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Expertos en redes: el ágora ateniense, fue

Internet y las redes sociales no serán un ágora idealizado para el libre debate de ideas y la libertad de expresión. Por el contrario, los trolls seguirán intoxicando los espacios, así como el discurso que incita al odio y la violencia. Este es el resultado de una investigación de corte cualitativo desarrollado por Pew Research denominada “The Future of Free Speech, Trolls, Anonimity and Fak News Online“.Una democracia deliberativa está lejos de ser un escenario probable a futuro según la visión de los pensadores y actores del mundo virtual consultados para el trabajo. Algunas conclusiones de la investigación son las siguientes: los trolls y quienes promueven y esparcen el odio son anteriores a Internet y seguirán existiendo; el anonimato en las redes favorece este tipo de acciones; la ráoida expansión de los contenidos en Internet hace difícil el control del discurso agresivo; las compañías teconológicas tienen pocos incentivos para controlar discursos que promueven odio y agresiones; los medios tradicionales han perdido importancia y, en algunos casos, no actúan para evitar este tipo de discurso destructivo; es limitada la posibilidad de encontrar moderadores fundados en inteligencia artificial que promueven un diálogo constructivo en las redes y  bloqueen el destructivo; los trolls pueden saltear cualquier espacio amigable posible; existirá mayor presión para que el Estado actúe y castigue al discurso agresivo y violento; una mayor intervención del Estado podría suponer una restricción a libertad de expresión; la polarización en las redes continuará producto de una compartimentalización ideológica. Algunas de las personalidades consultadas fueron Vint Cerf, Cory Doctorow, Kate Crawford, Marina Gorbis, Richard Stallman, Amy Webb, Jeff Jarvis, David Weinberger, Jamais Cascio y Stephen Downes. Una porción significativa de los entrevistados preirió mantener el anonimato.

Tapa de la revista Time del 18 de agosto de 2016

El nuevo ecosistema de la comunicación política de Estados Unidos

No son los algoritmos de Facebook o Twitter, sino la existencia de un ecosistema paralelo de propaganda, en el sentido anglosajón del término. No hay fake news, sino una variante nueva de un dispositivo de comunicación con pretensiones manipulativas. Estas son las conclusiones generales de la investigación desarrollada por Yochai Benkler, Robert Faris, Hal Roberts y Ethan Zuckerman con relación a la circulación de contenidos periodísticos durante la campaña presidencial en Estados Unidos el año pasado. El trabajo, basado en contenidos en Facebook y Twitter, muestra que lo que asoma como novedoso es un sistema de comunicación que cohabita en paralelo con el sistema de medios “tradicional”. Por lo tanto, no hay fake news (noticias falsas), sino directamente un sistema solar paralelo que difunde contenidos propagandísticos. El “sol” de sete nuevo ecosistema es Breitbart News, el portal de noticias de Stephen Bannon. El trabajo muestra que no hay grandes cambios en el modo de hacer política en Estados Unidos, ya que el patrón de comunicación política responde a los parámetros considerados por Richard Hofstadter en “The Paranoid Style in American Politics” (El estilo paranoico en la política norteamericana). Lo novedoso es que este nuevo sistema convive con el tradicional. Esto es algo que los medios y el periodismo deben tener en cuenta.

Sitios de noticias por orientación ideológica y por tamaño en Twitter

Ecosistemas de contenidos noticiosos en Estados Unidos a partir de Twitter

Para reforzar visiones previas, Twitter es una gran ayuda

Twitter es una cámara de resonancia en el plano de la información periodística y la comunicación política. Eso es lo que sostiene una investigación desarrollada en Gran Bretaña por la consultora Demos a lo largo del año 2016, que es por demás aclarar que tuvo un fuerte contenido político a nivel global, quizás el mayor desde el comienzo de la caída de la Unión Soviética y el fin del socialismo real en la mayor parte del Este de Europa. El estudio liderado por Alex Krasodomski-Jones partió de una muestra de algo más de 2000 cuentas de Twitter de británcos. Los usuarios de Twitter en el Reino Unido tienden a interactuar con otros que comparten sus ideas políticas así como distribuir información que retroalimenta sus ideas. El informe muestra que a mayor radicalización política del usuario, mayor tendencia a tener una actitud centrífuga en Twitter. En vez de seguir el viejo postulado de Anthony Downs según el cual las posiciones políticas de partidos y votantes tienden a buscar el centro cuando la información acerca de lo público es poco costosa – como es el caso de las redes sociales. En Twitter se observa que las personas con posiciones que tienden a su radicalización estimulan esta acción. Este estado de cosas se da en un contexto donde los medios mainstream (“institucionales”) tienen cada vez menor influencia. El estudio supone una objeción seria acerca de que las redes sociales promuevan el diálogo y el alcance de consensos en la sociedad, al mismo tiempo que fomentan los compartimentos estancos. El trabajo final puede verse aquí.

demos-twitter-echo-chamber-1Usuarios de Twitter tienden a distribuir noticias acorde a su perspectiva política

demos-twitter-echo-chamber-2Usuarios de Twitter tienden a reenviar tuits que refuerzan su posición política

El periodismo en Estados Unidos: aturdido y confundido

Dazed and confused (Aturdido y confundido) es uno de los temas del álbum debut de Led Zeppelin que ilustra bien el estado de situación del periodismo en los Estados Unidos que es hoy un hormiguero pateado.  La elección de Donald Trump y la descripción de la comunicación política a partir de lo que denominó la Era de la Posverdad ha desbordado la discusión acerca de los fundamentos del periodismo norteamericano de posguerra, fundado en un criterio de prácticas profesionales que derivan en los modelos de watchdog (perro guardián) y gatekeeper (edición). El 31 de enero pasado se realizó una jornada de exposiciones en la Universidad de Harvard donde periodistas de diversos medios expusieron sobre el estado de situación de la profesión en el país. El evento contó con la organización del Shorenstein Center on Media, Politics, and Public Policy y la Nieman Foundation for Journalism. Las conclusiones muestran un escenario de fragmentación que ya estaba presente; el año 2016 lo que ha hecho es mostrarlo de modo crudo. El criterio de qué es un periodista profesional, el papel de la tecnología, la definición de ética periodística, la relación con las audiencias son algunos de los tópicos que hoy son más borrosos que un año atrás. Hay una sensación de desconcierto de cómo actuar profesionalmente frente a un estado de cosas no previsto por los manuales. Por la difusión global que ha tenido el modelo profesional norteamericano, el desconcierto hoy se proyecta a nivel mundial, incluso en la Argentina.

todos-los-hombres-del-presidente

Hoy, la película “Todos los hombres del presidente” generaría gran controversia tanto sobre el perfil del periodista así como sobre el papel del Washington Post

Media Literacy, una materia pendiente para construir ciudadanía

La proliferación de sitios con noticias falsas a lo largo de la campaña presidencial norteamericana, sumado a que Facebook y Google ocupan un lugar relevante en el acceso a la información por vía digital, han puesto en el centro de la escena cuál es la calidad de los contenidos periodísticos que consumen los ciudadanos. Dos estudios con adolescentes, uno en la Argentina y otro en Estados Unidos, muestran la “ingenuidad” con que este sector de la población consume contenidos online. En la Argentina, según un estudio denominado “Las nuevas brechas digitales” desarrollado por Microsoft, los adolescentes se basan en el primer link de Google para hacer la tarea. Al mismo tiempo, consideran que el 50% de lo que está en la web es verdadero o confiable. En Estados Unidos, un estudio de la Universidad de Stanford titulado “Evaluating Information: The Cornerstone of Civic Online Reasoning” reveló que los adolescentes no pueden distinguir una noticia falsa de alguna con visos de veracidad.  Esta actitud no se limita sólamente al segmento de los adolescentes, sino que abarca a grandes sectores sociales que tienen una actitud incauta hacia los contenidos difundidos por los medios. Ante este estado de cosas, en un artículo en el Huffington Post, Nick Robins-Early propone nueve pasos para enfrentarse a un contenido periodístico y mantener un espíritu crítico. Estos son:

  1. Leer más allá del título. No quedarse en este. Avanzar en el contenido del mismo.
  2. Chequear que sitio publicó el link. Un sitio reconocido ofrece mejores probablidades que los datos hayan sido corroborados previamente.
  3. Chequear cuándo fue publicado el artículo. Muchas veces el artículo es viejo y el contenido ha perdido actualidad.
  4. Fijarse quién es el autor. Alguien que lo firma permite monitorear si el autor es creíble o no.
  5. Fijarse que links son utilizados.
  6. Chequear si las citas son falsas o si las fotos han sido editadas o sacadas de contexto para fortalecer el contenido de la noticia falsa.
  7. Desconfiar de los contenidos que tienden a confirmar la orientación previa. El uso emocional de textos e imágenes puede ser usado para fortalecer preconceptos previos presentes en los públicos.
  8. Buscar si la noticia también fue publicada en otros sitios, en lo posible de distinta orientación editorial.
  9. Pensar antes de compartir la noticia. Antes de expandirla por redes sociales, conviene dejar pasar un tiempo para saber si la misma se sostiene.

Estas recomendaciones responden a una orientación en los estudios de comunicación denominado Media Literacy. El hecho que no haya una traducción aún consensuada en castellano muestra a las claras el poco desarrollo que este tipo de perspectiva ha adquirido en la Argentina y América Latina.  Media Literacy tiene sentido en un contexto donde hay una ciudadanía activa dispuesta a estar abierta a tener una perspectiva personal acerca del estado de las cosas que la rodean. Difícil de alcanzar esto en una sociedad  fragmentada en compartimentos estancos y polarizada políticamente, rasgos propios de una Era de la Posverdad. Este segmento de la ya clásica serie Batman (en inglés original, pero con subtítulos en portugués), donde el personaje del Pingüino y el propio Batman debaten por televisión en una campaña electoral por ser alcalde de Ciudad Gótica, muestra con humor como los contenidos de los medios pueden ser tergiversados y manipulados.

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Los contenidos en los medios deberían ser chequeados por los ciudadanos

La Universidad de Bournemouth aporta ideas para analizar el caso Trump

La Universidad de Bournemouth, de Inglaterra, reaccionó rápido frente al torbellino generado por la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. En diez días ofreció una página web donde profesores reconocidos a nivel global ofrecen un breve texto dobre el fenómeno. El trabajo titulado “US Election Analysis 2016. Media, Voters and the Campaign” abre muchas puertas para la reflexión, y es material para futuros papers de congresos, capítulos de libros y, por qué no, libros enteros. Un total de 83 perspectivas multidisciplinarias organizadas en ocho secciones: medios, campaña electoral, políticas públicas, diversidad y división en la sociedad estadounidense, perspectivas externas sobre el fenómeno, campaña electoral digital, cultura popular y populismo, y el futuro que podría devenir a partir del nuevo estado de cosas. Entre quienes publican se destacan, en diferentes campos, BrianMcNair, Jay Rosen, Stephen Reese, Pippa Norris y W. Lance Bennett, por sólo citar algunos.

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Tapa de un trabajo más que interesante

En la elección de Estados Unidos, Facebook quedó en el centro de la controversia

Según el reciente informe de Pew Research, en Estados Unidos Facebook sigue siendo la fuente principal de acceso a las noticias. El 79% de los usuarios de internet del país usan la red social para recibir contenidos periodísticos. Muy lejos por detrás quedan los otros soportes.  Instagram (32%), Pinterest (31%), LinkedIn (29%) y Twitter (24%)  son aquellos que asoman por detrás. Si consideramos que Instagram es controlada por la misma Facebook, es la empresa de Mark Zuckerberg la que tiene una posición de liderazgo en el acceso a noticias vía redes sociales (en el estudio no se incluyó WhatsApp, también controlada por Facebook).

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El dato tiene proyección sobre lo público y lo político a partir del resultado de las elecciones presidenciales donde ganó el candidato republicano Donald Trump. Inmediatamente después de conocido el ganador se desató una polémica sobre la tolerancia de Facebook a aceptar ser el gatekeeper (puerta de entrada) a sitios con noticias falsas, lo cual pudiera haber favorecido al ganador. Facebook salió a desmentir que esto hubiera incidido en el resultado final. BuzzFeed realizó un  informe según el cual el acceso a sitios de noticias dudosas vía Facebook superó al de medios tradicionales en las últimas semanas de campaña.

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La duda quedará pendiendo en el aire. Dan Gillmor, uno de los referentes del periodismo ciudadano en Estados Unidos, considera que las redes sociales como Facebook y Twitter, así como buscadores como Google, debieran ofrecer ya dispositivos que favorezcan la práctica de Media Literacy por parte de los públicos. Media Literacy, de difícil traducción al castellano, supone que el público tenga un  rol activo en la elección y comprensión de las noticias y pueda comparar entre versiones diferentes. Esto es, tener una  actitud crítica y de sospecha frente a los contenidos de los medios. En la instrumentalización de lo que el politólogo Robert Dahl llamó “fuentes alternativas de información”, uno de los pilares de una democracia desarrollada o poliarquía. Esto requiere una mayor compromiso ciudadano, que al menos en Estados Unidos,  no cubre a una porción importante de la población que se abstuvo de participar en la elección.