Archivo de la categoría: Argentina

La polarización política en Facebook afecta también a Brasil

Este año hay elecciones presidenciales en Brasil y los escenarios acerca de cómo serán están caracterizados por un alto grado de incertidumbre. El dato central es sí finalmente estará habilitado por la justicia para postularse el candidato del Partido Trabalhista (PT), Luiz Inacio Da Silva (“Lula”), quien se ubicó al frente de los sondeos al momento de lanzarse la campaña presidencial. En este contexto, Pablo Ortellado y Márcio Moretto Ribeiro realizaron un trabajo acerca de las preferencias políticas en redes sociales. Tomaron soporte para la investigación a Facebook ya que el 52% de la población urbana del país la considera como la vía preferencial de acceso a noticias. Un trabajo desarrollado por los investigadores en el año 2013 les permitió definir seis comunidades de usuarios en función de las páginas visitadas: a) partidos y políticos conservadores; b) partidos y políticos de izquierdas; c) grupos duros contra el crimen (“mano dura”); d) grupos anti corrupción; e) movimientos progresistas; y f) grupos en favor del medio ambiente y derechos humanos. El resultado del cuadro evidenció una fuerte polarización entre derecha e izquierda, en el plano de los grupos políticos organizados, pero no tanto en el campo de la sociedad civil.

Esta cercanía en el plano de la sociedad civil se mantenía en el año 2014.

Sin embargo, en marzo de 2016 los datos obtenidos muestran que la polarización eistente en el campo político se expandió hacia el campo de la sociedad civil. Esto es, la polarización política absorbió aquellos intereses y demandas que no estaban atados a la disputa político-partidaria.

 

Los autores tienen ahora como objetivo avanzar en trabajos similares sobre Estados Unidos y la Argentina para considerar estos casos como grupos de control.

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Sorpresas en la edición 2018 del reporte de noticias digitales del Reuters Institute

El Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford acaba de publicar su informe Digital News Report 2018 sobre el estado de las noticias en el campo digital. El estudio es de carácter global ya que incluye a 37 países, incluida la Argentina (el capítulo argentino estuvo a cargo de Eugenia Mitchelstein y Pablo Boczkowski). Los principales resultados que afloran son por demás interesantes. En primer lugar, el informe destaca que en países como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña es la primera vez que las redes sociales caen como puerta de acceso a las noticias. Al mismo tiempo, aplicaciones de mensajería privada como WhatsApp son usadas de modo creciente para difundir noticias. No hubo caída en la credibilidad de los medios. El fenómeno de las fake news es sin dudas algo que genera preocupación, en particular en países como Brasil, España y los Estados Unidos. Los públicos consideran que esto es responsabilidad mayoritariamente de los editors y las plataformas; la orientación hacia una regulación estatal es mayor en Asia y Europa que en Estados Unidos. En cuanto a una nueva variable de medición llamada news literacy que tiene que ver con un control o accountability sobre las noticias, sus contenidos y la orientación de estas, las marcas de diarios online han sido consideradas con una mejor reputación que sus pares de televisión. Asimismo, aquellos que más prestan atención a esta evaluación de las noticias son los menos predispuestos a intervenciones gubernamentales. la aceptación de los uros de pago es dispar según el mercado del cual se trate. La televisión sigue siendo una fuente importante de acceso a las noticias aunque pierde terreno progresivamente, proceso que abre interrogantes sobre la acpatación de los públicos jóvenes y sobre las modalidades financiamiento para las emisoras públicas.

En este cuadro vemos la relevancia del uso de Facebook como vía de acceso a las noticias. En la Argentina se registró una caída del 5% con relación al año 2017.

Este gráfico muestra en los casos de Brasil, Estados Unidos, Francia Gran Bretaña y Alemania como a grandes rasgos se ha debilitado el uso de redes sociales para acceder a las noticias.

A continuación se muestra a grandes rasgos como Facebook ha perdido confiabilidad para el acceso a noticias. Esto contrasta con soportes como WhatsApp, Snapchat o Instagram.

En simetría con otros estudios, cuanto más joven es el público, mayor orientación a usar redes sociales o un buscador para acceder a noticias. En el otro extremo, cuanto más adulta la población, mayor preferencia al acceso directo a la página.

La Argentina se encuentra entre los países que sufren una merma en la credibilidad hacia los medios. Sólamente el 41% de los públicos tienen una mirada positiva.

En la Argentina hay un ligero interés por sobre la media en cuanto a la difusión de fake news.

A su vez la Argentina se encuentra dentro de los pocos países que registran un aumento en la aceptación de un muro de pago.

Con relación a la distribución de noticias, la Argentina es un caso muy interesante ya que se destaca por el uso de WhatsApp.

Finalmente, considerado el caso argentino en particular, los soportes del Grupo Clarín se destacan en el campo de origen audiovisual. La novedad la presenta Infobae, que es el diario online de mayor aceptación.

Asimismo, la televisión pierde penetración como acceso a noticias, mientras que el smartphone es el dispositivo elegido que sigue creciendo.

En cuanto a prestigio de marcas, Telefé Noticias se encuentra en primer lugar, seguido de Infobae, La Nación, TN y Radio Mitre.

Periodismo y universidades en América Latina: una alianza que se consolida

Un informe sobre medios universitarios en América Latina desarrollado por el portal Distintas Latitudes (“Medios periodísticos y universidades en América Latina. ¿Cuándo? ¿Dónde?¿Por qué?”) resalta por el contexto actual donde el periodismo de investigación, análisis y de calidad presenta dificultades para su financiamiento. Los medios en soporte digital descriptos en la nota son Plaza Pública de Guatemala, dependiente de la Universidad Rafael Landívar; el Semanario Universidad (Costa Rica), de la Universidad de Costa Rica; 0/70 Cerosetenta de Colombia (Universidad de Los Andes); Puroperiodismo (ChileUniversidad Alberto Hurtado); y Anfibia, de la Argentina (Universidad Nacional de San Martín). El grado de la cobertura total del financiamiento varía según el caso. Interesante para la discusión es esta variante de periodismo que se incluye dentro de la definición de medios cautivos / media capture. ¿Son los medios universitarios medios capturados o no lo son? El hecho de estar vinculados o ser parte de una universidad supone que tiene la pretensión de cumplir una función social destinada a fortalecer el espacio público o por el contrario son una modalidad de expandir los intereses particulares  y los valores propios de una institución educativa. Esto es, ¿tienden a consolidar una sociedad fundada en la expansión del conocimiento o son una herramienta de marketing para posicionar a la universidad en un mercado competitivo? Debate que promete abrirse.

Universidades: otra fuente de financiamiento del periodismo

Informe 2018 de Reporters sans Frontières sobre libertad de prensa

Como suele suceder, cuando se acerca el 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, las distintas ONGs globales sobre medios de comunicación y periodismo publican su informe anual con su correspondiente ranking de los países. En este caso, el primero que salió es el de Periodistas sin Fronteras (Reporters sans Frontières). El ránking global de los países y mapa sobre el estado mundial en la materia no presentan grandes variaciones.

A grandes rasgos, el informe presenta un nuevo declive en la libertad de prensa a nivel de regiones.

Un dato que resalta dentro del contexto general es un nuevo retroceso en la clasificación de Estados Unidos dentro del ranking global. En este año, descendió al puesto 45. Los fundamentos de la caída se deben al constante destrato y agresión hacia medios y periodistas por parte del presidente Donald Trump.

En el caso de la Argentina también se ha registrado un descenso con respecto al año 2017. Pasó del lugar 50 al 52. Los motivos del descenso se deben en gran parte a un contexto faborable a la concentración de medios y a arbitrariedades sobre medios críticos al gobierno. No obstante, se reconoce que el clima general es mejor con el actual gobierno que con el precedente.

Los cinco países con mejor clasificación en América Latina son Costa Rica (10°), Uruguay (20°), Chile (38°), Argentina (52°) y República Dominicana (59°). En el otro extremo, los cinco peores son Cuba (172°), México (147°), Venezuela (143°), Honduras (141°) y Colombia (130°).

Estudio muestra que Facebook afecta el debate público

Las redes sociales o socia media no vienen pasando por un buen momento. En particular Facebook está atravesando por una crisis que incluso por primera vez plantea la continuidad de su existencia como tal a raíz del uso arbitrario de datos de los usuarios. Lejos de alejarse la crisis, un nuevo estudio plantea otras dudas sobre la acción de Facebook, esta vez sobre lo público. Un trabajo de la World Wide Web Foundation dirigia por Tim Berners-Lee realizó un experimento para conocer cómo funcionan los algoritmos de Facebook para ofrecer noticias a sus usuarios argentinos. El trabajo fue realizado por Renata Ávila, Juan Ortiz Freuler y Craig Fagan con apoyo de Claudio Agosti en recolección de datos y lleva por título “La mano invisible: el News Feed de Facebook y nuestra dieta informativa” (el informe también fue publicado en inglés).  A grandes rasgos, la metodología consistió en crear seis perfiles ficticios que siguieran los mismos sitios de noticias y a una página creada para apoyar la gestión del presidente Mauricio Macri y otra para apoyar a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Luego de un tiempo, dos de las cuentas creadas empezaron a poner “Me gusta” a la página pro Macri, dos a la en favor de Kirchner, mientras que las otras dos se mantuvieron neutras. La colección de páginas de noticias seleccionadas fue la siguiente.

El resultado que mostró el experimento es que incluso los dos perfiles similares -por caso, los dos pro Macri y los dos pro Kirchner – recibieron una secuencia de noticias dieferentes. Esto es, que incluso personas con adhesiones políticas similares les son ofrecidas historias diferentes por parte de Facebook.  De ello se deduce que los algoritmos ofrecen contenidos diferentes a personas con perfiles políticos e informativos similares. Este efecto es observable en el siguiente gráfico.

Por lo cual, una de las conclusiones del trabajo es que Facebook promueve impulsos centrífugos en vez de centrípetos; en vez de alentar contenidos tendientes a consolidar una base común que facilite el debate y el diálogo públicos ofrece inputs que favorecen la fragemtación y la individualización. Según este trabajo, si partimos del trabajo de Pablo Boczkowski y Eugenia Mitchelstein sobre una brecha entre las noticias ofrecidas por los medios y las preferencias de sus públicos, aquello que habría aquí es una brecha más al menos entre los usuarios del servicio de noticias de Facebook.

El resultado es muy interesante ya que, a diferencia de los medios editoriales que se caracterizan por tener una línea editorial relativamente coherente y consistente, los contenidos periodísticos ofrecidos por Facebook no se guían por este principio. La cuestión por detrás es avanzar si este acceso segmentado a noticias desafía de modo decisivo perspectivas clásicas sobre el funcionamiento o el horizonte normativo sobre la democracia contemporánea, desde la teoría económica de Anthony Downs o la democracia deliberativa de Jürgen Habermas. 

En libertad de expresión, la Argentina anda bien

La Bertelsmann Stiftung acaba de publicar una nueva edición de su informe sobre evolución en los países en desarrollo y periféricos a los occidentales. Este se denomina Transformation Index 2018 y como los de sus versiones anteriores pretende clasificar a los países a partir de su performance en el plano político y económico. En esta edición, en el ranking que suma todas las variables consideradas la Argentina figura en el lugar 23 entre todos los países considerados y en el quinto lugar en América Latina detrás de Uruguay, Chile, Costa Rica y Brasil. El diagnóstico del país es el siguiente:

En la variable Libertad de Expresión, la Argentina ha mejorado levemente en esta edición y mantiene una estabilidad en niveles muy buenos, ya que se mueve en el rango entre un 8 y un 9.

Entre los países cercanos a la Argentina y relevantes en la región, en materia de Libertad de Expresión se destacan los casos de Uruguay

y Chile, que presenta altibajos.

Brasil tiene un rendimiento muy precido al de la Argentina:

Los casos de Colombia y México son por demás opuestos. Mientras que el primero registra una mejora signficativa y constante en el campo de la Libertad de Expresión

el de México es inversamente proporcional.

Finalmente, el caso más dramático dentro de los países de relativa influencia a nivel regional es el de Venezuela.

Los datos personales y los agravios en el centro del debate sobre redes sociales

Si las redes sociales como Facebook y Twitter y buscadores como Google estaban bajo presión por el uso de datos personales sin permiso y algoritmos que orientan búsqueda y acceso a información y noticias, en esta semana la situación se ha tensado aún más. Hace tiempo que las redes sociales  – y en particular Twitter – han dejado de ser un espacio donde hay un intercambio enriquecedor de opiniones diversas.  A partir de una filtración (“leak“), esta semana saltó a la luz a partir de una investigación periodística desarrollada por Channel 4 y The Observer (The Guardian) de Gran Bretaña y The New York Times que una consultora británica denominada Cambridge Analytica desarrolló una app según la cual se extrajo información personal de 50 millones de usuarios de Facebook. Esta información fue utilizada en el diseño la campaña electoral que llevó a Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Dos personas muy cercanas a Trump, su ex asesor y funcionario Steve Bannon, quien dirigía el portal  Breitbart News, así como el dueño de este sitio, Robert Mercer, eran parte de Cambridge Analytica. Ésta es una rama de una consultora denominada Strategic Communications Laboratories (SCL) que, según el informe, participó en cerca de doscientas elecciones a lo largo y ancho del mundo, incluída la Argentina. En el caso de nuestro país, a esto se suma un informe publicado por la oficina local de Amnistía Internacional sobre el comportamiento de trolls sobre periodistas y referentes de organismo de derechos humanos en el país. El trabajo titulado “El debate público limitado. Trolling y agresiones a la libertad de expresión de periodistas y defensores de DDHH en Twitter Argentina” muestra como estos actúan de modo agresivo frente a críticos al gobierno del país. El objetivo del mismo es describir como trolls afectan la libertad de expresión al embarrar el debate en Twitter con mensajes que suponen ataques virulentos sobre determinados perfiles. La investigación, queparte de una metodología de corte académico, se funda en el trabajo titulado “Troops, Trolls and Troublemakers: A Global Inventory of Organized Social Media Manipulation” (“Tropas, trolls y agitadores: un inventario global de la manipulación organizada en redes sociales”) publicado el año pasado por el Internet Institute de la Universidad de Oxford, el cual detalla como se usan las redes sociales de modo agresivo, ya sea por parte de individuos, cuentas falsas u organizaciones vinculadas a gobiernos o grupos de interés. A diferencia del documento madre donde no se citan las cuentas o perfiles considerados, el trabajo de Amnistía Internacional publica las cuentas que se han tomado como referencia para mostrar las actividades agresivas en Twitter, enunciadas de modo que se citan en forma continua cuentas anónimas o apócrifas junto a otras que responden a personas que tienen un perfil con su nombre y foto personal. En este sentido cabe la pregunta si la intención original del trabajo de salvaguardar la libertad de expresión no es afectada en la medida que se denuncian cuentas de “personas reales”, ya que eso supondría incurrir en la misma lógica de amedrentamiento denunciada. En los casos tomados como ejemplo no hay revelación de datos personales de personas ni insultos discriminatorios a partir de género, color de piel, religión, etc.  Otra cuestión  a considerar es la recomendación que tanto el Estado como Twitter lleven a cabo acciones que eviten este tipo de mensajes en las redes. La propuesta es cautelosa, pero el problema aquí no es menor. La denuncia de las así llamadas fake news ha impulsado iniciativas de control y erradicación de las mismas, que en algunos casos, podrían tener el objetivo de ejercer censura sobre medios, periodistas y usuarios de las redes sociales, en particular en países que no se caracterizan por su calidad democrática ni por su respeto por la libertad de expresión. En el caso de la Argentina, la apelación hacia el Estado tiene sus riesgos en la medida en que la frontera entre agencias estatales y gobierno son aún particularmente borrosas. El país tiene un nivel destacado de libertad en las redes. El riesgo que asoma es que una regulación deficiente afecte este estado de cosas. Que el tratamiento prescrito sea peor que la enfermedad. La historia de la Argentina reúne buenos ejemplos de disputas entre personalidades públicas plagadas de epítetos altisonantes; es difícil que esto sea modificado por algún tipo de regulación al respecto. En definitiva y como conclusión, el campo de las redes sociales hace tiempo que dejado su ingenuidad para pasar a ser otra arena de lucha cruda por poder.  Es probable que Facebook comience a ser presionado tanto por investigaciones periodísticas como por proyectos de avances regulatorios. Ya existe un pedido de informes en el parlamento británico. A su vez, como saldo positivo, es saludable que los medios así llamados tradicionales sigan apostando por el periodismo de investigación.

Cabe preguntarse si Sarmiento, sus epítetos agraviantes y los que contra él se dirigían, tendrían espacio en las redes sociales. Una inquietud oportuna para abrir el debate.