Archivo de la categoría: Media Literacy

Panorama del sistema de medios de Europa

La Plataforma Europea de Autoridades Regulatorias (EPRA) de medios de comunicación, organización que agrupa a reguladores del continente, publicó su informe sobre Pluralidad de Medios correspondiente al año 2016. El reporte parte de la consideración de cuatro variables sobre la acción y mercado de medios: a) protección básica; b) pluralidad del mercado; c) independencia política; y d) inclusión social. Cada variable está compuesta por indicadores. La tabla siguiente nos permite aclarar qué engloba cada una de ellas.

La variable protección básica muestra el siguiente resultado.

En cuanto a pluralidad en el mercado de medios, el mapa nos muestra lo siguiente.

La independencia política nos ofrece este panorama.

Finalmente, la inclusión social presenta el siguiente estado de situación.

De los resultados generales, Francia es el país que mejor índice presenta en su sistema de medios. En todos los cuadros está en color verde. El resultado de Francia es el siguiente.

En el otro extremo está Turquía. En tres de las cuatro variables figura en color rojo.

Macron puso al periodismo en la agenda de políticas de Estado

El periodismo de calidad no pasa por un buen momento. Los trabajos de investigación que requieren a veces meses de trabajo paciente, chequeo de datos y fuentes, dificultad para conseguir documentos clave, hace que el mismo sea costoso en términos monetarios. Enfrente, es cada vez más frecuente la circulación de contenidos destinados a difundir la visión de determinados grupos de interés o con el objetivo de manipulación política de la población, aquello que en el mundo anglosajón se denomina propaganda (que no debe confundirse con publicidad comercial). Así, es relativamente fácil hoy generar y distribuir por las redes socialescontenido con aparente diseño de “noticia”. El planteo del presidente francés Emmanuel Macron en una conferencia de prensa conjunta  con Vladimir Putin – realizada en París el 29 de mayo – ha puesto en el plano institucional, formal, que la existencia o no de periodismo de calidad es parte ya de agenda de las relaciones internacionales. Macron acusó a los medios rusos Russia Today y Sputnik de ser instrumentos de manipulación política cuya objetivo puntual fue perjudicarlo en la última campaña presidencial francesa. La distribución de contenidos dudosos mediante un soporte de diseño de apariencia periodística ya no es solamente analizable como un elemento de proyección doméstica que tiende a debilitar el concepto de ciudadanía y al sistema democrático, sino que es parte ya de un juego donde un país pretende influir en otro en los campos político, económico, social y cultural.

La conferencia de prensa de Emmanuel Macron y Vladimir Putin marca un hito en el papel del periodismo.

Jimmy Wales promete revolucionar el periodismo con WikiTRIBUNE

Jimmy Wales, el fundador de Wikipedia, lanza ahora WikiTRIBUNE, un servicio de noticias online creado para acabar con la difusión de noticias falsas o “fake news“. La nueva plataforma seguirá los principios de Wikipedia: será gratuito, de espíritu colaborativo, y se financiará con donaciones y no con publicidad. Los ingresos se realizarán mediante el crowdsourcing o aportes colectivos. WikiTRIBUNE permitirá que escriban tanto periodistas profesionales, que recibirán un sueldo, como personas comunes, lo cual supone incursionar en el periodismo ciudadano donde el público es también un editor. Todo dato publicado deberá ser acompañado por la fuente. El público podrá corregir o ampliar los artículos publicados, previa evaluación por parte de un equipo de profesionales y voluntarios que chequearán los cambios. La plataforma contará con un grupo de consejeros entre los cuales se destacan Guy Kawasaki, Jeff Jarvis y Lawrence Lessig. La primera publicación estará en inglés y destinada al público de Estados Unidos. En función de los resultados se evaluará su ampliación a otros idiomas. El proyecto WikiTRIBUNE asoma como el más interesante en el campo del periodismo desde el lanzamiento de The Huffington Post.

Jimmy Wales replicará el modelo de Wikipedia en WikiTRIBUNE

Datos, comunidad y periodistas: los pilares de WikiTRIBUNE

“Fake News/Noticias Truchas”: su probable desembarco en un año electoral

La victoria del republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses arrastró como un dato sobresaliente la existencia de las llamadas “fake news” o noticias falsas. Supuestamente, la proliferación de estas “fake news” en las redes sociales por parte de los republicanos  – o de un sector duro de ellos – tenía como finalidad esparcir noticias que desprestigiaban a los candidatos demócratas, a figuras del ideario progresista (“liberal“), o bien a los “blancos” del discurso de Trump (hispanos, musulmanes, etc.). El sitio de noticias que estuvo – y está en el tapete – es Breitbart News, el mascarón comunicativo del sector denominado “derecha alternativa” (Alternative Right o Alt Right). Mucho se ha escrito sobre el tema. Desde el momento que la proliferación de estas noticias falsas afectan las condiciones en que un ciudadano toma sus decisiones en el contexto de una sociedad democrática, se ha intentado subsanar el problema. Una de las vertientes es identificar a las así denominadas “fake news. Así, un visión “optimista” asume que hay pasos para tratar de chequear si la noticia es creíble: que el medio sea reconocido por su calidad periodística, que figure el nombre del autor del artículo, si la calidad del dieño de la página online es sólida, si hay perspectivas contrapuestas en el artículo, por citar algunos recomendables. Otra vertiente “optimista”, pero de caracter activo plantea minar de base la economía de los sitios de noticias falsas. Una estrategia para ello es hacer capturas de pantalla donde el banner del anunciante esté junto a la noticia falsa, preferentemente donde el margen de duda de incitación al odio sea mínimo; luego, enviarla imagen de la empresa o difundirla por redes sociales cosa que afecte el valor de marca de la misma. Esto supone un grado de activismo no menor en el cual difícilmente ingrese el ciudadano corriente. En Estados Unidos lo realiza el grupo activista Sleeping Giants. Las versiones “pesimistas” pasan por considerar que el supuesto iluminista de una sociedad democrática que permita la emancipación de sus ciudadanos a la Jürgen Habermas, es sólamente considerable en el plano normativo, pero que es extremadamente improbale de ser reconocible en una sociedad done los grupos se apretujan entre sí para imponer al juego mazos de cartas marcadas. Esta perspectiva plantea si hemos llegado al fin del periodismo “profesional”, ya que el flujo de la comunicación está marcado inexorablemente por la adscripción partidaria, lo “militante”, lo “partisan. Estaríamos en el mundo de la posverdad, donde toda afirmación es cuestionable, donde no existe condiciones de diálogo ya que todo enunciado en definitiva puede no ser cuestionado. Es el mundo Humpty Dumpty – el huevo parlanchín sentado en su muro, donde lo que prima quien es el que da sentido a las palabras del Jabberwocky. Así, no hay enunciado que tenga autoridad a partir de cierto marco de normas producto de un nivel apreciable de consenso ni grupo legítimo que pueda sostener una argumentación: cualquier cosa es falsa y no lo es, ya que no hay patrones consensuados para contrastar lo afirmado. Todo “hecho” puede reclamar la postulación de su “hecho alternativo”, casi como una partícula puede tener su antipartícula, poniendo bajo tensión los límites del pluralismo político.

En la Argentina comienza un año electoral. En vista de lo “exitoso” del experimento comunicacional implementado por Donald Trump, no sería extraño el desembarco masivo de sitios que traten de implementar algo semejante en las Pampas. El conflicto reciente en torno al Conicet permitió confirmar que las redes sociales no son paraísos idílicos comunicativos, sino que los grupos organizados están presentes tanto en las redes como en las calles (la asimetría en el uso de Twitter en la Argentina ya fue planteado oportunamente en un artículo de Mariano Ure y Martín Parselis). Por lo tanto, no es de extrañar a que en las discusiones políticas de este año que comienza asistamos a la proliferación de sitios, encuestas, “centros de estudios” y perfiles opacos de redes sociales cuyo objetivo será esparcir “noticias truchas” para descalificar adversarios y empastar el debate político, si es que logramos que este pueda al menos esbozarse.

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En la era de la posverdad quien importa es aquel quien fija las reglas

La Universidad de Bournemouth aporta ideas para analizar el caso Trump

La Universidad de Bournemouth, de Inglaterra, reaccionó rápido frente al torbellino generado por la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. En diez días ofreció una página web donde profesores reconocidos a nivel global ofrecen un breve texto dobre el fenómeno. El trabajo titulado “US Election Analysis 2016. Media, Voters and the Campaign” abre muchas puertas para la reflexión, y es material para futuros papers de congresos, capítulos de libros y, por qué no, libros enteros. Un total de 83 perspectivas multidisciplinarias organizadas en ocho secciones: medios, campaña electoral, políticas públicas, diversidad y división en la sociedad estadounidense, perspectivas externas sobre el fenómeno, campaña electoral digital, cultura popular y populismo, y el futuro que podría devenir a partir del nuevo estado de cosas. Entre quienes publican se destacan, en diferentes campos, BrianMcNair, Jay Rosen, Stephen Reese, Pippa Norris y W. Lance Bennett, por sólo citar algunos.

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Tapa de un trabajo más que interesante

En la elección de Estados Unidos, Facebook quedó en el centro de la controversia

Según el reciente informe de Pew Research, en Estados Unidos Facebook sigue siendo la fuente principal de acceso a las noticias. El 79% de los usuarios de internet del país usan la red social para recibir contenidos periodísticos. Muy lejos por detrás quedan los otros soportes.  Instagram (32%), Pinterest (31%), LinkedIn (29%) y Twitter (24%)  son aquellos que asoman por detrás. Si consideramos que Instagram es controlada por la misma Facebook, es la empresa de Mark Zuckerberg la que tiene una posición de liderazgo en el acceso a noticias vía redes sociales (en el estudio no se incluyó WhatsApp, también controlada por Facebook).

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El dato tiene proyección sobre lo público y lo político a partir del resultado de las elecciones presidenciales donde ganó el candidato republicano Donald Trump. Inmediatamente después de conocido el ganador se desató una polémica sobre la tolerancia de Facebook a aceptar ser el gatekeeper (puerta de entrada) a sitios con noticias falsas, lo cual pudiera haber favorecido al ganador. Facebook salió a desmentir que esto hubiera incidido en el resultado final. BuzzFeed realizó un  informe según el cual el acceso a sitios de noticias dudosas vía Facebook superó al de medios tradicionales en las últimas semanas de campaña.

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La duda quedará pendiendo en el aire. Dan Gillmor, uno de los referentes del periodismo ciudadano en Estados Unidos, considera que las redes sociales como Facebook y Twitter, así como buscadores como Google, debieran ofrecer ya dispositivos que favorezcan la práctica de Media Literacy por parte de los públicos. Media Literacy, de difícil traducción al castellano, supone que el público tenga un  rol activo en la elección y comprensión de las noticias y pueda comparar entre versiones diferentes. Esto es, tener una  actitud crítica y de sospecha frente a los contenidos de los medios. En la instrumentalización de lo que el politólogo Robert Dahl llamó “fuentes alternativas de información”, uno de los pilares de una democracia desarrollada o poliarquía. Esto requiere una mayor compromiso ciudadano, que al menos en Estados Unidos,  no cubre a una porción importante de la población que se abstuvo de participar en la elección.

 

Google refuerza su estrategia sobre contenidos periodísticos

Google está avanzando decididamente en el campo de los contenidos periodísticos de la web. Un acto coyuntural reciente de un programa en vigencia y el lanzamiento de un servicio de chequeo de información son dos muestras muy claras de esta actitud. En la 72 Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) realizada esta semana en México, la entidad que agrupa a los diarios del continente llegó a un acuerdo con Google para que los miembros dse sumen al Proyecto Escudo (Project Shield). Este es un servicio del buscador destinado a proteger a medios periodísticos online de ataques DDoS, aquellos que voltean las páginas por la sobrecarga de envíos por saturar los servidores. Este acuerdo no es menor ya que señala un paso en la cooperación entre Google y los medios tradicionales, al menos en América, en un contexto caracterizado por la hostilidad abierta. Google al mismo tiempo lanzó en su servicio de búsqueda de noticias una función que garantiza que el contenido periodístico encontrado tiene sus datos chequeados. Este servicio fue lanzado en el tramo final de la campaña presidencial de Estados Unidos (por ahora está disponible en dicho país y en Gran Bretaña), quizás la más hostil de las recientes y donde la cobertura de los medios han ocupado un rol central. Tan es así que el Committe to Protect Journalists (CPJ) ha advertido que el candidato republicano Donald Trump representa una amenaza para la libertad de prensa en el país. La función es disponible para dispositivos móviles, lo cual revela la apuesta hacia el consumo de noticias por parte de las nuevas generaciones (millennials). El proyecto tiene el respaldo de la International Fact-Checking Network, que a su vez es parte del instituto Poynter. Este servicio es una vuelta a cierto grado de empirismo en el periodismo donde habría resquicios para cierto grado de verdad objetiva, perspectiva que no es mayoritaria ni el plano académico ni en el plano de la actividad periodística.

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El dispositivo de chequeo de de datos pretende dar confiabilidad a los contenidos periodísticos