Archivo de la categoría: Historia de los Medios

Captured Media y la democracia en América Latina

El Center for International Media Assistance (CIMA), el National Endowment for Democracy y la School of International and Public Affairs (SIPA) de la Universidad de Columbia, publicó un libro sobre la problemática de los “medios cautivos” (“captured media“). Esto es, medios que no son autónomos, sino que responden a otros intereses, como aquellos del gobierno de turno o de sectores de la sociedad poderosos de la sociedad civil (empresas y otros grupos de interés). El libro, “In the Service of Power: Media Capture and the Threat of Democracy”, es editado por Anya Schiffrin y cuenta con las presencias de Joseph Stiglitz y Rasmus Kleis Nielsen. El capítulo de América Latina es de Mireya Márquez-Ramírez y Manuel Alejandro Guerrero. Los autores plantean allí las vicisitudes de los medios en la región: un importante grado de concentración, bajos estándares de libertad de prensa, persecusión a periodistas, así como intentos recientes de gobiernos de controlar el sector vía marcos regulatorios, entre otoros factores considerados. El artículo destaca los intentos por monitoreo/accountability de los medios y gobiernos desde la sociedad civil en diversas modalidads según el país. Se destacan los casos de Chequeado en Argentina, Agenda Publica en Brasil, el Centro de Investigación Periodística de Chile, La Silla Vacía en Colombia y Animal Político en México.

La tapa del libro que trata la problemática de los medios no autónomos.

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Niall Ferguson y su escepticismo hacia la sociedad en red

El historiador Niall Ferguson publicó un artículo crítico sobre la visión utópica acerca que las redes sociales permiten que la conexión lleva necesariamente aun mundo más libre, equitativo y pluralista. En Foreign Affairs, Ferguson expone sus argumentos críticos en su artículo “The False Prophecy of Hyperconnection. How to Survive the Networked Age” (La falsa profecía de de la hiperconexión. Cómo sobrevivir a la era de las redes). Ferguson cuestiona una presentación en la Universidad de Harvard de Mark Zuckerberg, CEO de Facebook. En este sentido Ferguson desarrolla seis puntos para hacer un mapa de la sociedad actual marcada por la existencia de las redes. El primero, es que los individuos somos nodos que estamos relacionados entre sí. El supuesto optimista presente en trabajos primarios de Manuel Castells, mostraba a las redes como una conjunto de relaciones horizontales sin un centro definido. Ferguson distingue entre redes jerárquicas y redes de distribución. Las primeras están constituidas por nodos densos y dominan a las segundas. El segundo, es que los vínculos débiles son paradójicamente, muy fuertes. En las redes las relacones puntuales puedens er sumamente enriquecedoras, como lo fue el intercambio espistolar en el Iluminismo. El tercero es que la estructura de la red favorece la viralidad. Esta depende tanto de la estructura de la red como de las condiciones y propiedades de aquello que se propague por la misma. Cuarto, las rede están en constante reconfiguración para adaptarse a las situaciones y entornos. Para Ferguson, la explosión de Silicon Valley fue consecuencia de un debilitamiento de un poder jerárquico en los Estados Unidos y no fue causa de este. El restablecimiento del poder presidencial bajo Ronald Reagan modificó este entorno. Quinto, las redes interactúan con otras redes. Cuánto mayor interacción, mayor grado de innovación. El sexto es que las redes no son igualitarias. Las redes del mundo financiero así como las del mundo universitario son ejemplos para Ferguson. Prima la distribución de Pareto. Finalmente, para Ferguson el impacto de las redes en la sociedad es similar al de la imprenta en el siglo XVI. La PC y el smartphone son equiparables al libro y al panfleto. Pero, aquí Ferguson hace tres salvedades.  Primero, las redes tienen un impacto global y de rapidez que no lo tuvo la revolución de la imprenta. Segundo, quienes controlan las redes hoy controlan un recurso económico central: sus dueños son millonarios como Mark Zuckerberg o Bill Gates, cosa que no fue Johannes Gutenberg. Tercero, Internet y las redes afectaron primero las relaciones comerciales y luego después avanzaron sobre la política y la religión; todo lo contrario de lo que sucedió con la revolución de la imprenta. Aqueelo que comparten ambos fenómenos es que han modificado “lo público”, la Öffentlichkeit habermasiana. En vez de haber potenciado un ciudadano global de la red, un netizen, las redes han favorecido la proliferación de sectas y grupos fanáticos. Por tanto, para Ferguson no habría que aceptar acríticamente una sociedad en red como necesariamente benigna. Al mismo tiempo, la erosión actual de la soberanía nacional es análoga para el autor con un fenómeno similar durante el período de la Reforma luterana. Sus palabras finales apuntan a ser escépticos frente a los cantos de sirena del oligopolio no regulado de Sillicon Valley.

Niall Ferguson y su escepticismo sobre las redes

Facebook y Google, ¿fijan la agenda?

Un artículo publicado por el European Journalism Observatory firmado por Gil Baptista Ferreira, docente del Instituto Politécnico de Coimbra, discute cuál es el papel de la teoría de Agenda Setting elaborada por Maxwell McCombs y Donald Shaw. La cuestión de la vigencia o no del marco teórico consignado parte del nuevo ecosistema de comunicación generado a partir de la explosión de las redes sociales. En principio, la proliferación de soportes y personalización que implementan los consumidores interactivos de medios supondría otorgar mayor peso a las audiencias. Desde el lado de la oferta, el propio McCombs en un artículo publicado en el 2005 sostuvo que para que su teoría siga siendo vigente deben cumplirse dos requisitos: a) que no exista una audiencia extremadamente amplia y fragmentada a la vez; b) los temas de agenda que provienen del campo online debieran ser muy distintos unos de otros. Esta revisión es apropiada ya que se nos encontramos con un estado de situación donde los productores de contenidos periodístico-informativos están seriamente alarmados ante el cambio del ecosistema comunicativo. La News Media Alliance (NMA), asociación que representa a más de 2 000 diarios de los Estados Unidos, ha pedido al Congreso del país una excepción de leyes antimonopólicas para los diarios para que puedan permitir asociaciones entre los mismo cosa que estén en mejores condiciones para negociar con Facebook y Google, a quienes se los denomina el “duopolio” y se los acusa de ser los reales dueños del manejo tanto de la publicidad como de los contenidos de los medios. Para ponerlo en claro, acusan a los gigantes de Internet de concentrar la oferta de los contenidos y de los recursos de los medios como pocas veces en la historia de los medios. Sin embargo, el Local Media Consortium, que agrupa a gran parte medios que en simultáneo pertenecen a la NMA, se ha manifestado en contra de la petición de esta última asociación, ya que algunos medios en Estados Unidos dudan si les resulta conveniente enfrentarse a Facebook o Google o trabajar junto a ellos. Estamos aún en períodos de grandes cambios, con lo cual la respuesta a si los marcos teóricos generados en un contexto analógico sigue siendo un interrogante y un motivo de debate. En paralelo, aquello que preocupa al periodismo norteamericano es cómo construir un sistema de medios pluralista, institucionalmente sólido y financieramente sustentable. Nada fácil.

La News Media Alliance, nuevo frente conra Facebook y Google

Macron puso al periodismo en la agenda de políticas de Estado

El periodismo de calidad no pasa por un buen momento. Los trabajos de investigación que requieren a veces meses de trabajo paciente, chequeo de datos y fuentes, dificultad para conseguir documentos clave, hace que el mismo sea costoso en términos monetarios. Enfrente, es cada vez más frecuente la circulación de contenidos destinados a difundir la visión de determinados grupos de interés o con el objetivo de manipulación política de la población, aquello que en el mundo anglosajón se denomina propaganda (que no debe confundirse con publicidad comercial). Así, es relativamente fácil hoy generar y distribuir por las redes socialescontenido con aparente diseño de “noticia”. El planteo del presidente francés Emmanuel Macron en una conferencia de prensa conjunta  con Vladimir Putin – realizada en París el 29 de mayo – ha puesto en el plano institucional, formal, que la existencia o no de periodismo de calidad es parte ya de agenda de las relaciones internacionales. Macron acusó a los medios rusos Russia Today y Sputnik de ser instrumentos de manipulación política cuya objetivo puntual fue perjudicarlo en la última campaña presidencial francesa. La distribución de contenidos dudosos mediante un soporte de diseño de apariencia periodística ya no es solamente analizable como un elemento de proyección doméstica que tiende a debilitar el concepto de ciudadanía y al sistema democrático, sino que es parte ya de un juego donde un país pretende influir en otro en los campos político, económico, social y cultural.

La conferencia de prensa de Emmanuel Macron y Vladimir Putin marca un hito en el papel del periodismo.

Facebook y Google siguen acumulando tensión

La presión sobre Facebook y Go0gle sigue aumentando. Si The Economist ya los ha catalogado de monopolios del siglo XXI por lo cual deberían estar sujetos a algún tipo de regulación antitrust, es ahora la BBC la que reafirma el peligro de ambos gigantes de la comunicación. En un artículo, el grupo de medios púbico británico rescata la visión crítica de Jonathan Taplin hacia Google. En su libro “Move Fast and Break Things“, Taplin considera que el buscador y los gigantes de la comunicación están afectando severamente la democracia en Estados Unidos. En otro, la BBC difunde el trabajo del investigador serbio Vladan Joler y del grupo Share Lab, cuyos resultados muestran a Facebook como un Big Brother contemporáneo. Según Joler, Facebook tiene capacidad de detectar, registrar y procesar nuestras actividades aún de modo más preciso que los estados nacionales. Los reclamos más fuertes contra ambos gigantes de la comunicación son mayormente desde Europa. Esto permite inferir que habría poco grado de cooperación para regularlos bajo un gobierno de tono acentuadamente nacionalista como el de Donald Trump. A no ser que afecten a Trump mismo, lo cual es otro cantar.

La presión sobre los grandes actores de la comunicación sigue en alza.

Gannett tampoco la tiene fácil

Gannett, la empresa propietaria del USA Today, el diario nacional por excelencia de Estados Unidos, también sufre la caída de ventas y de publicidad en su edición impresa. La compañía fundada por Frank Gannett en 1906 reúne hoy un total de 3000 periodistas en sus difrentes diarios, que incluyen 109 periódiscos locales. Los ingresos publicitarios de Gannett cayeron de 6 000 millones de dólares en 2005 a 1 600 en 2016. Asimismo, las acciones de la empresa cayeron en un año de 17,50 en abril de 216 a debajo de los 8 en el presente año. Hasta el momento la versión online del USA Today es gratis; Gannett no ha seguido el modelo del New York Times de cobrar por un pleno acceso a la edición. Según comScore, los cliqueos a su versión online son similares a los de CNN; en su gran mayoría provienen de dispositicos móviles. La adaptación a los cambios tecnológicos, por un lado, y a una sociedad polarizada política, cultural y socialmente, como la estadounidense de hoy, son desafíos que trata de encarar este gigante de las noticias norteamericano. Como sucede con este gran campo, no hay hoja de ruta precisa.

Localización de los diarios locales de Gannett

Cotización de Gannett en la Bolsa de Nueva York en el último año

El New York Times y The Economist denuncian como monopolios a los grandes de Internet

La demanda de los medios periodísticos comienza a hacer ruido. The New York Times primero y The Economist después han lanzado el reclamo de denunciar como monopolios a los grandes actores de Internet. En particular, los apuntados son Google y Facebook, quienes son los que atrapan el grueso del ingreso publicitario de los medios informativos. Tanto The New York Times como The Economist han publicado sendos artículos en los cuales sostienen que la situación actual de los gigantes de los datos es similar a las compañías petroleras y las telefónicas a comienzos del siglo XX. Por lo tanto, ambos medios recomiendan implementar regulaciones antimonopólicas que supongan eliminar la condición dominante de tales empresas. Las cuestiones que asoman en el horizonte es el daño a la economía (reducción de a competencia) y a la innovación que generan los monopolios. A esto se suma por parte de las empresas la poca transparencia en la comunicación a los usuarios sobre la disponibilidad de los datos que recolectan. Finalmente, aparece en el horizonte el impacto que tienen semejantes empresas sobre el sistema democrático, en particularpor el uso de algoritmos que orientan el tipo de medios y contenidos periodísticos a ser acercados a los ciudadanos. The Economist propone cambiar la lógica delas regulaciones antitrust, ya que las existentes están fundadas en un criterio “industrial” y están desactualizadas. La presión es fuerte. Se vienen meses donde esta tensión entre los productores de contenidos periodísticos y las empresas de Internet se hará más aguda. Este es sólo un incidente más de un conflicto que se vuelve más profundo.

La tapa de The Economist