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Facebook y Google siguen acumulando tensión

La presión sobre Facebook y Go0gle sigue aumentando. Si The Economist ya los ha catalogado de monopolios del siglo XXI por lo cual deberían estar sujetos a algún tipo de regulación antitrust, es ahora la BBC la que reafirma el peligro de ambos gigantes de la comunicación. En un artículo, el grupo de medios púbico británico rescata la visión crítica de Jonathan Taplin hacia Google. En su libro “Move Fast and Break Things“, Taplin considera que el buscador y los gigantes de la comunicación están afectando severamente la democracia en Estados Unidos. En otro, la BBC difunde el trabajo del investigador serbio Vladan Joler y del grupo Share Lab, cuyos resultados muestran a Facebook como un Big Brother contemporáneo. Según Joler, Facebook tiene capacidad de detectar, registrar y procesar nuestras actividades aún de modo más preciso que los estados nacionales. Los reclamos más fuertes contra ambos gigantes de la comunicación son mayormente desde Europa. Esto permite inferir que habría poco grado de cooperación para regularlos bajo un gobierno de tono acentuadamente nacionalista como el de Donald Trump. A no ser que afecten a Trump mismo, lo cual es otro cantar.

La presión sobre los grandes actores de la comunicación sigue en alza.

El New York Times y The Economist denuncian como monopolios a los grandes de Internet

La demanda de los medios periodísticos comienza a hacer ruido. The New York Times primero y The Economist después han lanzado el reclamo de denunciar como monopolios a los grandes actores de Internet. En particular, los apuntados son Google y Facebook, quienes son los que atrapan el grueso del ingreso publicitario de los medios informativos. Tanto The New York Times como The Economist han publicado sendos artículos en los cuales sostienen que la situación actual de los gigantes de los datos es similar a las compañías petroleras y las telefónicas a comienzos del siglo XX. Por lo tanto, ambos medios recomiendan implementar regulaciones antimonopólicas que supongan eliminar la condición dominante de tales empresas. Las cuestiones que asoman en el horizonte es el daño a la economía (reducción de a competencia) y a la innovación que generan los monopolios. A esto se suma por parte de las empresas la poca transparencia en la comunicación a los usuarios sobre la disponibilidad de los datos que recolectan. Finalmente, aparece en el horizonte el impacto que tienen semejantes empresas sobre el sistema democrático, en particularpor el uso de algoritmos que orientan el tipo de medios y contenidos periodísticos a ser acercados a los ciudadanos. The Economist propone cambiar la lógica delas regulaciones antitrust, ya que las existentes están fundadas en un criterio “industrial” y están desactualizadas. La presión es fuerte. Se vienen meses donde esta tensión entre los productores de contenidos periodísticos y las empresas de Internet se hará más aguda. Este es sólo un incidente más de un conflicto que se vuelve más profundo.

La tapa de The Economist

Cómo Silicon Valley cambió el periodismo en Estados Unidos

El Tow Center for Digital Journalism publicó un informe sobre cómo las redes sociales han cambiado el periodismo de los Estados Unidos. El trabajo liderado por Emily Bell y Taylor Owen, titulado The Platform Press: How Silicon Valley Reengineered Journalism, plantea desde el vamos que las redes sociales son editores. Las empresas de medios tradicionales están confundidas por el impacto de las empresas del mundo digital. Según el informe, muchas de las organizaciones de medios desplazarán al periodismo como su actividad central. Si bien las plataformas digitales permiten hoy un alcance extraordinario para los productores de contenidos periodísticos, estos no pueden cubrir los costos operativos y de inversión.  Para el trabajo es claro que las plataformas digitales son editores periodísticos: tienen la capacidad de ofrecer incentivos sobre los generadores de contenidos acerca de qué tipo de material hay que producir (texto, videos, audios, etc.). El periodismo cívico al estilo watchdog es el más afectado por este nuevo contexto, ya que se privilegia aquello que tiene proyección de escla y lo que es compartible a través de las redes. El trabajo también sostiene en sus conclusiones que las pataformas digitales se centran en una edición basada en algoritmos. Este es su lado flaco, ya que no consideran el “toque humano” de un buen editor. Asimismo, otra deuda es la ausencia de transparencia de las plataformas. Los públicos no tienen elementos para saber el impacto de lo que producen y por qué reciben lo que ven; cómo se usan los datos que se generan por el sólo acceso a las noticias en la red; y cómo podría ser manipulado el consumo de contenidos en Internet. Com reflexión final, el informe plantea que las organizaciones de medios tradicionales se encuentran ante un dilema de hierro: ¿seguirán manteniendo costosas redacciones de producción periodística con públicos pequeños, pero con la fuente de ingresos bajo su control? O por el contrario, ¿preferirán reducir el control de los ingresos en manos de plataformas y redes sociales para oder acceder a públicos a escala amplia?

Medios tradicionales de Estados Unidos y las plataformas que utilizan para distribuir contenidos periodísticos

Modelo

Esquema de distribución de contenidos digitales de la CNN

Posteos realizados por el New York Times en la semana que comenzó el 6 de febrero de 2017

Posteos

Posteos de algunos medios en Instagram y Snapchat

Posteos totales en medios entre períodos seleccionados por la investigación

 

“Fake news”, un término viscoso que genera alertas

El fenómeno de las así llamadas fake news motivó una reciente declaración conjunta de cuatro organismos supranacionales sobre el tema. Los firmantes son el Relator Especial sobre la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión de las Naciones Unidas, la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), la Relatoría Especial sobre Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA), y la Relatoría Especial sobre Libertad de Expresión y Acceso a la Información de la Comisión Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos (ACHPR). El texto del documento denominado “Declaración Conjunta sobre la Libertad de Expresión y las ‘Fake News‘, Desinformación y la Propaganda” incluye las cuestiones ya consensuadas acerca de los factores  que amenazan la libertad de expresión, de opinión y de prensa y el derecho a la información por parte de los ciudadanos. En este marco introduce aquello que se denomina “false” or “fake news” (“noticias falsas”). El primer llamado pasa por alertar que el concepto es vago y ambiguo, por lo que su delimitación por parte de actores estatales y no estatales puede ser la llave para implementar medidas de restricción al acceso a agenda encubierta cuya finalidad es desestabilizar a la autoridad gubernamental. Una vez definido este estado borroso del concepto defake news  pasa a alertar sobre ciertos mecanismos que se están implementando en el campo digital para controlarlas o eliminarlas. Más precisamente, el documento apunta contra algoritmos de naturaleza no transparente cuya implementación podría limitar el acceso a la información. En resumen, el documento sostiene que  “fake news” es, por un lado,  un concepto impreciso; al mismo tiempo, se implementan mecanismos de control opacos. El resultado de este estado de situación es la apertura a un escenario peligroso que incremente la manipulación, la propaganda y la reducción en la oferta de fuentes alternativas de información.

Fake News puede ser un boomerang

Trump, el surfista astuto que aprovechó mejor la ola

La victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos marca un antes y un después en muchos aspectos de la política y la sociedad nortemaericana y global. Las variables a analizar son muchísimas, por lo cual nos detendremos sólamente en la relación política y medios de comunicación. El caso Trump muestra que algunos de los marcos teóricos de la era analógica, como la de Agenda Setting, presentan un rumbo enorme bajo la línea de flotación y estén significativamente escorados, casi a punto de zozobrar. La rival demócrata Hillary Clinton tuvo un apoyo por parte de los medios mainstream como nunca en la historia reciente del país. Y sin embargo, perdió. Otras, como la espiral de silencio de Elisabeth Noelle-Neumann parecen más vivas que antes. Las encuestas electorales también han sido una de las grandes bajas de esta elección. Un mes antes de las elecciones planteábamos las dudas de esa supuesta ventaja de Clinton a partir, de entre otras visiones, de los trabajos de Pablo Boczkowski y Eugenia Mitchelstein entre otros, relativos al desplazamiento de la centralidad de los medios “tradicionales”, cosa que se dió en la elección. El auge de las redes sociales hace que los medios tradicionales hayan perdido su capacidad de influencia de antaño. El mismo día de la elección, el movimiento en las redes así como la búsqueda en Google mostraban lo que sabría finalmente: mayor interés por Trump que por Clinton.

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Trump hizo un uso mucho más intenso de las redes sociales de lo que parecía. En este sentido invirtió menos dinero en publicidad de campaña, ya que apostó a aquello que en marketing se llama “earned media“: que las redes hablaran de él sin tener que pagar por ello. En ese sentido, la campaña furiosa de los demócratas, los grupos liberals y el establishment mediático jugó, muy a su pesar, a favorecer la estrategia de Trump. Ambos candidatos gastaron mucho menos en avisos en televisión que en campañas anteriores.

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Y Trump gastó mucho menos que Clinton, lo cual refuerza su estrategia de “earned media“.

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El cambio es notable. Así como Barack Obama leyó la importancia de las redes sociales en la campaña del año 2008, Trump profundizó el uso “quirúrgico” de las redes sociales y los buscadores para favorecer su voto. Lo estrecho del margen hace que Estados Unidos sea hoy un país altamente conectado a las redes sociales, pero partido entre una perspectiva “liberal” (progresista) y otra conservadora/tradicionalista: la Bay Area convive con una versión “saudita” del American way of life, estado de situación que, para el politólogo argentino radicado en Estados Unidos, Ernesto Calvo, “… puede cambiar el futuro del país en formas impensadas“. Diagnóstico que también suscribe Francis Fukuyama , así como es percibido por encuestas de opinión. Como bien tituló en su edición de hoy el semanario alemán Der Spiegel, el triunfo de Trump es “El fin del mundo (así como lo conocemos)” / Das Ende der Welt (wie wir sie kennen).

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Tapa de Der Spiegel del sábado 12 de noviembre de 2016

Un nuevo gigante de las comunicaciones viene asomando

Un nuevo gigante está naciendo en el campo de las telecomunicaciones y de la generación de contenidos. Una vez más. En este caso se trata de la fusión de AT&T y Time Warner, en una operación calculada en cerca de 85.000 millones de dólares. Si bien el horizonte que asoma es de un nuevo proceso de concentración, las dudas también asoman en cómo será la conformación del nuevo mega grupo de comunicaciones. AT&T obtuvo 132.000 millones de dólares de ganancia en el año 2014 (en el año 2015 ocupó el puesto 23 en la listade empresas a nivel global), mientras que Time Warner tuvo 28.000 millones de dólares en 2015 (27.000 en 2014). No necesariamente se da el círculo virtuoso de quienes favorecen este tipo de sinergias ansiadas (1 + 1 =3). Una experiencia concreta la atravesó la propia Time Warner cuando en el año 2000 concretó la fusión con AOL, la más grande hasta ese momento en el panorama empresario de los Estados Unidos.  El resultado fue lejos de los previsto, tan es así que ahora la empresa se embarca en una nueva megafusión. La coexistencia de culturas organizacionales diversas en megacoporciones no es algo sencillo de gestionar. AT&T también ha buscado tener una posición dominante en el campo de las telecomunicaciones desde hace al menos dos décadas. Las motivaciones hacia esta nueva fusión es clara y viene de las “empresas de garage” como Google o Facebook: en juego está la distribución de contenidos, el index de gestión de los contenidos y la captación de ingresos publicitarios (Google está primero en el año 2015 a nivel global con casi 60.000 millones de dólares, mientras que Facebook está en el quinto lugar con cerca de 11.000). Tanto Google como Facebook pretenden independizarse de los ductos de las telcos. Y tarde o temprano es altamente probable que comenzarán a producir contenidos de alguna forma – quizás aún no imaginada hasta el momento – y no sólamente a editarlos. Este tipo de acciones como la fusión considerada ejercen presión sobre las autoridades regulatorias de los Estados Unidos. Es probable que la nueva empresa tenga que desprenderse de activos por afectar prácticas competitivas. O bien, esta nueva empresa generará cambios sobre patrones de propiedad cruzada, neutralidad de la red y libertad de expresión. Hay un dato no menor cual es que esta fusión es reactiva frente al nuevo escenario empresarial en los Estados Unidos cuyo sector más dinámico está asociado a la nueva generación de empresas comunicacionales. En otras palabras, hay indicadores  de recambio en el establishment empresario del país, algo por cierto no menor. Las consecuencias afectarán las comunicaciones a nivel global y en particular a América Latina, ya que Estados Unidos es una de las fuentes de referencia tanto para los actores corporativos como para los marcos normativos que intenten regular procesos de convergencia inevitables.

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Las “afinidades electivas” de AT&T y Time Warner según el Wall Street Journal.

Google refuerza su estrategia sobre contenidos periodísticos

Google está avanzando decididamente en el campo de los contenidos periodísticos de la web. Un acto coyuntural reciente de un programa en vigencia y el lanzamiento de un servicio de chequeo de información son dos muestras muy claras de esta actitud. En la 72 Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) realizada esta semana en México, la entidad que agrupa a los diarios del continente llegó a un acuerdo con Google para que los miembros dse sumen al Proyecto Escudo (Project Shield). Este es un servicio del buscador destinado a proteger a medios periodísticos online de ataques DDoS, aquellos que voltean las páginas por la sobrecarga de envíos por saturar los servidores. Este acuerdo no es menor ya que señala un paso en la cooperación entre Google y los medios tradicionales, al menos en América, en un contexto caracterizado por la hostilidad abierta. Google al mismo tiempo lanzó en su servicio de búsqueda de noticias una función que garantiza que el contenido periodístico encontrado tiene sus datos chequeados. Este servicio fue lanzado en el tramo final de la campaña presidencial de Estados Unidos (por ahora está disponible en dicho país y en Gran Bretaña), quizás la más hostil de las recientes y donde la cobertura de los medios han ocupado un rol central. Tan es así que el Committe to Protect Journalists (CPJ) ha advertido que el candidato republicano Donald Trump representa una amenaza para la libertad de prensa en el país. La función es disponible para dispositivos móviles, lo cual revela la apuesta hacia el consumo de noticias por parte de las nuevas generaciones (millennials). El proyecto tiene el respaldo de la International Fact-Checking Network, que a su vez es parte del instituto Poynter. Este servicio es una vuelta a cierto grado de empirismo en el periodismo donde habría resquicios para cierto grado de verdad objetiva, perspectiva que no es mayoritaria ni el plano académico ni en el plano de la actividad periodística.

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El dispositivo de chequeo de de datos pretende dar confiabilidad a los contenidos periodísticos