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Gannett tampoco la tiene fácil

Gannett, la empresa propietaria del USA Today, el diario nacional por excelencia de Estados Unidos, también sufre la caída de ventas y de publicidad en su edición impresa. La compañía fundada por Frank Gannett en 1906 reúne hoy un total de 3000 periodistas en sus difrentes diarios, que incluyen 109 periódiscos locales. Los ingresos publicitarios de Gannett cayeron de 6 000 millones de dólares en 2005 a 1 600 en 2016. Asimismo, las acciones de la empresa cayeron en un año de 17,50 en abril de 216 a debajo de los 8 en el presente año. Hasta el momento la versión online del USA Today es gratis; Gannett no ha seguido el modelo del New York Times de cobrar por un pleno acceso a la edición. Según comScore, los cliqueos a su versión online son similares a los de CNN; en su gran mayoría provienen de dispositicos móviles. La adaptación a los cambios tecnológicos, por un lado, y a una sociedad polarizada política, cultural y socialmente, como la estadounidense de hoy, son desafíos que trata de encarar este gigante de las noticias norteamericano. Como sucede con este gran campo, no hay hoja de ruta precisa.

Localización de los diarios locales de Gannett

Cotización de Gannett en la Bolsa de Nueva York en el último año

Según FOPEA, el 2016 fue un año negro para los puestos de trabajo periodísticos

El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), la organización de periodistas más representativa de la Argentina, ha producido un informe sobre el estado de la situación laboral de los periodistas en el país. El resultado es catastrófico. El trabajo encabezado pr Vanina Berghella y Gabriel Michi muestra que en el año 2016 se perdieron aproximadamente 1500 puestos de trabajo en el país, al menos en puestos de trabajo directos y registrables. El sentido del informe tenía  como objetivo concoer si los cambios tecnológicos que afectan los soportes de los medios periodísticos que han generado disminución sobre los puestos de trabajo a nivel global tenían el mismo efecto en el país. Los datos no son claros, ya que en la Argentina se sumó una variable que fue el cambio de gobierno en diciembre de 2015. Como una porción significativa de los medios argentinos se financian con pauta oficial, un cambio de gobierno es un factor clave que hace a la continuidad de un medio o no. Al margen de estas consideraciones, el panorama es sombrío para lso periodistas y sus familias.

El informe de FOPEA es más que preocupante

Los medios europeos no son aquello que fueron

Eurobarómetro, un organismo de la Comisión Europea destinado a  medir el estado de opinión pública en el bloque regional, ha publicado un nuevo informe sobre la percepción de los ciudadanos europeos sobre los medios de la región denominado “Pluralidad de medios y democracia” (Media Pluralism and Democracy). A grandes rasgos hay una opinión mayoritaria que los medios ofrecen diversidad de puntos de vista y opinión en sus países. A nivel europeo, un 66% considera que hay diversidad y un 31 % considera que no la hay. Los países mejor favorecidos son Finlandia (85%), Holanda (84%) y Dinamarca (82%). El país peor evaluado por sus ciudadanos al respecto es Grecia (48%).

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Con relación a si los medios en general son independientes frente a presiones políticas y económicas, a nivel europeo un 38% considera que están libres de presiones, mientras que el 57% cree que los medios están afectados por intereses políticos y económicos. Los países mejor posicionados son nuevamente Finlandia (78%) y Holanda y Dinamarca (ambos con 61%). Los países peor posicionados al respecto, esto es,  donde los ciudadanos consideran que los medios no son libres de presiones son Chipre (25%), España (24%) y Grecia (12%).

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En cuanto a los medios públicos, aparece aquí una señal de alerta frente a la autonomía que en muchos países europeos tienen este tipo de medios. A nivel europeo, un  33% considera que los medios públicos están libres de presiones, mientras que un 60% considera que no lo están. Esto es, los medios públicos son percibidos como menos libres de presiones que el conjunto de los tipos de medios. Los países donde los medios públicos son mejor percibidos son Finlandia (65%), Suecia, Holanda (ambos con 55%), Dinamarca (54%), Alemania , Eslovaquia (ambos con 50%) y Portugal (47%). Los países donde los medios públicos son vistos como con menor libertad frente a las presiones políticas y económicas son España (20%), Francia (16%) y Grecia (9%). Curioso que no aparezca el caso de la BBC entre los destacados, lo cual habla de una caída de la percepción de los británicos acerca de su sistema de medios público.

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En cuanto a los soportes, la radio es considerada como el medio que ofrece información más confiable (66%) , seguida por los diarios – en versión impresa y online – y la televisión (ambos con 55%), mientras que los contenidos de redes sociales son considerados no confiables por un 55% y confiables por un 32%. En el caso de la radio, en Finlandia tiene un 93% de aprobación, un 91% en Dinamarca y un 88%  en Suecia. En cuanto a los diarios, en Finlandia tienen un 88% de credibilidad, un 85% en Dinamarca y un 83% en Holanda. Por el contrario, en Croacia alcanzan a un 40%, en Chipre a un 39% y en Grecia a un 33%). En el caso de la televisión, los países que consideran que es más creíble son nuevamente Finlandia (90%), Dinamarca (89%) y Suecia (82%). En Francia, por el contrario tiene un 41% d eaprbación, seguida por España (31%) y Grecia (16%). En cuanto a redes sociales, la gran mayoría de los europeos la consideran un soporte no confiable. Lideran esa mirada Suecia (80%), Holanda (73%) y Finlandia (68%).

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En cuanto a los organismos de regulación de los medios audiovisuales, solo el 31 % de los europeos admitió conocer el organismo nacional. De ellos, el 21% dió el nombre correcto, mientras que el 10% se equivocó al nombrarlo.

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A nivel europeo se considera que el ente regulador de los medios audiovisuales está libre de presiones políticas y económicas según un  37% de la población. El 46% considera que no es libre de presiones. Los países donde estos organismos tienen mejor reputación en este aspecto son Finlandia (76%), Holanda (67%), Dinamarca (56%), Suecia (55%) y Austria (51%). Los peor evaluados, Letonia (24%), Grecia (19%) y España (14%).

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Trump, el surfista astuto que aprovechó mejor la ola

La victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos marca un antes y un después en muchos aspectos de la política y la sociedad nortemaericana y global. Las variables a analizar son muchísimas, por lo cual nos detendremos sólamente en la relación política y medios de comunicación. El caso Trump muestra que algunos de los marcos teóricos de la era analógica, como la de Agenda Setting, presentan un rumbo enorme bajo la línea de flotación y estén significativamente escorados, casi a punto de zozobrar. La rival demócrata Hillary Clinton tuvo un apoyo por parte de los medios mainstream como nunca en la historia reciente del país. Y sin embargo, perdió. Otras, como la espiral de silencio de Elisabeth Noelle-Neumann parecen más vivas que antes. Las encuestas electorales también han sido una de las grandes bajas de esta elección. Un mes antes de las elecciones planteábamos las dudas de esa supuesta ventaja de Clinton a partir, de entre otras visiones, de los trabajos de Pablo Boczkowski y Eugenia Mitchelstein entre otros, relativos al desplazamiento de la centralidad de los medios “tradicionales”, cosa que se dió en la elección. El auge de las redes sociales hace que los medios tradicionales hayan perdido su capacidad de influencia de antaño. El mismo día de la elección, el movimiento en las redes así como la búsqueda en Google mostraban lo que sabría finalmente: mayor interés por Trump que por Clinton.

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Trump hizo un uso mucho más intenso de las redes sociales de lo que parecía. En este sentido invirtió menos dinero en publicidad de campaña, ya que apostó a aquello que en marketing se llama “earned media“: que las redes hablaran de él sin tener que pagar por ello. En ese sentido, la campaña furiosa de los demócratas, los grupos liberals y el establishment mediático jugó, muy a su pesar, a favorecer la estrategia de Trump. Ambos candidatos gastaron mucho menos en avisos en televisión que en campañas anteriores.

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Y Trump gastó mucho menos que Clinton, lo cual refuerza su estrategia de “earned media“.

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El cambio es notable. Así como Barack Obama leyó la importancia de las redes sociales en la campaña del año 2008, Trump profundizó el uso “quirúrgico” de las redes sociales y los buscadores para favorecer su voto. Lo estrecho del margen hace que Estados Unidos sea hoy un país altamente conectado a las redes sociales, pero partido entre una perspectiva “liberal” (progresista) y otra conservadora/tradicionalista: la Bay Area convive con una versión “saudita” del American way of life, estado de situación que, para el politólogo argentino radicado en Estados Unidos, Ernesto Calvo, “… puede cambiar el futuro del país en formas impensadas“. Diagnóstico que también suscribe Francis Fukuyama , así como es percibido por encuestas de opinión. Como bien tituló en su edición de hoy el semanario alemán Der Spiegel, el triunfo de Trump es “El fin del mundo (así como lo conocemos)” / Das Ende der Welt (wie wir sie kennen).

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Tapa de Der Spiegel del sábado 12 de noviembre de 2016

La obsesión por Weimar y el nazismo en los medios norteamericanos

No es novedad que la señal de cable History Channel inunde su programación con episodios relativos a cualquier aspecto de la vida de Adolf Hitler, ya sea pública o privada. Más sorprendente es aún que los bachilleratos internacionales dediquen su capítulo de historia en inglés a la República de Weimar. Este es quizás uno de los períodos más turbulentos ya al mismo tiempo culturalmente  ricos de la Alemania reciente. Es un período “densamente” alemán, con todo la densidad que Alemania tiene por detrás, por delante y por los costados. Pareciera que este atractivo por el fracaso – ya se sabe el final y quien fue el asesino – de la primera república alemana y a la vez primera experiencia democrática plena del país ha inundado la campaña presidencial norteamericana. Y en particular se ha desbordado hacia la tensión entre medios y política. Un caso es el artículo publicado en la Columbia Journalism Review  por el crítico y ensayista cultural neoyorquino Lee Siegel titulado “El momento Weimar de los medios” (“The media’s Weimar moment“). El autor distingue la particularidad de la experiancia alemana y avisa que no pretende hacer analogías entre la situación actual de los medios en Estados Unidos con la República de Weimar. Pero la hace. El Washington Post también rescata en un artículo el término “Lügenpresse” (prensa mentirosa), que según el diario del Watergate es asociable a ciertos cantos contra los medios del establishment del país que se propagan en algunos actos del candidato republicano Donald Trump. El candidato como sus  adherentes  se refieren a los medios institucionalizados como corruptos” que favorecen una elección “manipulada” o “amañada” (rigged election). El Post aclara en su nota que el término original en elemán no se limita alemán a calificar a los medios y la prensa en general como “mentirosos” o “difamatorios”; conlleva un sentido más escabroso. Ya en tiempos anteriores al nazismo y profundizado por los seguidores de Adolf Hitler y de quienes compartían el campo “völkisch” (populares, nacionales, tradicionalistas, conservadores), el término no aludía únicamente a que la prensa o los medios no fueran precisos o fueran difamatorios a drede en sus notas, sino aún más, que los mismos al mentir eran agentes del extranjero y promovían el menoscabo del país. En realidad el término “Lügenpresse” es parte de la cultura alemana y fue usado por los nazis, pero también por conservadores, católicos y comunistas, con distintos sentidos. El problema no es el término sino el sentido de quién lo usa y sus improbables consecuencias.  Preocupante no es el uso del término “Lügenpresse” asociado a la campaña nortemericana; sí lo es su reaparición en Alemania de la mano del movimiento xenófobo Pegida. No sabemos dónde residirá finalmente la farsa o la tragedia. Aquello que sí es cuestionable es el jolgorio y la liviandad con que se tratan ciertos términos para descalificar a uno u otro en diarios con influencia en el centro del poder político del país o en revistas universitarias y  académicas y culturales de notorio prestigio. Esta situación nos remite a la Argentina a un polémico editorial del diario La Nación titulado “1933”, cuestionado tanto fuera del diario como por la propia redacción del mismo. Del pastor, el lobo y las ovejas no hemos aprendido lo suficiente.

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Tapa de la revista de los estudiantes de la California State University at Fresno

La tradicional NAA de Estados Unidos cambia más que su nombre

La tradicional asociación de representación de intereses de los diarios de Estados Unidos, la Newspaper Association of America, cambiará de nombre. Quitará del título la referencia a los diarios (“Newspaper“)  y pasará a llamarse News Media Alliance. El título por demás no es menor, ya que desaparecen los tres nombres: “Newspaper” (“diario”), “Association” (“asociación”) y “America” (“América”). Este nuevo nombre acompaña los cambios en el mundo de los diarios sobre papel y en los medios en general. El reemplazo del término “newspaper” era quizás el más esperado, ya que hay un antecedente por parte de la American Society of Newspaper Editors (la entidad que agrupa a periodistas), que le quitó el “papel” del título y reemplazó Newspaper por News a secas. Pero fue sólo ese el cambio. El dejar de estar el término “America“, implica que reconocer un escenario de noticias global. Es un buen ejemplo la significativa penetración que a través de sus versiones digitales, ya sea sus páginas o a través de apps, tienen los medios británicos en Estados Unidos.  El cambio más radical es reemplazar “Association” por “Alliance“. El término “Association” está vinculado a la típica conformación norteamericana de agrupaciones de la sociedad civil à la Tocqueville, que a su vez son grupos de representación de interés de un sector particular de la sociedad. El término “Alliance” implica un sentido más vago, pero de naturaleza comercial. Supone orientar el grupo hacia un perfil más fuerte por retener audiencias y ampliar a nuevos mercados. Mientras el término “Association” remite al concepto de “ciudadano”, el de “Alliance” lo hace al de “consumidor”. Dato no menor.

Newspaper Association of America logo

El nombre y el logo dejarán de serlo en futuro cercano

Los medios argentinos a la luz del informe Latinobarómetro 2016

Latinobarómetro, la entidad sin fines de lucro dedicada a realizar estudios de opinión pública en América Latina, ha publicado su informe anual 2016. El informe tiene como objetivo rescatar la percepción de los latinomaericanos sobre l0 público. En el caso de los medios de comunicación, los resultados son interesantes ya que muestran la complejidad acerca de la mirada de los habitantes de América Latina sobre los mismos. En los últimos veinte años, los medios de comunicación (televisión, radio, diarios) están entre las instituciones mejor valoradas por la población.

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Esto no quita, que los latinoamericanos tengan una visión crítica sobre los mismos. Los medios no son vistos como “independientes”, sino influenciados por instituciones y grupos de poder. La Argentina, en particular, está levemente por debajo de la media del subcontinente en cuanto a la percpeción sobre este tema.

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A pesar de las controversias sobre la acción de los medios  que tuvieron lugar en la Argentina en la última década, la percepción sobre la independencia de los medios en el país es levemente superior hoy que la que se tenía en el año 2004. Tomado de punta a punta, la percepción sobre los medios no varió significativamente en la última década, dato por demás interesante.

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Sin embargo, en la Argentina se considera que el trabajo de los medios es considerado por debajo de la media de América Latina: la Argentina está entre los países más críticos hacia los mismos. Hay una actitud sensiblemente cuestionadora sobre su acción.

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Al mismo tiempo, los medios argentinos asoman entre los menos críticos hacia el gobierno de  turno.

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Esta percepción se funda en un criterio prescriptivo muy fuerte en el país que el presidente no debe tener injerencia en los medios. Luego de Chile, la Argentina es el país dónde este supuesto es el más sólido de la región.

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La televisión y luego la radio son las vías que usan los latinoamericanos para informarse sobre política. Los diarios y revistas (soporte papel) están lejos por detrás y muy cerca de ser superados por las redes sociales e Internet.

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La Argentina es uno de los países de América Latina que más acude a Internet para información sobre política.

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Finalmente, en cuanto al uso de redes sociales, los argentinos prefieren YouTube y Facebook por sobre Twitter.

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