Archivo de la categoría: Media Literacy

Finlandia, líder en Media Literacy

Finlandia está a la cabeza en Europa en materia de Media Literacy. El país escandinavo es de por sí ya prestigioso por tener un índice de desarrollo humano envidiable, así como en materia de libertad de prensa.

En un artículo de la CNN titulado “Finland is winning the war on fake news. What it’s learned may be crucial for Western democracy” (“Finlandia está ganando la guerra a las fake news/desinformación. Aquello que se aprende de esto puede ser crucial para la democracia occidental”) se expone como el país nórdico está desarrollando herramientas para chequear información ya desde los bancos escolares. esta educación en medios cruza todas las edades. A partir de 2014 el estado finlandés desarrolla programas de Media Literacy para adultos en la Espoo Adult Education Centre cuyos destinatarios son los políticos, funcionarios, estudiantes universitarios y periodistas para que sepan detectar noticias maliciosas. En particular, los finlandeses están alertas antes su gran vecino y potencia imperial, Rusia. Finlandia, que se independizó de Rusia luego de la I Guerra Mundial y sufrió una cruenta y feroz guerra civil – poco comentado esto en los medios y libros de historia – así como una guerra contra la Unión Soviética a lo largo de la II Guerra Mundial,  muestra extremos recelos ante los avances comunicacionales de su poderoso vecino. A esto se suma la proliferación de noticias falsas de otros ámbitos que circulan por la red que se cativan de modo extraordinario ante elecciones o situaciones de crisis política. El programa finlandés cada vez tiene mayor eco. El artículo de la CNN así lo demuestra.

Finlandia encabeza los rankings de Media Literacy en Europa

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El ataque a medios y periodistas en nuevos contextos

Nuevos vinos en viejos odres, dice un refrán popular que remite a una de las parábolas de Jesús en el Nuevo Testamento. En Londres se realizó una conferencia denominada Global Conference for Media Freedom, que contó con el apoyo y organización de los gobiernos de Gran Bretaña y Canadá. La agenda de la misma apuntó a consolidar dos objetivos concretos. El primero fue redactar una declaración sobre libertad de prensa y de protección de la actividad periodística denominada Compromiso global sobre libertad para los medios (Global pledge on media freedom) para que sea firmada por la mayor cantidad de gobiernos y personalidades políticas, económicas, sociales y culturales posibles al estilo de la Declaración de Chapultepec impulsada por la Organización de Estados Americanos (OEA) a partir de 1994. La Argentina fue uno de los países que firmó el documento Global pledge on media freedom. El segundo, fue el lanzamiento de un fondo de apoyo para prevenir e impedir ataques a los periodistas y a los medios (Global Media Defence Fund), así como generar una red de organizaciones que puedan salir en ayuda de los medios y periodistas en caso de ataques centralmente desde los gobiernos que descreen del accionar de medios autónomos del poder político e impedir así la impunidad sobre delitos cometidos contra medios y periodistas. ¿Cuál es el motivo de esta convocatoria hoy? Existe una oleada de políticos y gobiernos de corte no liberal o antiliberal que afecta a países europeos, como es el caso paradigmático de Viktor Orbán en Hungría, pero que podría extenderse a países centrales como Francia via el partido Rassemblement National  de Marine Le Pen o la propia Italia de Matteo Salvini. A esto se suman el poco respeto o inexistencia de medios autónomos y críticos en países de gran relevancia en la esfera internacional como lo son China, Rusia, India y el Brasil  de Jair Bolsonaro, quienes conforman junto a Sudáfrica el grupo BRICS. El precedente que inquieta hoy es el retroceso de la democracia liberal a escala global, fenómeno asociado al relegamiento de la concepción del periodismo como instrumento para ejercer accountability o monitoreo sobre las acciones que tienen impacto sobre lo público. Un horizonte considerado es la posibilidad de una reformulación del así llamado Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NWICO) desarrollado en el ámbito de la UNESCO a principios de los 1980s, también conocido como Informe MacBride. El mismo suponía un severo custionamiento al modelo liberal de medios privados propio del modelo norteamericano de prensa. Este documento motivó la salida de Estados Unidos de la UNESCO en 1984. Gran Bretaña acompañó la salida de su aliado. Luego de la Caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética, la UNESCO inició esfuerzos para el retorno de Estados Unidos a la agencia dependiente de Naciones Unidas, tarea desarrollada por el secretario general del organismo, Federico Mayor Zaragoza. El objetivo fue logrado en el año 2003 – Estados Unidos volvió a salir del organismo a partir de 2019 ya que considera a la agencia como antiisraelí -. El cambió de dirección en la UNESCO se percibió de un modo claro a partir de la Declaración de Windhoek de 1991 y de la instauración del 3 de mayo como Día Mundial de la Libertad de Prensa. El escenario de riesgo que se ve hoy en día, ya en un mundo GAFAM, es una reformulación del Informe MacBride a partir de una coalición de regímenes antiliberales cuya finalidad sea sofocar miradas no condescendientes con el poder político. Es de destacar que en este caso el propio Estados Unidos no sea parte de la iniciativa, ya que la administración de Donald Trump no tiene entre sus lineamientos el respeto por un periodismo crítico. En este sentido, hubo chispazos por parte de los canadienses, ya que medios y periodistas del país promovieron a último momento un boicot de la actividad debido que el gobierno canadiense no autorizó la presencia de dos periodistas de medios conservadores. En todos lados se cuecen habas.

Un panel bajo el lema Defender la libertad de medios (Defend Media Freedom)

Debate sobre medios, periodismo y política en la Argentina

Jorge Fontevecchia, dueño de Editorial Perfil, coordinó un encuentro con tres referentes sobre la refelxión sobre la actividad de los medios y el periodismo: Martín Becerra (CONICET/UNQ/UBA), José Crettaz (UADE) y Fernando Ruiz (Universidad Austral). El resultado es una muestra de amplitud acerca de la relación de la política, lo público, los medios y el periodismo. Si bien la convocatoria podría haber sido más amplia, el espacio abierto es auspicioso para el intercambio futuro de miradas diversas sobre la actividad, algo no fácil de lograr en la Argentina actual. A la versión escrita se puede acceder aquí y al video, desde acá.

José Crettaz, Martín Becerra y Fernando Ruiz

Encuesta global sobre redes sociales, desinformación y algoritmos: algunos emergentes

Una extensa y detallada investigación global en base a encuestas sobre seguridad y confianza en Internet abordó el rol de las fake news, la desinformación, las redes sociales y los algoritmos sobre los ciudadanos. El trabajo se tituló Internet Security & Trust y la tercera parte se dedicó a esta temática (Social Media, Fake News & Algorithms) a encuesta es global y fue desarrollada por el Centre for International Governance Innovation (CIGI) con base en Canadá junto con la consultora Ipsos. El trabajo contó con el apoyo de la UNCTAD y la ONG Internet Society. El informe es muy extenso por lo cual destacaremos sólamente algunos puntos. Casi dos tercios de la población a nivel global considera que las redes sociales han facilitado la comunicación.

A su vez, la población considera que las redes sociales aumentaron la libertad de expresión (Rusia es el único caso donde se las percibe como un retroceso).

Asimismo, se considera que las redes sociales también aumentó la censura (excepciones son Japón y Rusia).

La mayoría de los ciudadanos considera que las redes sociales no tuvieron impacto en la accountability sobre los gobiernos. En el caso que sí tuvieron imacto fue mayormente positivo a excepción de Japón y Polonia.

Las redes sociales no son reconocidas como impulsoras de una cultura cívica.

También se cree que las redes sociales contribuyen a incrementar la polarización política.

Relativo a la desinformación y distribución de fake news, los públicos atribuyen a las redes sociales y a los trolls como los responsables de su propagación.

Facebook está al frente de las sospechas por favorecer la distribución de noticias falsas.

El estudio compara dos redes, Facebook y Twitter. La opinión es que la primera contribuye mucho más a desinformar a la ciudadanía que la segunda.

Una porción prepdonderante de la opinión global considera que los medios tradicionales distribuyen desinformación a partir de sus fuentes.

En este campo, la población le atribuye a la televisión un leve protagonismo mayor como propaladora de desinformación frente a la prensa escrita.

Un 43% considera que como se presetan, las fake news pueden ser creíbles.

La desinformación impacta masivamente de modo negativo en la economía.

Los gobiernos son también considerados responsables de esparcir desinformación (el de Alemania es el que mejor papael tiene en este aspecto).

El 61% de la población mundial captaría algún tipo de censura gubernamental para evitar la distribución de desinformación.

Para ir finalizando, los motores de búsqueda en un 41% son considerados que son imparciales al momento de direccionar.

Y relativo a las noticias que ofrecen las redes sociales sólamente un 32% considera que son imparciales.

Kasparov ya tiene un nuevo reto: derrotar a las fake news

Los jóvenes quizás no conozcan a Garry Kasparov, pero fue uno de los grandes campeones y jugadores de ajedrez de los últimos treinta años. Fue el campeón mundial más jóven del juego y tuvo una estatura de estrella mundial similar a un rockstar, como la alcanzada por Robert “Bobby” Fischer a principios de los años 1970s. Su match contra la computadora Deep Blue marcó un antes y un después, ya que por primera vez una máquina pudo ganarle a un ser humano, lo cual abrió masivamente la gran ventana a la expansión de la inteligencia artificial y al uso de los algoritmos. Luego de dejar de jugar profesionalmente, Kasparov pasó a la vida pública, tanto en el plano de la política (participó en varios partidos políticos en Rusia) así como en ONGs. Hoy Kasparov tiene una cruzada contra el uso manipulatorio de la tecnología por parte de empresas y gobiernos y está en favor de la protección de datos privados. Es director de la asociación Human Rights Foundation al mismo tiempo que es embajador de la empresa de seguridad digital Avast. Es un feroz opositor a Vladimir Putin. En este video, Kasparov describe como es el proceso de difusión de las fake news o desinformación. Este es su nuevo objetivo de jaque mate.

Kasparov contra las fake news: su nuevo desafío

The Economist afirma que las búsquedas en Google no tienen sesgo ideológico

El 28 de agosto de 2018 Donald Trump escribió un posteo en Twitter afirmando que “… Google y otros están suprimiendo las voces de los conservadores y ocultan las noticias buenas. Controlan lo que podemos y no podemos ver“. Este fue otro planteo más del presidente de Estados Unidos contra el ecosistema informativo-comunicacional del país. Su posición no es únicamente personal. Académicos y líderes de opinión mantienen la misma perspectiva de que los grandes jugadores del campo digital tienen un sesgo hacia posiciones liberales/progresistas antes que favorecer a grupos conservadores. Tal es el caso del psicólogo Robert Epstein ue apoyó esta perspectiva en una columna del diario USAToday. The Economist tomó el guante y trató de comprobar si esto era cierto o no lo era. Para ello diseñó un experimento para indagar si efectivamente el buscador Google tiene un sesgo ideológico. El objetivo de la investigación consistió en contrastar la proporción de resultados de búsquedas de Google de sitios de noticias con un modelo de una predicción estadística de los sitios donde debiera direccionar el buscador desarrollado por los investigadores de The Economist en base a variables como la generación, el alcance y la precisión de las noticias. Aquí dos gráficos de los resultados de búsqueda en base a precisión de los hechos y por sesgo ideológico.

A continuación,  The Economist abrió un browser en Kansas, Estados Unidos, un lugar caracterizado por ser de una ideología de centro, moderada. La contrastación entre los resultados de las búsquedas realizadas por Google y lo que debiera dar según el modelo creado por The Economist muestra que no hubo grandes diferencias entre uno y otro.

Las sobre y subrepresentaciones de algunos medios, según el estudio, están dados porque el buscador de Google promueve los artículos que ya han sido viralizados. Por lo tanto, el motor de búsqueda de Google pareciera no tener un sesgo ideológico marcado. Es necesario remarcar que The Economist es un gran crítico del pael de GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft) y ha cuestionado duramente las posiciones dominantes de los grandes jugadores digitales.  Finalmente, uno de los participantes del equipo de The Economist, James Tozer, aporta aquí más información sobre la investigación.

Fake news/Junk news/Desinformación: ¿es un peligro o no para las democracias?

Las fake news o desinformación sigue siendo un tema de agenda clave en la comunicación política, tanto en tiempos de administración y gestión como en los períodos candentes de campaña electoral. A grandes rasgos, el alerta de la existencia de este tipo de materal que apunta hacia la manipulación de los ciudadanos vía la distribución de información deliberadamente falsa, ha sido considerado una grana amenaza sobre el debate acerca de lo público. Este es el argumento de la historiadora y periodista norteamericana Anne Applebaum, ganadora del Pulitzer por su libro “Gulag“, sobre los campos de concentración en la Unión Soviética. En una entrevista al seminario alemán Der Spiegelcuriosamente una publicación que viene seriamente afectada por haber sido plataforma de distribución de noticias falsas creadas por un periodista premiado -, Applebaum afirma que las fake news son un peligro verdadero y profundo sobre el futuro de la democracia en el hemisferio occidental. Según Applebaum, cada cambio tecnológico en la distribución de la información – la invención de la imprenta, por caso – produjo cambios en las relaciones de poder. El ejemplo citado por Applebaum para el siglo XX fue el uso de la radio por Adolf Hitler y Josif Stalin. Según la autora, le costó años a la democrática Gran Bretaña organizar un servicio de radiodifusión como la BBC basado en al credibilidad. Para Applebaum, la práctica de  fake news o desinformación surge con un nuevo cambio tecnológico como son las redes sociales. Este cambio fue aprovechado, según Applebaum, centralmente por un régimen no democrático como el de Vladimir Putin en Rusia para afectar el debate público en Europa;  y esto le está costando mucho a los países democráticos a adaptarse a este nuevo escenario comunicacional.

Sin embargo, una investigación reciente llevada a cabo por el Oxford Internet Institute de cara a las elecciones al Parlamento Europeo de 2019 en Alemania, España, Francia, Gran Bretaña, Italia, Polonia y Suecia, muestra que la incidencia de la desinformación o fake news es irrelevante en el discurso público. El trabajo titulado “Junk News during the EU Parliamentary Elections: Lesons from a Seven-Language Study of Twitter and Facebook“, muestra que las “noticias basura” (“junk news“) sólo constituyeron  menos del 4% de los links que se adosaron en Twitter (a excepción de Polonia donde fueron el 21%), mientras que aquellos de medios mainstream representaron el 34%.

En Facebook aquello que asoma es que las junk news que causan atracción son pocas, pero que estas sí concentran la atención de los públicos:pocas noticias falsas o basura concentran la atención de todo lo que publica el sitio.

Ahora, en valores absolutos de interacciones, la influencia de las páginas basadas en desinformación es minúscula, a excepción de Suecia.

El debate queda abierto y seguramente habrá nuevos trabajos a futuro sobre el tema.