorecen este tipo de sinergias ansiadas (1 + 1 =3). Una experiencia concreta la atravesó la propia Time Warner cuando en el año 2000 concretó la fusión con AOL, la más grande hasta ese momento en el panorama empresario de los Estados Unidos.  El resultado fue lejos de los previsto, tan es así que ahora la empresa se embarca en una nueva megafusión. La coexistencia de culturas organizacionales diversas en megacoporciones no es algo sencillo de gestionar. AT&T también ha buscado tener una posición dominante en el campo de las telecomunicaciones desde hace al menos dos décadas. Las motivaciones hacia esta nueva fusión es clara y viene de las “empresas de garage” como Google o Facebook: en juego está la distribución de contenidos, el index de gestión de los contenidos y la captación de ingresos publicitarios (Google está primero en el año 2015 a nivel global con casi 60.000 millones de dólares, mientras que Facebook está en el quinto lugar con cerca de 11.000). Tanto Google como Facebook pretenden independizarse de los ductos de las telcos. Y tarde o temprano es altamente probable que comenzarán a producir contenidos de alguna forma – quizás aún no imaginada hasta el momento – y no sólamente a editarlos. Este tipo de acciones como la fusión considerada ejercen presión sobre las autoridades regulatorias de los Estados Unidos. Es probable que la nueva empresa tenga que desprenderse de activos por afectar prácticas competitivas. O bien, esta nueva empresa generará cambios sobre patrones de propiedad cruzada, neutralidad de la red y libertad de expresión. Hay un dato no menor cual es que esta fusión es reactiva frente al nuevo escenario empresarial en los Estados Unidos cuyo sector más dinámico está asociado a la nueva generación de empresas comunicacionales. En otras palabras, hay indicadores  de recambio en el establishment empresario del país, algo por cierto no menor. Las consecuencias afectarán las comunicaciones a nivel global y en particular a América Latina, ya que Estados Unidos es una de las fuentes de referencia tanto para los actores corporativos como para los marcos normativos que intenten regular procesos de convergencia inevitables.

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Las “afinidades electivas” de AT&T y Time Warner según el Wall Street Journal.

El año 2008 marcó el Stalingrado publicitario para los diarios

El escenario es realmente preocupante para la actividad de los diarios. La publicidad en diarios sobre papel ha iniciado a partir del año 2008 una caída sin un piso avizorable en el horizonte. Las proyecciones para los próximos años no son optimistas en cuanto a que este derrumbe pueda amesetarse.

stalingrado-publicidad-diarios-1Esto genera ya movimientos que tienden a ajustar grandes reacciones en diarios con The New York Times, The Daily Mail o The Guardian. “El Times” ha anunciado que Arthur Gregg Sulzberger, miembro de la familia controlante del diario, será el nuevo editor general. El nuevo responsable de los contenidos periodísticos tiene 36 años, lo cual permite vislumbrar la posibilidad que habrá cambios importantes en el diario que profundicen el pasaje hacia lo digital. El grupo de diarios británico Trinity Mirror, que controla alrededor de 260 ediciones en el país, cerró cuatro diarios gratuitos en el curso de una semana. La contraparte es el crecimiento exponencial de la publicidad en soporte digital.  Mientras que los diarios más las revistas concentrarán casi el 16% de la torta publicitaria a nivel global  en el año 2017, el espacio digital cubrirá un 33% de la misma. La televisión y la radio estarían amesetados con un 40 y un 4% aproximadamente. Es el momento que se tomen las decisiones acertadas con poco margen para el error. Una derrota en Kursk facilitará el avance de los rusos hacia Berlín.

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Los diarios y las revistas, los más fectados por la consolidación del soporte digital

Google refuerza su estrategia sobre contenidos periodísticos

Google está avanzando decididamente en el campo de los contenidos periodísticos de la web. Un acto coyuntural reciente de un programa en vigencia y el lanzamiento de un servicio de chequeo de información son dos muestras muy claras de esta actitud. En la 72 Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) realizada esta semana en México, la entidad que agrupa a los diarios del continente llegó a un acuerdo con Google para que los miembros dse sumen al Proyecto Escudo (Project Shield). Este es un servicio del buscador destinado a proteger a medios periodísticos online de ataques DDoS, aquellos que voltean las páginas por la sobrecarga de envíos por saturar los servidores. Este acuerdo no es menor ya que señala un paso en la cooperación entre Google y los medios tradicionales, al menos en América, en un contexto caracterizado por la hostilidad abierta. Google al mismo tiempo lanzó en su servicio de búsqueda de noticias una función que garantiza que el contenido periodístico encontrado tiene sus datos chequeados. Este servicio fue lanzado en el tramo final de la campaña presidencial de Estados Unidos (por ahora está disponible en dicho país y en Gran Bretaña), quizás la más hostil de las recientes y donde la cobertura de los medios han ocupado un rol central. Tan es así que el Committe to Protect Journalists (CPJ) ha advertido que el candidato republicano Donald Trump representa una amenaza para la libertad de prensa en el país. La función es disponible para dispositivos móviles, lo cual revela la apuesta hacia el consumo de noticias por parte de las nuevas generaciones (millennials). El proyecto tiene el respaldo de la International Fact-Checking Network, que a su vez es parte del instituto Poynter. Este servicio es una vuelta a cierto grado de empirismo en el periodismo donde habría resquicios para cierto grado de verdad objetiva, perspectiva que no es mayoritaria ni el plano académico ni en el plano de la actividad periodística.

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El dispositivo de chequeo de de datos pretende dar confiabilidad a los contenidos periodísticos

Penas y esperanzas de la libertad de prensa en China

El régimen del Partido Comunista y la combinación con una economía capitalista en dterminados nichos genera tensiones en China que aún no se sabe cómo serán resueltas. Esta tensión se muestra a las claras en la acción de los medios y los periodistas chinos. China es considerada por organizaciones globales como el Committee to Protect Journalists, Reporters sans Frontières, Human Rights Watch o Freedom House dentro de los países donde la libertad de expresión está severamente afectada. En febrero de este año, el presidente Xi Jinping visitó el Diario del  Pueblo, vocero del Partido Comunista y reclamó absoluta lealtad a los periodistas para con el partido, lo cual fue entendido como un llamado a la censura a otros medios. Esto no quita que haya resquicios dentro del sistema para voces disidentes. Un acaso es el diario con subvención estatal  Pengpai, que por momentos puede sostener una línea discordante con la sostenida por el régimen chino. Otro caso es el del diario de Hong Kong South China Morning Post (SCMP). Este medio reconocido por su calidad periodística ha sufrido un proceso similar al Washington Post: mientras que el diario norteamericano fue adquirido por Jeff Bezos, dueño de Amazon, el diario chino lo fue por Jack Ma, el dueño de Ali Baba, la versión china de eBay. Si bien el SCMP es editado en inglés, tenía una versión en chino online que sorpresivamente se cayó. este suceso fue considerado como un acto de censura por parte de periodistas y medios occidentales. En el plano de las redes sociales, es creciente la difusión de contenidos críticos hacia lo existente en plataformas locales como Miaopai o WeChat, que por ahora pueden evitar el control de los contenidos allí emitidos. El gran desempeño económico del país en los últimos treinta años ha permitido crear un consenso según el cual no hay que tocar demasiadas cosas a nivel político, económico y social. En el caso de una caída de las expectativas de inclusión, los escenarios en China están abiertos y eso afectará sin dudas a la libertad de expresión y de prensa en el país.south-china-morning-post-front-page

Tapa del South China Morning Post

En noticias, se viene el gobierno de los SEOs

El constante cambio de algoritmos en Facebook y Google hace que un puesto de creciente importancia en los sitios de noticias y periodísticos online esté relacionado con el proceso de SEO (Search Engine Optimization). La importancia de Facebook o Google en la selección de noticias en la red ya está aceptado; el tema para los productores de contenidos periodísticos es por tanto cómo asomar en los primeros puestos de la búsqueda solicitada. Esto es, estar entre los primeros sitios visibles en pantalla. El tema es de capital importancia en la medida que un mayor número de tráfico del sitio es la puerta para acceder a publicidad que permita sostener el sitio. El negocio de publicidad online va in crescendo al mismo tiempo que el retorno por inversión publicitaria es más efeciente que en medios tradicionales, incluso en América Latina. La mayor inversión de compañías “tradicionales” orientadas hacia soportes digitales genera constantes innovaciones que permitan captar más y mejores públicos.  Es por ello que los puestos en empresas periodistícas asociadas a SEO serán cada vez más importantes.

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La publicidad va hacia la red en sus diferentes modalidades