Un nuevo gigante de las comunicaciones viene asomando

Un nuevo gigante está naciendo en el campo de las telecomunicaciones y de la generación de contenidos. Una vez más. En este caso se trata de la fusión de AT&T y Time Warner, en una operación calculada en cerca de 85.000 millones de dólares. Si bien el horizonte que asoma es de un nuevo proceso de concentración, las dudas también asoman en cómo será la conformación del nuevo mega grupo de comunicaciones. AT&T obtuvo 132.000 millones de dólares de ganancia en el año 2014 (en el año 2015 ocupó el puesto 23 en la listade empresas a nivel global), mientras que Time Warner tuvo 28.000 millones de dólares en 2015 (27.000 en 2014). No necesariamente se da el círculo virtuoso de quienes favorecen este tipo de sinergias ansiadas (1 + 1 =3). Una experiencia concreta la atravesó la propia Time Warner cuando en el año 2000 concretó la fusión con AOL, la más grande hasta ese momento en el panorama empresario de los Estados Unidos.  El resultado fue lejos de los previsto, tan es así que ahora la empresa se embarca en una nueva megafusión. La coexistencia de culturas organizacionales diversas en megacoporciones no es algo sencillo de gestionar. AT&T también ha buscado tener una posición dominante en el campo de las telecomunicaciones desde hace al menos dos décadas. Las motivaciones hacia esta nueva fusión es clara y viene de las “empresas de garage” como Google o Facebook: en juego está la distribución de contenidos, el index de gestión de los contenidos y la captación de ingresos publicitarios (Google está primero en el año 2015 a nivel global con casi 60.000 millones de dólares, mientras que Facebook está en el quinto lugar con cerca de 11.000). Tanto Google como Facebook pretenden independizarse de los ductos de las telcos. Y tarde o temprano es altamente probable que comenzarán a producir contenidos de alguna forma – quizás aún no imaginada hasta el momento – y no sólamente a editarlos. Este tipo de acciones como la fusión considerada ejercen presión sobre las autoridades regulatorias de los Estados Unidos. Es probable que la nueva empresa tenga que desprenderse de activos por afectar prácticas competitivas. O bien, esta nueva empresa generará cambios sobre patrones de propiedad cruzada, neutralidad de la red y libertad de expresión. Hay un dato no menor cual es que esta fusión es reactiva frente al nuevo escenario empresarial en los Estados Unidos cuyo sector más dinámico está asociado a la nueva generación de empresas comunicacionales. En otras palabras, hay indicadores  de recambio en el establishment empresario del país, algo por cierto no menor. Las consecuencias afectarán las comunicaciones a nivel global y en particular a América Latina, ya que Estados Unidos es una de las fuentes de referencia tanto para los actores corporativos como para los marcos normativos que intenten regular procesos de convergencia inevitables.

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Las “afinidades electivas” de AT&T y Time Warner según el Wall Street Journal.

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