Archivo de la categoría: Política Pública

Sin cambios en el mercado de medios de América Latina

Un nuevo libro publicado por Martín Becerra y Guillermo Mastrini titulado “La concentración infocomunicacional en América Latina (2000-2015)” actualiza una valiosa línea de trabajo emprendida por los autores hace más de una década para diseñar y actualizar un mapa del estado de la industria comunicacional en la región. Los resultados siguen mostrando los mismos lineamientos de la existencia de mercados mediáticos oligopólicos en los países del área. La convergencia tecnológica, la “caída” de medios producto del serio problema de financiamiento a raíz de la succión de los ingresos por parte de los gigantes de Internet, y el fracaso de políticas regulatorias son algunos elementos que ayudan a la consolidación del estado de situación presente. El trabajo se focaliza en los casos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México.

La caída de la circulación de la prensa gráfica no ha llevado a una reducción significativa de actores, señal que es considerado por los actores como un campo que ya no merece una incursión en el mismo. No es lo que sucede con los así llamados  medios audiovisuales y la telefonía fija y móvil o el acceso a Internet. Si se toman los dos principales operadores por sector, el trabajo muestra los siguientes resultados:

Diseccionado por áreas, la presencia de los cuatro principales operadores en televisión abierta, paga (cable y satelital), radio, diarios en papel, telefonía fija y móvil, y acceso a banda ancha de internet, nos ofrece este panorama.

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La FCC eliminó las regulaciones cruzadas para medios locales

La agencia estadounidense que regula los medios audiovisuales, la Federal Communications Commission (FCC), puso fin a la propiedad cruzada de medios entre gráficos y audiovisuales en el mercado local. La medida que fue aprobada por un ajustado 3 a 2 por parte del directorio del ente, elimina una prohibición que tenía 42 años. Este paso no fue una sopresa ya que el líder del organismo, Ajit Pai, lo había anticipado hace semanas. Las regulaciones existentes fueron cosideradas obsoletas por Pai, habida cuenta del dominio de Google y Facebook en el acceso online de noticias. La medida fue promovida por la industria ya que permitirá dar oxígeno a los diarios que pasan por un momento crítico. Según el sector, esto permitirá generar una economía de escala en el mercado local. Las críticas apuntan a que la medida puede reducir la oferta informativa y concentración en mercados locales ya que la economía de escala estaba permitida en el ámbito nacional. Según esta perspectiva, los medios que dominan los mercados locales serán aún más poderosos, ya que según datos de Pew Research siguen siendo la fuente principal de noticias para ciudades medianas y pequeñas.  El resultado será un fortalecimiento de las empresas informativas del país. Este proceso podría redundar en mejores condiciones de las empresas norteamericanas para invertir en el país y de allí expandirse al exterior, incluyendo en este horizonte a América Latina.

La FCC puso fin a la regualción cruzada en medios locales

¿Hay en vista regulaciones sobre las redes sociales?

El creciente poder de los gigantes de Internet (Google, Facebook) y redes sociales como Twitter los ubican en el centro de la discusión acerca de su impacto sobre lo público. La declinación de los medios tradicionales, el fenómeno de las así llamadas “fake news“, la polarización política que alimenta “cámaras de eco” (echo chambers) y burbujas informativas, la supuesta ingerencia de Rusia en las campañas electorales de Estados Unidos y de países europeos, son considerados como factores que afectan lo público y amenazan la democracia liberal. Ha resurgido nuevamente el concepto de democracia iliberal (illiberal democracy), término acuñado por el columnista del Washington Post Fareed Zakaria en su clásico artículo “The Rise of the Illiberal Democracy” para designar a regímenes como el de Boris Yeltsin en Rusia o Carlos Menem en la Argentina. En su último número, The Economist le dedica su tapa a la cuestión, además de artículos que tratan el problema. Comienzan a surgir propuestas sobre si debiera existir algún organismo regulador sobre la acción de las redes sociales, ya que asoman dudas sobre si Facebook o Google pueden autorregularse. The Economist y The New York Times ya habían planteado este tema como algo crucial. The Wall Street Journal se suma ahora al reclamo y plantea una causalidad entre la ausencia de regulaciones y la supuesta inteferencia rusa en las elecciones norteamericanas. En este contexto, la FCC (Federal Communications Commission) de Estados Unidos ve con buenos ojos eliminar ciertas restricciones a la propiedad cruzada propias del mundo predigital, como que un propietario de un diario sobre papel pueda acceder a un medio electrónico que ocupe frecuencias del espectro radioeléctrico. Los temas no son menores y generarán debates en los próximos meses.

The Economist vuelve a poner presión sobre Internet

Captured Media y la democracia en América Latina

El Center for International Media Assistance (CIMA), el National Endowment for Democracy y la School of International and Public Affairs (SIPA) de la Universidad de Columbia, publicó un libro sobre la problemática de los “medios cautivos” (“captured media“). Esto es, medios que no son autónomos, sino que responden a otros intereses, como aquellos del gobierno de turno o de sectores de la sociedad poderosos de la sociedad civil (empresas y otros grupos de interés). El libro, “In the Service of Power: Media Capture and the Threat of Democracy”, es editado por Anya Schiffrin y cuenta con las presencias de Joseph Stiglitz y Rasmus Kleis Nielsen. El capítulo de América Latina es de Mireya Márquez-Ramírez y Manuel Alejandro Guerrero. Los autores plantean allí las vicisitudes de los medios en la región: un importante grado de concentración, bajos estándares de libertad de prensa, persecusión a periodistas, así como intentos recientes de gobiernos de controlar el sector vía marcos regulatorios, entre otoros factores considerados. El artículo destaca los intentos por monitoreo/accountability de los medios y gobiernos desde la sociedad civil en diversas modalidads según el país. Se destacan los casos de Chequeado en Argentina, Agenda Publica en Brasil, el Centro de Investigación Periodística de Chile, La Silla Vacía en Colombia y Animal Político en México.

La tapa del libro que trata la problemática de los medios no autónomos.

Niall Ferguson y su escepticismo hacia la sociedad en red

El historiador Niall Ferguson publicó un artículo crítico sobre la visión utópica acerca que las redes sociales permiten que la conexión lleva necesariamente aun mundo más libre, equitativo y pluralista. En Foreign Affairs, Ferguson expone sus argumentos críticos en su artículo “The False Prophecy of Hyperconnection. How to Survive the Networked Age” (La falsa profecía de de la hiperconexión. Cómo sobrevivir a la era de las redes). Ferguson cuestiona una presentación en la Universidad de Harvard de Mark Zuckerberg, CEO de Facebook. En este sentido Ferguson desarrolla seis puntos para hacer un mapa de la sociedad actual marcada por la existencia de las redes. El primero, es que los individuos somos nodos que estamos relacionados entre sí. El supuesto optimista presente en trabajos primarios de Manuel Castells, mostraba a las redes como una conjunto de relaciones horizontales sin un centro definido. Ferguson distingue entre redes jerárquicas y redes de distribución. Las primeras están constituidas por nodos densos y dominan a las segundas. El segundo, es que los vínculos débiles son paradójicamente, muy fuertes. En las redes las relacones puntuales puedens er sumamente enriquecedoras, como lo fue el intercambio espistolar en el Iluminismo. El tercero es que la estructura de la red favorece la viralidad. Esta depende tanto de la estructura de la red como de las condiciones y propiedades de aquello que se propague por la misma. Cuarto, las rede están en constante reconfiguración para adaptarse a las situaciones y entornos. Para Ferguson, la explosión de Silicon Valley fue consecuencia de un debilitamiento de un poder jerárquico en los Estados Unidos y no fue causa de este. El restablecimiento del poder presidencial bajo Ronald Reagan modificó este entorno. Quinto, las redes interactúan con otras redes. Cuánto mayor interacción, mayor grado de innovación. El sexto es que las redes no son igualitarias. Las redes del mundo financiero así como las del mundo universitario son ejemplos para Ferguson. Prima la distribución de Pareto. Finalmente, para Ferguson el impacto de las redes en la sociedad es similar al de la imprenta en el siglo XVI. La PC y el smartphone son equiparables al libro y al panfleto. Pero, aquí Ferguson hace tres salvedades.  Primero, las redes tienen un impacto global y de rapidez que no lo tuvo la revolución de la imprenta. Segundo, quienes controlan las redes hoy controlan un recurso económico central: sus dueños son millonarios como Mark Zuckerberg o Bill Gates, cosa que no fue Johannes Gutenberg. Tercero, Internet y las redes afectaron primero las relaciones comerciales y luego después avanzaron sobre la política y la religión; todo lo contrario de lo que sucedió con la revolución de la imprenta. Aqueelo que comparten ambos fenómenos es que han modificado “lo público”, la Öffentlichkeit habermasiana. En vez de haber potenciado un ciudadano global de la red, un netizen, las redes han favorecido la proliferación de sectas y grupos fanáticos. Por tanto, para Ferguson no habría que aceptar acríticamente una sociedad en red como necesariamente benigna. Al mismo tiempo, la erosión actual de la soberanía nacional es análoga para el autor con un fenómeno similar durante el período de la Reforma luterana. Sus palabras finales apuntan a ser escépticos frente a los cantos de sirena del oligopolio no regulado de Sillicon Valley.

Niall Ferguson y su escepticismo sobre las redes

Facebook y Google, ¿fijan la agenda?

Un artículo publicado por el European Journalism Observatory firmado por Gil Baptista Ferreira, docente del Instituto Politécnico de Coimbra, discute cuál es el papel de la teoría de Agenda Setting elaborada por Maxwell McCombs y Donald Shaw. La cuestión de la vigencia o no del marco teórico consignado parte del nuevo ecosistema de comunicación generado a partir de la explosión de las redes sociales. En principio, la proliferación de soportes y personalización que implementan los consumidores interactivos de medios supondría otorgar mayor peso a las audiencias. Desde el lado de la oferta, el propio McCombs en un artículo publicado en el 2005 sostuvo que para que su teoría siga siendo vigente deben cumplirse dos requisitos: a) que no exista una audiencia extremadamente amplia y fragmentada a la vez; b) los temas de agenda que provienen del campo online debieran ser muy distintos unos de otros. Esta revisión es apropiada ya que se nos encontramos con un estado de situación donde los productores de contenidos periodístico-informativos están seriamente alarmados ante el cambio del ecosistema comunicativo. La News Media Alliance (NMA), asociación que representa a más de 2 000 diarios de los Estados Unidos, ha pedido al Congreso del país una excepción de leyes antimonopólicas para los diarios para que puedan permitir asociaciones entre los mismo cosa que estén en mejores condiciones para negociar con Facebook y Google, a quienes se los denomina el “duopolio” y se los acusa de ser los reales dueños del manejo tanto de la publicidad como de los contenidos de los medios. Para ponerlo en claro, acusan a los gigantes de Internet de concentrar la oferta de los contenidos y de los recursos de los medios como pocas veces en la historia de los medios. Sin embargo, el Local Media Consortium, que agrupa a gran parte medios que en simultáneo pertenecen a la NMA, se ha manifestado en contra de la petición de esta última asociación, ya que algunos medios en Estados Unidos dudan si les resulta conveniente enfrentarse a Facebook o Google o trabajar junto a ellos. Estamos aún en períodos de grandes cambios, con lo cual la respuesta a si los marcos teóricos generados en un contexto analógico sigue siendo un interrogante y un motivo de debate. En paralelo, aquello que preocupa al periodismo norteamericano es cómo construir un sistema de medios pluralista, institucionalmente sólido y financieramente sustentable. Nada fácil.

La News Media Alliance, nuevo frente conra Facebook y Google

Estos son los países que censuran Internet

El Berkman Klein Center, dependiente de la Universidad de Harvard, ha publicado un nuevo trabajo de investigación sobre la censura en Internet titulado The Shifting Landscape of Global Internet Censors (El paisaje cambiante de los censores globales de Internet). El mismo abarcó 75 países y se consideró como variables la censura sobre contenido político; social; en base a un conflicto o por cuestiones de seguridad; y sobre herramientas de Internet. El informe registra restricciones en el acceso a Internet en 26 países. Los países que muestran el máximo grado de censura en Internet son Irán, Emiratos Árabes Unidos y Yemen. A estos le siguen China y Arabia Saudita. Cierran en el último escalón del podio Indonesia, Rusia y Uzbekistán. Este es el cuadro general.

Un gráfico de las restricciones detectadas por variables nos da el siguiente panorama.

El trabajo presenta de manera interesante cómo en el mundo ha aumentado proporcionalmente la consulta a sitios web de protocolo HTTPS con relación a sitios HTTP. Esto es considerado como una muestra que los usuarios buscan o necesariamente deben acceder acceder a sitios con mayor seguridad debido a una mayor intensidad en las acciones de restricción por parte de los gobiernos.

En las conclusiones, el reporte destaca dos grandes fenómenos: a) el desplazamiento de contenidos hacia plataformas y aplicaciones centralizadas (por caso, redes sociales); b) el uso intensivo de protocolos de seguridad. Ambos fenómenos atentan contra una Internet pública, “iluminista” y, por el contrario, refuerzan una arquitectura de corte feudal.