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Conceptos sobre el periodismo de Alan Rusbridger

El diario El País de España entrevistó a Alan Rusbridger, quien ya hoy es el mítico director de The Guardian que convirtió al medio inglés en uno de impacto global en base a su acertada estrategia en el campo digital. Hoy es un general que dejó los campos de batalla para recluirse en el Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford y ensar la guerra desde allí. En la entrevista, Rusbridger señala conceptos a tener en cuenta por los periodistas, los centros de formación y los estudiantes de periodistas. Aquí vamos:

Siempre me he sentido periodista. Me encantan las redacciones, la comunidad de periodistas. Sí que me he sentido extraño alguna vez siendo director. Te conviertes en una figura pública. A veces me quedaba un poco desubicado porque no escogí dedicarme al periodismo para convertirme en una figura pública.”

Cada vez más me pregunto, según va desapareciendo el modelo de negocio de cierto periodismo, ¿cómo justificamos lo que hacemos?

Mientras tengas el convencimiento de que es de interés público, eso puede que tenga más peso que el dolor o el mal causado a ciertas personas. Detesto el periodismo que hace daño a las personas como quien no quiere la cosa, donde hay hostigamiento y crueldad.”

Antes de la gran competencia que nos planteaba Internet era consciente del poder enorme que tenemos los periodistas. Es estupendo poseer ese poder, pero solo si nos tomamos en serio lo de comportarnos de manera ética y responsable.”

Una de las cosas que debemos hacer es comportarnos de manera ética, decir la verdad, diferenciar entre lo que es verdad, lo que son los hechos, y lo que son meros comentarios. No hay que invadir la privacidad de la gente salvo que tengamos que hacerlo porque sea de interés público. Hay que rectificar cuando publiquemos algo erróneo.”

Hay muchas formas diferentes de periodismo y resulta difícil definir el oficio. The Sun es periodismo, como la BBC, Fox News o The New York Times… Pero son ideas muy diferentes de periodismo.”

En el sentido más básico, el periodismo consiste en publicar cosas que son ciertas, cosas que son importantes para la vida de las personas. Se trata de establecer una base factual para que la sociedad pueda conversar, porque de lo contrario no podrá funcionar.”

Pero luego tenemos el periodismo de investigación, donde no te limitas a ser testigo, tomas parte de manera activa, quieres explotar un tema, desafiar lo que se acepta convencionalmente. Y ahí nos hallamos ante una versión aún más profunda del periodismo. Quizá la variante más amenazada porque es la más cara.

Pienso que el periodismo en su mejor versión es fantástico e Internet puede ser basura. Pero en ocasiones puede ser maravilloso, incluso mejor que el periodismo. Veo demasiados periodistas que adoptan el discurso de que ‘somos cirujanos cardiacos, somos cirujanos del cerebro, tenemos capacidades únicas e Internet está plagado de mentirosos, de ladrones’. Si te crees eso, te estás engañando.”

En las redes sociales encuentro gente que está hablando de esos temas de forma concienzuda, se dicen cosas interesantes, incluso con mayor profundidad de lo que encuentro en muchos periódicos…

Internet nos educa, amplía nuestros horizontes, nos desafía, nos obliga a escuchar mejor, a prestar atención a personas que nunca tuvieron la oportunidad de expresarse. Internet nos hace muchas cosas. Unas buenas y otras malas.”

Personalmente, soy de la opinión de que la sociedad siempre necesitará periodistas. No hace falta formarse durante siete años antes de empezar. Pero es más difícil de lo que mucha gente cree. Los mejores periodistas están capacitados para trabajar rápidamente, con precisión, abarcando temas de modo exhaustivo. En la sociedad vemos lo que supone vivir en un mundo de caos informativo, nos rodea, y está derivando en una especie de política populista que afecta a gente con poca capacidad de atención o incapaz de discernir una fuente buena de una mala. Se levanta uno y dice: ‘Esto es lo que siento’. La emoción está superando a la razón en el mundo. Los políticos que tienen éxito son los que saben apelar a las emociones.”

Tenemos que plantearnos si queremos un mundo de hechos para contrarrestar el mundo basado en las emociones, que es un mundo peligroso. Y si deseamos un mundo de hechos, necesitaremos periodistas.”

Facebook y las campañas políticas en Estados Unidos, Gran Bretaña, ¿y la Argentina?

Ha comenzado la campaña presidencial en la Argentina de cara a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) y uno de los interrogantes que está presente en la Argentina y a nivel global es el papel de las redes sociales en la comunicación política de los candidatos. Existe una buena bibliografía que pone el acento en el impacto negativo que las social media tienen sobre las instituciones democráticas y sobre lo público en general. Producción y distribución de fake news/desinformación, polarización política, efecto cámara de eco, son algunos de los fenómenos consignados negativamente. Estos se han potenciado a partir del escándalo del caso Cambridge Analytica que ha afectado centralmente a Facebook. Sin embargo, en el último tiempo han asomado trabajos donde tales efectos no asoman con la magnitud y el impacto que previamente se habían considerado. Por caso, no existiría el efecto cámara de eco con la relevancia que se había considerado en un principio, al menos no en España, país donde las redes están jugando un rol central en la comunicación política. Un trabajo de R. Kelly Garrett titulado “Social media’s contribution to political misperceptions in U.S. presidential elections“,  centralmente orientado sobre el impacto de Facebook en las elecciones presidenciales de 2012 y 2016 muestra que esta red , al menos, no ha tenido un impacto decisivo en campañas sucias o en la promoción de desinformación y noticias falsas. Tienen impacto, pero a pesar que mucha desinformación circula en las redes, esto no hace que que estos contenidos tengan un caracter decisivo en la conformación de las voluntades políticas en Estados Unidos. El cuadro que sigue demuestra que quienes recolectan onformación política en las redes supone que Facebook no es aquella que tiene más impacto en la conformación de las creencias de la ciudadanía.

Los políticos usan las redes sin considerar su orientación ideológica. Como bien dice el título de una columna en la revista Wired firmada por Hamdan Azhar, los políticos no confían y hasta con hostiles hacia Facebook hasta que llega el momento de hacer campaña, lo cual demuestra al menos un nivel apreciable de hipocresía sobre la cuestión (“Politicians don’t trust Facebook – unless they are campaigning”). A los políticos en campaña les resulta de mucha utilidad usar el pixel de Facebook, código que permite hacer el track de cada usuario de la red social, instrumento usado tanto como para recibir donaciones de campaña como para colocar publicidad personalizada. La gran mayoría de los senadores norteamericanos usan el pixel de Facebook.

Esta proporción se reduce a un 40% en el caso de los diputados.

En Gran Bretaña, luego de la renuncia de Theresa May como primer ministro, se está llevando una intensa lucha al interior del Partido Conservador entre los candidatos a sucederla: Boris Johnson y Jeremy Hunt. Por lejos, es Johnson quien lidera los posteos e interacciones en Facebook (más de 243.ooo interacciones en junio frente apenas un poco más de 10.ooo de Hunt).

Estos datos entran en una relación coherente en función del dinero invertido en publicidad en Facebook por cada uno de los candidatos.

Johnson a su vez fortaleció su presencia en los medios tradicionales conservadores, con lo cual refuerza todos los campos comunicacionales donde hace campaña.

Estos ejemplos muestran la dificultad de hacer estudios cuyo objetivo es conocer el grado de impacto de un mensaje cuando los campos comunicacionales y soportes están entrelazados transediáticamente entre sí.

El ataque a medios y periodistas en nuevos contextos

Nuevos vinos en viejos odres, dice un refrán popular que remite a una de las parábolas de Jesús en el Nuevo Testamento. En Londres se realizó una conferencia denominada Global Conference for Media Freedom, que contó con el apoyo y organización de los gobiernos de Gran Bretaña y Canadá. La agenda de la misma apuntó a consolidar dos objetivos concretos. El primero fue redactar una declaración sobre libertad de prensa y de protección de la actividad periodística denominada Compromiso global sobre libertad para los medios (Global pledge on media freedom) para que sea firmada por la mayor cantidad de gobiernos y personalidades políticas, económicas, sociales y culturales posibles al estilo de la Declaración de Chapultepec impulsada por la Organización de Estados Americanos (OEA) a partir de 1994. La Argentina fue uno de los países que firmó el documento Global pledge on media freedom. El segundo, fue el lanzamiento de un fondo de apoyo para prevenir e impedir ataques a los periodistas y a los medios (Global Media Defence Fund), así como generar una red de organizaciones que puedan salir en ayuda de los medios y periodistas en caso de ataques centralmente desde los gobiernos que descreen del accionar de medios autónomos del poder político e impedir así la impunidad sobre delitos cometidos contra medios y periodistas. ¿Cuál es el motivo de esta convocatoria hoy? Existe una oleada de políticos y gobiernos de corte no liberal o antiliberal que afecta a países europeos, como es el caso paradigmático de Viktor Orbán en Hungría, pero que podría extenderse a países centrales como Francia via el partido Rassemblement National  de Marine Le Pen o la propia Italia de Matteo Salvini. A esto se suman el poco respeto o inexistencia de medios autónomos y críticos en países de gran relevancia en la esfera internacional como lo son China, Rusia, India y el Brasil  de Jair Bolsonaro, quienes conforman junto a Sudáfrica el grupo BRICS. El precedente que inquieta hoy es el retroceso de la democracia liberal a escala global, fenómeno asociado al relegamiento de la concepción del periodismo como instrumento para ejercer accountability o monitoreo sobre las acciones que tienen impacto sobre lo público. Un horizonte considerado es la posibilidad de una reformulación del así llamado Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NWICO) desarrollado en el ámbito de la UNESCO a principios de los 1980s, también conocido como Informe MacBride. El mismo suponía un severo custionamiento al modelo liberal de medios privados propio del modelo norteamericano de prensa. Este documento motivó la salida de Estados Unidos de la UNESCO en 1984. Gran Bretaña acompañó la salida de su aliado. Luego de la Caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética, la UNESCO inició esfuerzos para el retorno de Estados Unidos a la agencia dependiente de Naciones Unidas, tarea desarrollada por el secretario general del organismo, Federico Mayor Zaragoza. El objetivo fue logrado en el año 2003 – Estados Unidos volvió a salir del organismo a partir de 2019 ya que considera a la agencia como antiisraelí -. El cambió de dirección en la UNESCO se percibió de un modo claro a partir de la Declaración de Windhoek de 1991 y de la instauración del 3 de mayo como Día Mundial de la Libertad de Prensa. El escenario de riesgo que se ve hoy en día, ya en un mundo GAFAM, es una reformulación del Informe MacBride a partir de una coalición de regímenes antiliberales cuya finalidad sea sofocar miradas no condescendientes con el poder político. Es de destacar que en este caso el propio Estados Unidos no sea parte de la iniciativa, ya que la administración de Donald Trump no tiene entre sus lineamientos el respeto por un periodismo crítico. En este sentido, hubo chispazos por parte de los canadienses, ya que medios y periodistas del país promovieron a último momento un boicot de la actividad debido que el gobierno canadiense no autorizó la presencia de dos periodistas de medios conservadores. En todos lados se cuecen habas.

Un panel bajo el lema Defender la libertad de medios (Defend Media Freedom)

El efecto cámara de eco no es tanto como se suponía

Otro de los mitos de la comunicación pareciera que comienza a desvancerse. Es el llamado “cámara de eco” (eco-chamber). Este efecto indica que las personas tienden a consumir noticias y contenidos acordes con su visión ideológica, o en terminos más amplios, su cosmovisión o Weltanschauung, a fin de reforzar sus convicciones previas. Es una derivación comunicacional del llamado sesgo de confirmación. La derivación en el campo político es una agudización de la polarización ideológica. Sin embargo, recientes trabajos de investigación tienden a relativizar esto. El primero, un artículo referido a los consumos de noticias en España titulado “Eco-chambers in online news consumption: Evidence from survey and navigation data in Spain” publicado por Ana Cardenal, Carlos Aguilar-Paredes, Camilo Cristancho y Silvia Majó-Vázquez, muestra que sólamente un 14,1 % de lo consumidores de noticias online lo hace de soportes que son coherentes con su ideología partidaria. La gran mayoría, un 82,2%, visita sitios de diversas miradas políticas. Esto es, el costo muy bajo de acceder a medios que responden a diversos tipos de ideologías hace las personas accedan a una pluralidad de fuentes de información. Estos resultados contrarían el supuesto que las polarizaciones políticas se fundan en consumos digitales acotados. Otro trabajo titulado “Are people incidentally exposed to news on social media? A comparative analysis“, producto de una investigación llevada a cabo por Richard Fletcher y Rasmus Kleis Nielsen, muestra que las personas tienden a acceder a contenidos diversos no buscados premeditamente en medios online que en medios tradicionales. El trabajo realizó un trabajo de campo en Australia, Estados Unidos, Gran Bretaña e Italia. Por el contrario, el mundo off line, el consumo vía medios tradicionales como diarios sobre papel o televisión abierta, sí como las relaciones personales, tienden a crear más burbujas informativas, más pseudoambientes en términos de Walter Lippmann que lo que puede hacer el campo digital. Para más detalles, un articulo de El País de España resume estas perspectivas aquí.  

Los consumos digitales no son plenamente previsibles como se supone.

Fake news/Junk news/Desinformación: ¿es un peligro o no para las democracias?

Las fake news o desinformación sigue siendo un tema de agenda clave en la comunicación política, tanto en tiempos de administración y gestión como en los períodos candentes de campaña electoral. A grandes rasgos, el alerta de la existencia de este tipo de materal que apunta hacia la manipulación de los ciudadanos vía la distribución de información deliberadamente falsa, ha sido considerado una grana amenaza sobre el debate acerca de lo público. Este es el argumento de la historiadora y periodista norteamericana Anne Applebaum, ganadora del Pulitzer por su libro “Gulag“, sobre los campos de concentración en la Unión Soviética. En una entrevista al seminario alemán Der Spiegelcuriosamente una publicación que viene seriamente afectada por haber sido plataforma de distribución de noticias falsas creadas por un periodista premiado -, Applebaum afirma que las fake news son un peligro verdadero y profundo sobre el futuro de la democracia en el hemisferio occidental. Según Applebaum, cada cambio tecnológico en la distribución de la información – la invención de la imprenta, por caso – produjo cambios en las relaciones de poder. El ejemplo citado por Applebaum para el siglo XX fue el uso de la radio por Adolf Hitler y Josif Stalin. Según la autora, le costó años a la democrática Gran Bretaña organizar un servicio de radiodifusión como la BBC basado en al credibilidad. Para Applebaum, la práctica de  fake news o desinformación surge con un nuevo cambio tecnológico como son las redes sociales. Este cambio fue aprovechado, según Applebaum, centralmente por un régimen no democrático como el de Vladimir Putin en Rusia para afectar el debate público en Europa;  y esto le está costando mucho a los países democráticos a adaptarse a este nuevo escenario comunicacional.

Sin embargo, una investigación reciente llevada a cabo por el Oxford Internet Institute de cara a las elecciones al Parlamento Europeo de 2019 en Alemania, España, Francia, Gran Bretaña, Italia, Polonia y Suecia, muestra que la incidencia de la desinformación o fake news es irrelevante en el discurso público. El trabajo titulado “Junk News during the EU Parliamentary Elections: Lesons from a Seven-Language Study of Twitter and Facebook“, muestra que las “noticias basura” (“junk news“) sólo constituyeron  menos del 4% de los links que se adosaron en Twitter (a excepción de Polonia donde fueron el 21%), mientras que aquellos de medios mainstream representaron el 34%.

En Facebook aquello que asoma es que las junk news que causan atracción son pocas, pero que estas sí concentran la atención de los públicos:pocas noticias falsas o basura concentran la atención de todo lo que publica el sitio.

Ahora, en valores absolutos de interacciones, la influencia de las páginas basadas en desinformación es minúscula, a excepción de Suecia.

El debate queda abierto y seguramente habrá nuevos trabajos a futuro sobre el tema.

El muro de pago se consolida para financiar diarios digitales

Un reporte del Reuters Institute muestra que se consolida la variante muro de pago para financiar contenidos en diarios y revistas. El estudio realizado sobre soportes digitales de contenidos en siete países (Alemania, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Italia y Polonia) indica que la tendencia es creciente, perono avanza aún sobre contenidos televisivos o medios que ya nacieron digitalmente. El trabajo titulado “Pay Models for Online News in the US and Europe: 2019 Update” considera cuatro categorías: contenido totalmente libre; freemium (parte libre, parte pago); se comienza a pagar a partir de un nímero de ingresos y una última variante de acceso pago exclusivamente. El resultado dentro de los casos considerados muestra que los diarios que nacieron en papel, menos del 33% se mantiene totalmente libres. En el caso de las revistas y los periódicos semanales, quienes optn por el contenido libre llega al 48%. Esto hace que la mayoría de los medios en papel tiene algún tipo de límite de acceso en lo digital.

Un trabajo de 2017 sobre los mismos países de Europa ya había adelantado esta tendencia al pago. Este informe de 2019 revela que es en Italia y en Gran Bretaña donde hay mayor cantidad de medios que optan por brindar contenido libre. Esto se debe a un alto nivel de competitividad en esos mercados. Si comparamos los datos con la realidad argentina, podemos inferir que no estamos fuera del molde aquí considerado. Diarios tradicionales en papel como La Nación y Clarín ya cobran por sus contenidos, mientras que Infobae, que nació digital, y Perfil que es un periódico, aún no lo hacen. En el caso de Infobae, su propietario Daniel Hadad, confirmó en la Universidad Católica Argentina que ya están avanzando hacia el cobro por contenidos.

Los franceses tienen un bajo nivel de credibilidad en los medios

Una investigación del Pew Research Institute revela el bajo nivel de aceptación y credibilidad de los medios y las noticias en Francia. Según el extenso trabajo, las noticias y los medios solo revisten un alto nivel de importancia para un cuarto de la población. Este registro es el más bajo entre los países considerados en el trabajo (Alemania, Dinamarca, España, Gran Bretaña, Holanda, Italia y Suecia).

Junto con Italia, los medios franceses son los menos creíbles.

La falta de credibilidad de los medios en el país no está limitada a ese ámbito. Incluye a los bancos y al parlamento.

Los votantes de Agrupación Nacional (ex Frente Nacional) de extrema derecha, son quienes menos credibilidad tienen en los medios. Por el contrario, los votantes del Partido Socialista son quienes más confianza presentan.

Lo partidos populistas (Frente Nacional de derecha; La Francia Insumisa, de izquierda) son quienes menos credibilidad tienen en los medios.

Los jóvenes y los que tienen mayor nivel educativo son quienes más descontentos están con la acción y el desenvolvimiento de los medios.

La televisión sigue siendo el medio preferido de los franceses para informarse.

Finalmente, un tercio de los franceses accede a noticias vía redes sociales, y la preferida es Facebook.