Archivo de la categoría: Libertad de Prensa

Sigue cayendo la libertad en Internet

Freedom House publicó un nuevo reporte anual sobre libertad en Internet (Freedom on the Net 2018). Las conclusiones siguen siendo decepcionantes: cada año que pasa , el nivel de libertad en la red disminuye. En este sentido, las restricciones y el autoritarismo digital crecen a nivel global. Inclusive en la Argentina decayó el nivel de libertad en las redes con relación al informde del año pasado. No obstante sigue siendo un país categorizado como libre. La siguiente es una infografía sobre la actividad global.

Un tercio de la población vive bajo condiciones de no libertad en la red, mientras que sólamente uno de cada cinco personas en el plano global disfrutan de una libertad de uso de las redes.

China es considerada por el informe como la gran amenaza a la libertad en las redes, no sólamente por las restricciones en su país, sino porque las empresas chinas tienen una creciente influencia a nivel global.

De los países americanos considerados, sóloamente Canadá, Estados Unidos y la Argentina son libres en Internet.

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La existencia de diarios locales mejora las finanzas públicas de las ciudades

Un muy interesante paper académico publicado por Pengjie Gao, Chang Lee y Dermot Murphy nos mustran una faceta no considerada hasta el momento sobre el impacto del cierre de diarios en papel locales. En el trabajo titulado Financing Dies in Darkness? The Impact of Newspaper Closures on Public Finance, los autores muestran que el cierre de diarios locales encarece las finanzas y el costo de los bonos municipales. Para ello tomaron condados de Estados Unidos donde se produjo el cierre de diarios en papel y otros donde esto no ocurrió. El resultado obtenido es que en aquellos condados que se vieron afectados por un cierre pronunciado de diarios en papel aumentó el costo de endeudamiento vía bonos locales. Esto es, el financiamiento municipal se vio afectado por no tener un alguien que controle su accionar en el plano de las finanzas públicas. En este sentido, los diarios no funcionarían únicamente desde la visión clásica del watchdog o perro guardián cuyos controles sobre la cosa pública mejorarían las condiciones de ciudadanía y así contribuirían a ejercer accountability sobre los gobernantes. No serían simplemente un factor que contribuye a la consolidación de una poliarquía – o democracia consolidada actual – como sostiene Robert Dahl. Según este paper, además de esto, los diarios locales también funcionarían como un evaluador de riesgo, al menos de modo indirecto. Al existir un medio local que vigila el desempeño de las autoridades municipales, supondría que este monitoreo también afecta al control en la gestión de las finanzas públicas. Ergo, una autoridad local que está sometido a la mirada de un diario local debe ser más cauteloso con las finanzas locales y de esta manera es más eficiente y eficaz en el gasto. Los autores sostienen que los portales en Internet no tienen el mismo impacto sobre el control de la cosa pública que los diarios. Se abre un nuevo cariz acerca del rol de los diarios sobre papel y su declive que, de modo fractal, se proyecta de las gestiones municipales hacia las provinciales/estaduales e incluso las nacionales.

Diarios cerrados, comprados o transformados en semanarios en Estados unidos entre el 2004 y el 2016

Datos del informe de UNESCO sobre libertad de expresión 2017/18

La UNESCO ha publicado su reporte 2017/2018 acerca de las tendencias mundiales en libertad de expresión y medios de comunicación (“World Trends in Freedom of Expression and Media Development. Global Report 2017/2018“). En él se tratan la diversidad de temas candentes  hoy en el ámbito de los medios, el periodismo, los derechos de acceso a la información por parte de los ciudadanos y la construcción de una sociedad más transparente y mejor informada a aprtir de la existencia de pluralismo y autonomía en los medios. También considera la cuestión de la impunidad en lso atques a la labor periodística.  El informe está fuertemente volcado al impacto que hoy tiene Internet en el campo comunicacional y de la información de contenidos con proyección pública. A continuación algunos gráficos destacables del informe.

Número de pedidos por gobiernos para remoción de contenidos en Google y Twitter

Cantidad de países con leyes de protección sobre datos privados

Porcentaje de individuos a nive global que usan Internet

Número de suscripciones a teléfonos celulares

Disositivos de acceso anoticias según edad

Distribución de publicidad según soportes móviles y no móviles

Las raíces de las “fake news”

Periodistas asesinados por región

Periodistas asesinados por país

Informe 2018 de Reporters sans Frontières sobre libertad de prensa

Como suele suceder, cuando se acerca el 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, las distintas ONGs globales sobre medios de comunicación y periodismo publican su informe anual con su correspondiente ranking de los países. En este caso, el primero que salió es el de Periodistas sin Fronteras (Reporters sans Frontières). El ránking global de los países y mapa sobre el estado mundial en la materia no presentan grandes variaciones.

A grandes rasgos, el informe presenta un nuevo declive en la libertad de prensa a nivel de regiones.

Un dato que resalta dentro del contexto general es un nuevo retroceso en la clasificación de Estados Unidos dentro del ranking global. En este año, descendió al puesto 45. Los fundamentos de la caída se deben al constante destrato y agresión hacia medios y periodistas por parte del presidente Donald Trump.

En el caso de la Argentina también se ha registrado un descenso con respecto al año 2017. Pasó del lugar 50 al 52. Los motivos del descenso se deben en gran parte a un contexto faborable a la concentración de medios y a arbitrariedades sobre medios críticos al gobierno. No obstante, se reconoce que el clima general es mejor con el actual gobierno que con el precedente.

Los cinco países con mejor clasificación en América Latina son Costa Rica (10°), Uruguay (20°), Chile (38°), Argentina (52°) y República Dominicana (59°). En el otro extremo, los cinco peores son Cuba (172°), México (147°), Venezuela (143°), Honduras (141°) y Colombia (130°).

En libertad de expresión, la Argentina anda bien

La Bertelsmann Stiftung acaba de publicar una nueva edición de su informe sobre evolución en los países en desarrollo y periféricos a los occidentales. Este se denomina Transformation Index 2018 y como los de sus versiones anteriores pretende clasificar a los países a partir de su performance en el plano político y económico. En esta edición, en el ranking que suma todas las variables consideradas la Argentina figura en el lugar 23 entre todos los países considerados y en el quinto lugar en América Latina detrás de Uruguay, Chile, Costa Rica y Brasil. El diagnóstico del país es el siguiente:

En la variable Libertad de Expresión, la Argentina ha mejorado levemente en esta edición y mantiene una estabilidad en niveles muy buenos, ya que se mueve en el rango entre un 8 y un 9.

Entre los países cercanos a la Argentina y relevantes en la región, en materia de Libertad de Expresión se destacan los casos de Uruguay

y Chile, que presenta altibajos.

Brasil tiene un rendimiento muy precido al de la Argentina:

Los casos de Colombia y México son por demás opuestos. Mientras que el primero registra una mejora signficativa y constante en el campo de la Libertad de Expresión

el de México es inversamente proporcional.

Finalmente, el caso más dramático dentro de los países de relativa influencia a nivel regional es el de Venezuela.

“The Post”: el retrato de la tensión al interior de un diario

Este año la oferta cinematográfica comenzó con el estreno de una película que prometía causar sensación. Se trata de “The Post”, de Steven Spielberg y los protagónicos  de dos excelentes y ya consagrados actores: Meryl Streep (la mítica Katharine “Kay” Graham) y Tom Hanks (el legendario director de la redacción Ben Bradlee). La trama se centra en las encrucijadas que debe enfrentar el Washington Post en torno a la publicación o no de los así llamados “Archivos del Pentágono”, documentos secretos del gobierno norteamericano que constatan con crudeza la muy mala performance de las fuerzas armadas norteamericanas en la Guerra de Vietnam, algo que debe ser ocultado a a ciudadanía del país. The New York Times toma la posta en develar los mismos, por lo que el “Post” trata de ganar la iniciativa. El dilema central asoma cuando aparece la amenaza desde el campo político de actuar duramente contra el “Times” por violar secretos de Estado. La película es extraordinaria en la temática y debiera ser vista por alumnos de periodismo, periodistas, académicos y público en general por algunas razones que enumeraremos aquí. En particular en la Argentina. No se trata de la clásica película donde los héroes son los periodistas, sino que centra en la toma de decisiones en la cúpula de un medio gráfico informativo periodístico privado dentro de las lógicas del sistema de medios norteamericano pre Internet. Es una película históricamente “densa” – por el duro contraste en el flujo de contenidos entre el mundo analógico y el digital -, pero que remite siempre hacia el presente. La analogía Richard NixonDonald Trump está siempre latente. La relación medios-poder político está aquí presente. ¿Apoyar con quién simpatizo ideológicamente o incluso con quién se tiene una relación estrecha por sobre los intereses de la ciudadanía? El cruce de racionalidades asoma. Sin embargo, el nudo de la película está focalizado no en la relación entre el poder político y el periodismo (“Todos los hombres del presidente”), ni en la ética de un funcionario judicial frente a una posible distorsión del checks and balances del sistema presidencialista norteamericano (“El informante”). En “The Post” no hay trasnoches con pizzas sino grandes fiestas y recepciones en residencias de alta sociedad. El eje está puesto en la tensión entre las múltiples racionalidades que sufre un medio informativo privado gráfico. La tensión crucial aquí es entre la racionalidad económico-financiera y la técnico-periodística. Esta tensión ha sido bien marcada por Denis McQuail. Con una pequeña modificación propia, este cuadro permite visualizar este conflicto interno.

Cuando sucede la crisis de los “Archivos del Pentágono”, el Washington Post está a punto de ser una pequeña empresa familiar para aspirar a ser una gran empresa de medios. Está ya por ser una empresa “pública”, esto es, está por salir a cotizar en la bolsa parte de su paquete accionario. En esta salida a buscar dinero,  como empresa el Post presenta un plan para mejorar su calidad periodística y transformarlo en un medio de excelencia. Y allí se plantea el gran dilema. Frente a la acción duramente intimidatoria en el ámbito judicial por parte del gobierno norteamericano sobre el New York Times, ¿qué decisión tomar? Allí se enfrentan la racionalidad económica-financiera representada por Fritz Beebe y la técnico-periodistíca por Ben Bradlee. Por un lado, si el Post decide publicar los documentos  esto puede auyentar en masa a los inversores y el diario y los medios asociados corren serio riesgo de desaparecer; por el otro, si decide no publicarlos,  el Post se transformaría en un medio más cercano a la revista People (ejemplificado por el desvelo de la obtención de fotos del casamiento de la hija del presidente Nixon) que a un medio de influencia, que a un diario “serio”: el proyecto de un diario de influencia sucumbiría. La escena es fantástica en ese sentido. Es la directora del diario, Katharine Graham, que en una charla telefónica donde recibe en simultáneo las dos versiones  – la de Beebe y la de Bradlee – muy bien justificadas. Finalmente toma una decisión. En el contexto actual, donde el financiamiento de un medio informativo está al rojo vivo, bien vale el antecedente histórico que muestra la película. Aquí está el nudo central de la película. Como se ve bien en “The Post”, y así lo plantea Fritz Beebe en un duro cruce con Ben Bradlee, el avance del gobierno desde lo financiero-empresario sobre el Washington Post no será por el diario sino por sus estaciones de televisión y de radio, que al ocupar frecuencias del espectro radioeléctrico de caracter público y administradas por el Estado, permite un flanco para un avance gubernamental par doblegar al grupo de medios. La relación con la Argentina y América Latina bien la vale. También es muy descriptiva la respuesta de Bradlee de ningunear la televisión, típica respuesta de un periodista “iluminista” de la gráfica. Así podemos ir bajando hacia las Pampas. La analogía con el Clarín de los 90s no es menor. La caracterización de Graham por Meryl Streep es muy similar a la presencia y estilo que adoptó Ernestina Herrera de Noble. El rediseño del diario encabezado por Roberto Guareschi sí como la fuerte inversión en calidad, que fue de asociarse al MIT Media Lab a contratar expertos locales e internacionales (Oscar Landi, Eliseo Verón, Teun van Dijk, entre otros) para mejorar el diario, se produjo en simultáneo con la construcción del grupo. Esta gran inversión llevó a que el diario Clarín dejara de ser un medio difícil de leer y destinado a lecores de deportes, las carreras de caballos y los chistes de contratapa, para pasar a ser un gran medio del mercado global de diarios en castellano. La gran diferencia entre el Clarín de los 90s y el Post, en los términos de la película es el colchón entre la directora general y la redacción: en Clarín está Héctor Magnetto y el staff corporativo, cosa que no asoma en el Post de modo análogo. En paralelo, por caso, en la película aparece con precisión  la cuestión del secreto de las fuentes periodísticas.Esto fue una obsesión de Saturnino Herrero Mitjans, luego director de asuntos corporativos del Grupo Clarín, que la llevó como bandera a la Convención Constituyente de Santa Fe de 1994. Con el apoyo de Guillermo Ignacio, director de Ecos Diarios de Necochea, y la acción en el campo de un joven Martín Etchevers, esto se introdujo en el artículo 43 de la reforma. Para cerrar la vinculación con la Argentina, resulta curioso que Bradlee se mueva en un pequeño Fiat 128, auto de baja presencia en Estados Unidos y de gran popularidad en la Argentina. Y una breve mención a Alexander Haig, secretario de Estado durante la Guerra de las Malvinas. La película muestra también la estrecha relación entre los medios, el periodismo, los políticos, los empresarios. Tal el caso de la amistad entre Katharine Graham y Robert McNamara, principal afectado por la divulgación de los documentos. Esta relación que por momentos es promiscua en términos de racionalidades sirvió para que el periodista estrella de la película, Ben Bagdikian, denunciar esto en su clásico libro “The Media Monopoly“, algo que ya estaba cementado en “The Power Elite” de C. Wright Mills. Otra figura que asoma brevemente es William Rehnquist, miembro conservador que fue por décadas miembro de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos; aquí en su calidad de adjunto del procurador general es el en cargado de “apretar” a Bradlee para que no publique los documentos. Las redacciones como las del Washington Post de la película ya no existen. Tampoco los tics y las culturas de los periodísticas – algunos rasgos de Bradlee los he visto en Elie Abel o Edward Mortimer, por citar algunos -. Finalmente, como espíritu de época, la película retrata muy bien un mundo de decisiones absolutamente masculino. En el desayuno de trabajo del comienzo con Bradlee en un club social, Graham es la única mujer. En las reuniones de directorio balbucea y al salir camina por detrás de “los hombres”, en las reuniones sociales, se junta con las “mujeres de” en vez de estar con los “hombres del poder”. Por todo esto, y quizás otros aspectos no considerados aquí, “The Post” es altamente recomendable para interiorizarse acerca de la historia de los medios de comunicación.

El periodismo vs. las finanzas en una escena clave en “The Post”.

Los subsidios a los medios en Francia bajo discusion

La cuestión del financiamiento de los medios de comunicación es una preocupación central hoy para la subsistencia de los mismos. Esta tiene particular repercusión en los medios con fuerte contenido periodístico hacia lo público por el impacto que tiene sobre el sistema político. Un caso tradicional por su excepcional es el de Francia, donde los medios informativos, en particular los diarios sobre papel, siguen recibiendo fuertes subsidios por parte del Estado. Estos subsidios han sido fuertemente cuestionados tanto por la extrema derecha, representada por Marine Le Pen del Front National y por la izquierda radical de de Edwy Plenel, director del portal de investigación Mediapart. La derecha acusa al Estado de favorecer a medios y periodistas de izquierda. Desde el otro extremo del espectro político se cuestiona que el Estado subsidie a medios ya bajo control de grandes conglomerados empresarios: Le Figaro está controlado por el magnate de la industria de armamentos Serge Dassault; Libération es propiedad del empresario de telecomunicaciones Patrick Drahi; el grupo de telecomunicaciones Iliad tiene participación en el diario Le Monde. La auditoria del estado francés, Cour des Comptes, en un informe de 2013 consideró que el sistema de subsidios es “opaco”. El caso francés sigue estando como posibilidad para algunos países europeos que ven con preocupación el futuro de los medios tradicionales y el periodismo de impacto público.

Ejemplo de subsidios estatales directos a la prensa francesa según informe del 2013