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Estados Unidos lidera el mundo del campo digital

Estados Unidos lidera el mundo occidental de la comunicación, el entretenimiento y la información. Si nos limitaramos a la civilización occidental, la como la circunscribió Samuel Huntington en “El Choque de Civilizaciones” a Estados Unidos, Canadá, Europa Occidental más Australia y Nueva Zelanda, Europa está muy lejos de competir contra los gigantes norteamericanos. De allí que Francia, con su tradicional recelo frente al mundo anglosajón, sea hoy el mascarón de proa de la regulación contra las empresas norteamericanas del sector. El campo GAFAM (Google o Alphabet, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft) no tiene rivales en Europa. Los datos volcados en un artículo del diario La Vanguardia titulado “Europa, fuera de la guerra del entretenimiento” son más que claros: Estados Unidos controla el 90% del sector.

Las primeras empresas europeas según cotización de bolsa son las alemanas SAP, dedicada a desarrollo de software, y la de telecomunicaciones Deutsche Telekom. Aún muy lejos.

La primera empresa española es Telefónica, de gran incidencia en América Latina.

El artículo no incluye a empresas de China, como Baidu, Tencent o Alibaba, que asoman como contraparte en una galaxia como la china con un grado de autonomía significativo. Siempre en términos de Huntington.

Estados Unidos: nuevos datos sobre el consumo de noticias de televisión por cable y abierta

El Pew Research Center ha publicado el informe sobre la situación de los medios en Estados Unidos (State of the News Media) correspondiente al año 2019. Frente a la versión 2018, se han actualizado los datos referidos a las noticias por cable, los canales de televisión locales y las grandes cadenas de televisión abierta. A continuación algunos de los emergentes. En el caso de la televisión por cable, en el año 2018 ha aumentado ligeramente el público que consume noticias por este medio frente a los datos del 2017.

Los ingresos en términos absolutos siguen sumando en el sector.

La inversión sigue en aumento en las redacciones, pero eso no se traduce en aumento de la dotación de las redacciones, que en los últimos años está amesetada.

En cuanto a los canales de televisión abierta de alcance local, los públicos están en declive.

Sin embargo, no han perdido su atracción para la comunicación política.

En cuanto a la estructura del sistema de medios de la televisión abierta regional, en el 2018 ha habido un nuevo repunte en cuanto a fusiones y adquisiciones.

Las grandes cadenas de televisión abierta también registran un leve decline en sus públicos. Tal es el caso de los magazines de noticias que son representativos del medio.

Finalmente, en este sector, los ingresos por publicidad se encuentran estancados.

Los gobiernos, en particular los populistas, no se llevan bien con la libertad de prensa

El diario inglés The Guardian ha lanzado una serie de notas en modo de dossier con foco en el populismo. El tema genera interés en ciertos sectores de la sociedad y los medios de Europa ya que un 25% de la población europea opta por apoyar electoralmente a líderes o partidos populistas. El número de ciudadanos del continente que vive en países donde al menos un miembro del gabinete gubernamental es populista en veinte años pasó de 12.500.517 ciudadanos a 170.244.766.

Estos artículos de The Guardian tienen como respaldo un trabajo de investigación desarrollado por profesores de universidades de Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania, agrupados bajo el paraguas de Team Populism (Equipo Populismo). El grupo de trabajo está integrado por Saskia Ruth-Lowell, David Doyle y Kirk A. Hawkins. Es de remarcar que los tres académicos son latinoamericanistas, esto es, han puesto su foco en investigar procesos sociales, políticos y económicos de América Latina. La investigación implica un abordaje de política comparada donde se incorporan gobiernos administrados por el populismo de derecha, de centro y de izquierda, así como gobiernos no populistas que cubren el mismo continuo ideológico. El informe general aporta datos cuantitativos para mostar los efectos del populismo sobre varios campos. El trabajo no deja afuera los aspectos institucionales y, en particular, las libertades civiles y la libertad de prensa. Los datos de la investigación muestran un déficit serio en ambos ítems. Los gobiernos no pulistas muestran valores positivos en materia de libertades civiles, no así los populismos de derecha e izquierda.

En materia de libertad de prensa, los valores son negativos para todo tipo de gobiernos, lo cual muestra a las claras la dificultad a la que se enfrenta hoy los medios y periodistas que cuestionan el poder. Sí los gobiernos populistas de derecha e izquierda muestran índices más alarmantes que los gobiernos moderados, aunque estos no escapan en su visión hostil hacia la prensa.

El informe también muestra la degradación de la calidad institucional en cuanto a la calidad de las elecciones. Aquí también los gobiernos populistas quedan mal parados.

Lo mismo sucede con el control de la corrupción. A pesar que es una de las banderas de gobiernos populistas, no obtienen resultados favorables muy diferentes de otro tipo de gobiernos.

En otros campos, tampoco el populismo teiene mejores efectos que gobiernos no populistas en cuanto a una mejor redistribución de la riqueza que favorezca una sociedad más equitativa. Gobiernos no populistas contribuyen más a una sociedad más igualitaria que los populistas.

La cuestión pendiente es si este estudio horizontal da los mismos resultados si se compara cada caso nacional en sí mismo donde hubo experiencias de gobiernos populistas y no populistas. Esto es, si los resultados favorables y desfavorables están atados a la característica del gobierno del país o es una característica que se arrastra históricamente independientemente de sus gobiernos de turno.

 

La existencia de diarios locales mejora las finanzas públicas de las ciudades

Un muy interesante paper académico publicado por Pengjie Gao, Chang Lee y Dermot Murphy nos mustran una faceta no considerada hasta el momento sobre el impacto del cierre de diarios en papel locales. En el trabajo titulado Financing Dies in Darkness? The Impact of Newspaper Closures on Public Finance, los autores muestran que el cierre de diarios locales encarece las finanzas y el costo de los bonos municipales. Para ello tomaron condados de Estados Unidos donde se produjo el cierre de diarios en papel y otros donde esto no ocurrió. El resultado obtenido es que en aquellos condados que se vieron afectados por un cierre pronunciado de diarios en papel aumentó el costo de endeudamiento vía bonos locales. Esto es, el financiamiento municipal se vio afectado por no tener un alguien que controle su accionar en el plano de las finanzas públicas. En este sentido, los diarios no funcionarían únicamente desde la visión clásica del watchdog o perro guardián cuyos controles sobre la cosa pública mejorarían las condiciones de ciudadanía y así contribuirían a ejercer accountability sobre los gobernantes. No serían simplemente un factor que contribuye a la consolidación de una poliarquía – o democracia consolidada actual – como sostiene Robert Dahl. Según este paper, además de esto, los diarios locales también funcionarían como un evaluador de riesgo, al menos de modo indirecto. Al existir un medio local que vigila el desempeño de las autoridades municipales, supondría que este monitoreo también afecta al control en la gestión de las finanzas públicas. Ergo, una autoridad local que está sometido a la mirada de un diario local debe ser más cauteloso con las finanzas locales y de esta manera es más eficiente y eficaz en el gasto. Los autores sostienen que los portales en Internet no tienen el mismo impacto sobre el control de la cosa pública que los diarios. Se abre un nuevo cariz acerca del rol de los diarios sobre papel y su declive que, de modo fractal, se proyecta de las gestiones municipales hacia las provinciales/estaduales e incluso las nacionales.

Diarios cerrados, comprados o transformados en semanarios en Estados unidos entre el 2004 y el 2016

¿Qué se estudia y quiénes hablan hoy sobre periodismo?

En el transcurso de un nuevo congreso de la International Communication Association que se desarrolla en Praga, República Checa, Rasmus Kleis Nielsen, director de investigaciones del Reuters Institute for the Study of Journalism,  se interesó acerca del lugar de los estudios sobre periodismo en el evento. Realizó un relevamiento de los papers presentados y en base a ello escribió dos columnas en su blog personal.  La primera se denomina “What is journalism studies studying?” (“¿Qué estudian los estudios sobre periodismo?”). Los datos que obtuvo son los siguientes:

Allí destaca tres datos: 1) la caída de la presencia de papers referidos a la temática de las fake news y la posverdad, con lo cual se pregunta si han sido estos temas una moda pasajera; 2) el gran número de trabajos presentados con relacíon a las social media; 3) sigue habiendo un número importante de trabajos presentados en base a temas tradicionales del periodismo como análisis del discurso, framing, producción de noticias, profesionalisdad del periodismo, etc. le llama la atención que no haya cantidad relevante de trabajos basados en la problemática del financiamiento de los medios periodísticos así como sobre sobre periodismo miltante e inequidad y desbalance informativo, así como considera que debiera haber más temáticas que supongan interacción con audeincias, con la tecnología o la política.  Kleis Nielsen sugiere entre otras cuestiones, interactuar con otras disciplinas y no tener una actitud endogámica de recurrencia sobre temas ya considerados, no centrarse en temáticas de las redacciones como ámbitos de producción de noticias, y avanzar sobre cuestiones referidas a un debate público en el cual el periodismo sea un elemento más.

La segunda columna se denomina “If journalism studies research want to be part of the conversation about the future of journalism, we need to start showing up” (“Si las investigaciones de estudios sobre periodismo quieren ser parte de la conversación sobre el futuro del periodismo, tenemos que comenzar a visibles”). En esta, Kleis Nielsen destaca la baja presencia de los académicos formales del periodismo en cuanto a la discusión sobre el futuro de la actividad. En este caso tomó los asitentes al Festival Internacional del Periodismo que se desarrolló este año en Perugia, Italia. Este no es un acto estricatmente universitario, sino abierto a múltiples disciplinas y ámbitos de opinión. Kleis Nielsen tomó el perfil de quienes dieron ponencias y se dió con que el 90% de los expositores no estaban ligados al ámbito universitario.

A partir de estos datos, hace un llamado a quienes tienen actividad universitaria a participar de este tipo de eventos y mezclarse en ambientes multidisciplinarios y abiertos a múltiples procedencias para sumarse al debate sobre cuestiones inherentes al periodismo.

Rasmus Kleis Nielsen

“The Post”: el retrato de la tensión al interior de un diario

Este año la oferta cinematográfica comenzó con el estreno de una película que prometía causar sensación. Se trata de “The Post”, de Steven Spielberg y los protagónicos  de dos excelentes y ya consagrados actores: Meryl Streep (la mítica Katharine “Kay” Graham) y Tom Hanks (el legendario director de la redacción Ben Bradlee). La trama se centra en las encrucijadas que debe enfrentar el Washington Post en torno a la publicación o no de los así llamados “Archivos del Pentágono”, documentos secretos del gobierno norteamericano que constatan con crudeza la muy mala performance de las fuerzas armadas norteamericanas en la Guerra de Vietnam, algo que debe ser ocultado a a ciudadanía del país. The New York Times toma la posta en develar los mismos, por lo que el “Post” trata de ganar la iniciativa. El dilema central asoma cuando aparece la amenaza desde el campo político de actuar duramente contra el “Times” por violar secretos de Estado. La película es extraordinaria en la temática y debiera ser vista por alumnos de periodismo, periodistas, académicos y público en general por algunas razones que enumeraremos aquí. En particular en la Argentina. No se trata de la clásica película donde los héroes son los periodistas, sino que centra en la toma de decisiones en la cúpula de un medio gráfico informativo periodístico privado dentro de las lógicas del sistema de medios norteamericano pre Internet. Es una película históricamente “densa” – por el duro contraste en el flujo de contenidos entre el mundo analógico y el digital -, pero que remite siempre hacia el presente. La analogía Richard NixonDonald Trump está siempre latente. La relación medios-poder político está aquí presente. ¿Apoyar con quién simpatizo ideológicamente o incluso con quién se tiene una relación estrecha por sobre los intereses de la ciudadanía? El cruce de racionalidades asoma. Sin embargo, el nudo de la película está focalizado no en la relación entre el poder político y el periodismo (“Todos los hombres del presidente”), ni en la ética de un funcionario judicial frente a una posible distorsión del checks and balances del sistema presidencialista norteamericano (“El informante”). En “The Post” no hay trasnoches con pizzas sino grandes fiestas y recepciones en residencias de alta sociedad. El eje está puesto en la tensión entre las múltiples racionalidades que sufre un medio informativo privado gráfico. La tensión crucial aquí es entre la racionalidad económico-financiera y la técnico-periodística. Esta tensión ha sido bien marcada por Denis McQuail. Con una pequeña modificación propia, este cuadro permite visualizar este conflicto interno.

Cuando sucede la crisis de los “Archivos del Pentágono”, el Washington Post está a punto de ser una pequeña empresa familiar para aspirar a ser una gran empresa de medios. Está ya por ser una empresa “pública”, esto es, está por salir a cotizar en la bolsa parte de su paquete accionario. En esta salida a buscar dinero,  como empresa el Post presenta un plan para mejorar su calidad periodística y transformarlo en un medio de excelencia. Y allí se plantea el gran dilema. Frente a la acción duramente intimidatoria en el ámbito judicial por parte del gobierno norteamericano sobre el New York Times, ¿qué decisión tomar? Allí se enfrentan la racionalidad económica-financiera representada por Fritz Beebe y la técnico-periodistíca por Ben Bradlee. Por un lado, si el Post decide publicar los documentos  esto puede auyentar en masa a los inversores y el diario y los medios asociados corren serio riesgo de desaparecer; por el otro, si decide no publicarlos,  el Post se transformaría en un medio más cercano a la revista People (ejemplificado por el desvelo de la obtención de fotos del casamiento de la hija del presidente Nixon) que a un medio de influencia, que a un diario “serio”: el proyecto de un diario de influencia sucumbiría. La escena es fantástica en ese sentido. Es la directora del diario, Katharine Graham, que en una charla telefónica donde recibe en simultáneo las dos versiones  – la de Beebe y la de Bradlee – muy bien justificadas. Finalmente toma una decisión. En el contexto actual, donde el financiamiento de un medio informativo está al rojo vivo, bien vale el antecedente histórico que muestra la película. Aquí está el nudo central de la película. Como se ve bien en “The Post”, y así lo plantea Fritz Beebe en un duro cruce con Ben Bradlee, el avance del gobierno desde lo financiero-empresario sobre el Washington Post no será por el diario sino por sus estaciones de televisión y de radio, que al ocupar frecuencias del espectro radioeléctrico de caracter público y administradas por el Estado, permite un flanco para un avance gubernamental par doblegar al grupo de medios. La relación con la Argentina y América Latina bien la vale. También es muy descriptiva la respuesta de Bradlee de ningunear la televisión, típica respuesta de un periodista “iluminista” de la gráfica. Así podemos ir bajando hacia las Pampas. La analogía con el Clarín de los 90s no es menor. La caracterización de Graham por Meryl Streep es muy similar a la presencia y estilo que adoptó Ernestina Herrera de Noble. El rediseño del diario encabezado por Roberto Guareschi sí como la fuerte inversión en calidad, que fue de asociarse al MIT Media Lab a contratar expertos locales e internacionales (Oscar Landi, Eliseo Verón, Teun van Dijk, entre otros) para mejorar el diario, se produjo en simultáneo con la construcción del grupo. Esta gran inversión llevó a que el diario Clarín dejara de ser un medio difícil de leer y destinado a lecores de deportes, las carreras de caballos y los chistes de contratapa, para pasar a ser un gran medio del mercado global de diarios en castellano. La gran diferencia entre el Clarín de los 90s y el Post, en los términos de la película es el colchón entre la directora general y la redacción: en Clarín está Héctor Magnetto y el staff corporativo, cosa que no asoma en el Post de modo análogo. En paralelo, por caso, en la película aparece con precisión  la cuestión del secreto de las fuentes periodísticas.Esto fue una obsesión de Saturnino Herrero Mitjans, luego director de asuntos corporativos del Grupo Clarín, que la llevó como bandera a la Convención Constituyente de Santa Fe de 1994. Con el apoyo de Guillermo Ignacio, director de Ecos Diarios de Necochea, y la acción en el campo de un joven Martín Etchevers, esto se introdujo en el artículo 43 de la reforma. Para cerrar la vinculación con la Argentina, resulta curioso que Bradlee se mueva en un pequeño Fiat 128, auto de baja presencia en Estados Unidos y de gran popularidad en la Argentina. Y una breve mención a Alexander Haig, secretario de Estado durante la Guerra de las Malvinas. La película muestra también la estrecha relación entre los medios, el periodismo, los políticos, los empresarios. Tal el caso de la amistad entre Katharine Graham y Robert McNamara, principal afectado por la divulgación de los documentos. Esta relación que por momentos es promiscua en términos de racionalidades sirvió para que el periodista estrella de la película, Ben Bagdikian, denunciar esto en su clásico libro “The Media Monopoly“, algo que ya estaba cementado en “The Power Elite” de C. Wright Mills. Otra figura que asoma brevemente es William Rehnquist, miembro conservador que fue por décadas miembro de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos; aquí en su calidad de adjunto del procurador general es el en cargado de “apretar” a Bradlee para que no publique los documentos. Las redacciones como las del Washington Post de la película ya no existen. Tampoco los tics y las culturas de los periodísticas – algunos rasgos de Bradlee los he visto en Elie Abel o Edward Mortimer, por citar algunos -. Finalmente, como espíritu de época, la película retrata muy bien un mundo de decisiones absolutamente masculino. En el desayuno de trabajo del comienzo con Bradlee en un club social, Graham es la única mujer. En las reuniones de directorio balbucea y al salir camina por detrás de “los hombres”, en las reuniones sociales, se junta con las “mujeres de” en vez de estar con los “hombres del poder”. Por todo esto, y quizás otros aspectos no considerados aquí, “The Post” es altamente recomendable para interiorizarse acerca de la historia de los medios de comunicación.

El periodismo vs. las finanzas en una escena clave en “The Post”.

Riguroso panorama del periodismo argentino

Adriana Amado ha publicado un muy buen paisaje del periodismo argentino en el sitio ConverCom. El informe que lleva por título “Sin noticias del periodismo argentino en el contexto de la convergencia digital” devela el grado de crisis que sufren el periodismo y los medios argentinos. Para ello utiliza resultados de la investigación global de la cual fue parte (Worlds of Journalism) así como datos duros de otras fuentes. Del informe destacamos algunos emergentes que debieran tomarse en consideración. Entre ellos, que no hay datos fehacientes sobre la cantidad de periodistas que hay en el país, así como dónde y cómo trabajan – hay un tema aquí es la delimitación de la profesión de “periodista” en un mundo borroso y en un país en el cual no hay colegiación de los mismos -; los periodistas que trabajan en medios comunitarios o universitarios son quienes peores condiciones de trabajo tienen; en términos relativos hay una destacada presencia de mujeres que se definen como periodistas, tanto en su número como en equidad de condiciones frente a los hombres – mejor que la planta regular estatal -; hay un número apreciable de periodistas que trabajan en medios estatales vía convenios con universidades, lo cual plantea dudas sobre las condiciones en las cuales se encuentran legalmente y quién es el empleador; y, la caída en puestos de trabajo en el área de edición e impresión comienza en el 2009, no es un fenómeno del último año. El trabajo finaliza con conclusiones firmes y que cuestiona tanto ciertos supuestos existentes como el abordaje que se hace sobre periodistas y medios (está bueno recalcar que es reiterada – y acertadamente – la separación de unos y otros a lo largo del trabajo): “el periodismo fue una de las primeras profesiones en integrar prácticas de la nueva economía pero lejos de ofrecerse marcos legales para los nuevos contextos muchos vieron los cambios como una amenaza y se abroquelaron a conquistas de un mundo que ya no es, tratando de mantener funciones que ya no existen o enseñando sistemas de medios que no volverán“. El artículo también sugiere que los propios periodistas debieran conocer más del propio contexto en el cual actúan y cómo es su entorno, observación que es atinente en una profesión cuya actividad básica es la de formular preguntas.

Derrotero de la ocupación en el periodismo argentino en el contexto del país