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Reporteros Sin Fronteras publicó su informe argentino sobre propiedad de medios

Reporteros sin Fronteras publicó esta semana el informe sobre Argentina del Media Ownsership Monitor, proyecto de alcance global que tiene como objetivo hacer un mapa de la propiedad de medios. El informe fue realizado entre otros por Martín Becerra, Diego de Charras, Damián Loreti y Agustín Espada. El proyecto contó con el poayo del diario Tiempo Argentino, la Friedrich-Ebert-Stiftung y  la República Federal de Alemania. El universo se focaliza en los llamados medios tradicionales (diarios, televisión abierta y paga, y radio) así como portales de noticias de Internet, por lo cual es una parte del ecosistema comunicacional existente. En las conclusiones, el informe adivierte sobre el elevado grado de concentración de medios en el país y su riesgosa incidencia sobre el sistema democrático. Asimismo, la Argentina no escapa al proceso global de cierre de medios y reducción del empleo formal para periodistas. El informe es crítico sobre la política de comunicación de la administración de Mauricio Macri.También suma datos duros sobre consumo de medios. Aquí algunos de los emergente relevantes sobre consumo de medios.

El siguientes es un mapa de los medios en la Argentina, donde el Grupo Clarín tiene un lugar dominante. 

 

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¿Cuán públicos deben ser los informes internos de una emisora pública? El caso de la alemana ARD sobre el tapete

La cadena alemana ARD (Arbeitsgemeinschaft der öffentlich-rechtlichen Rundfunkanstalten der Bundesrepublik Deutschland) es el congomerado de medios públicos más importante de Europa. Reúne a las diferentes emisoras audiovisuales nacionales y regionales de Alemania, inclusive a la Deutsche Welle, la emisora de radio y televisión internacional de prestigio en el exterior. Es necesario remarcar que la ARD es un gran conglomerado de medios de corte público: no es ni gubernamental ni estatal. Por público se entiende que lo político partidario es un aspecto marginal de la estructura de los mediospúblicos alemanes ya que priman los actores sociales (cámaras empresarias, sindicatos, asociaciones intermedias, cultos religiosos, representantes de la cultura, univeridades y grupos sociales minoritarios, etc.) en sus asambleas y boards de dirección. El tema que ha generado un debate hoy en Alemania es que un sitio online publicó un paper de trabajo o informe reservado acerca de cómo encarar el contenido de la ARD. El informe se denomina “Framing manual. Unser gemeinsamer, freier Rundfunk ARD” (“Manual de encuadre (Framing). Nuestra comunitaria y libre emisora ARD”)  y fue escrito por el Berkeley International Framing Institute. Los medios en Alemania han sido víctimas de ataques en los últimos meses por sectores extremos de la vida social. Han asomado nuevamente calificativos despectivos como “Lügenpresse” (“prensa embustera”), “Steigbügel der Politik” (“estribos de la política”), “Krake mit Wasserkopf” (“pulpo con hidrocefalia”), “Demokratiegefährder” (“atentatorios de la democracia”), algunos  presentes tanto en el pasado orden conservador imperial como en el período nazi. Las críticas cuestionan el enorme costo de los medios públicos y de los sueldos que allí se pagan para difundir un discurso elitista y sin utilidad práctica. Hay que recordar que los medios públicos alemanes se financian mediante un cánon ciudadano. El trabajo sugiere varios caminos desde el punto de vista semántico para modificar el discurso de los contenidos de las emisoras fundados en el framing, que a su vez se sustenta en disciplinas que hacen al proceso cognitivo. como un punto destacable, el informe destaca la diferencia entre una cadena pública y un medio privado fundado en la dimensión moral que hace a la primera.  desde el punto de vista práctico, por caso, el mencionar el término “sal” desde lo neurológico cognitivo automáticamente dispara sentimientos, sabores, asociaciones con comidas, e incluso paisajes o enfermedades (hipertensión). Por caso, el informe recomienda no usar los términos “Publikum” (“público/s”) o “Zuschauer” (“espectadores”) ya que remite a una concepción comercial y pasiva de quienes participan del proceso comunicativo. Este tipo de términos no condecirían con una emisora libre, común y abierta (“Offen“) como debe posicionarse la ARD. Ahora bien, el gran cuestionamiento que asomó en Alemania es que este infomre fue reservado y no fue público, lo cual, por un lado, afectó los fundamentos a partir de lo cual debe ser una emisora pública; por otro, y de modo coyuntural, contradice las propias sugerencias que el informe propone. Un tercer factor desafiante fue que esto lo hizo manifiesto un sitio online de una ONG que pretende apoyar a la transparencia en la vida pública como es Netzpolitik.org. Esto es, no lo hizo aquella institución que debiera hacerlo como es el medio público. Al poner al descubierto este paper generó un escándalo. Algunos medios hablaron de este documento como un instrumento de lavado de cerebro (“Gehirnwäsche”) destinado a manipular a la opinión pública. La ARD a través de su secretaria general, Dra. Susanne Pfabdebió hacer explicito el documento y justificar por qué se lo realizó, ahora sí de modo abierto. El acontecimiento muestra una vez más las dificultades que tiene un medio de comunicación para comunicar aquello que hace a su actividad e intereses como organización. Esto se acentúa en el caso de los medios públicos. Este suceso que afectó a la ARD lo vuelve a mostrar.

A los medios privados europeos les es difícil interactuar con Facebook

Un trabajo reciente del Reuters Institute for the Study of Journalism titulado Private Sector News, Social Media Distribution and Algorithm Change, revela aspectos muy interesantes acerca de la relación entre las grandes marcas de noticias de medios privados europeos y su vinculación con el campo digital. Los emergentes del trabajo muestran los esfuerzos de estos medios privados para vincularse a soportes digitales con el fin de expandir volúmenes de distribución, ya sea usando redes para llegar a lectores, promocionando sus páginas web o tratando de conseguir suscripciones. Hasta el momento, la efectividad de monetizar a través de estas vías ha sido baja. Facebook sigue siendo la plataforma más efectiva de distribución, lo cual lleve a las empresas periodísticas al riesgo de depender de una sola red social, por o cual optan por diversificar en varias, por caso,  Twitter o Instagram (perteneciente a Facebook).  Instagram es la red social en alza para la distribución de noticias. La investigación es cualitativa con entrevistas a posiciones de dirección en medios de Alemania, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Italia y Polonia que tienen la siguiente particularidad en el consumo de noticias a través de redes.

Estos fueron los medios considerados.

El modelo de negocio de los diferentes medios considerados es graficado de la siguiente manera, entre optar por distribcuión en plataformas externas, favorecer la propia o favorecer la suscripción.

Así son consideradas Facebook, Twitter e Instagram

La interacción con las audiencias en algunos medios es la siguiente.

En cuanto al uso de la red Facebook para postear videos, esta es la relación entre frecuencia de posteos diarios y la centralidad del material audiovisual.

Finalmente, este fue el resultado para los medios luego del cambio de algoritmo decidido por Facebook, que pasó a privilegiar el contenido volcado por los usuarios antes que el inserto en la red por las empresas de medios.

A grandes rasgos, los medios tuvieron que aumentar el número de posteos para tratar de mantener el nivel de interacción con las audiencias.

 

Sorpresas en la edición 2018 del reporte de noticias digitales del Reuters Institute

El Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford acaba de publicar su informe Digital News Report 2018 sobre el estado de las noticias en el campo digital. El estudio es de carácter global ya que incluye a 37 países, incluida la Argentina (el capítulo argentino estuvo a cargo de Eugenia Mitchelstein y Pablo Boczkowski). Los principales resultados que afloran son por demás interesantes. En primer lugar, el informe destaca que en países como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña es la primera vez que las redes sociales caen como puerta de acceso a las noticias. Al mismo tiempo, aplicaciones de mensajería privada como WhatsApp son usadas de modo creciente para difundir noticias. No hubo caída en la credibilidad de los medios. El fenómeno de las fake news es sin dudas algo que genera preocupación, en particular en países como Brasil, España y los Estados Unidos. Los públicos consideran que esto es responsabilidad mayoritariamente de los editors y las plataformas; la orientación hacia una regulación estatal es mayor en Asia y Europa que en Estados Unidos. En cuanto a una nueva variable de medición llamada news literacy que tiene que ver con un control o accountability sobre las noticias, sus contenidos y la orientación de estas, las marcas de diarios online han sido consideradas con una mejor reputación que sus pares de televisión. Asimismo, aquellos que más prestan atención a esta evaluación de las noticias son los menos predispuestos a intervenciones gubernamentales. la aceptación de los uros de pago es dispar según el mercado del cual se trate. La televisión sigue siendo una fuente importante de acceso a las noticias aunque pierde terreno progresivamente, proceso que abre interrogantes sobre la acpatación de los públicos jóvenes y sobre las modalidades financiamiento para las emisoras públicas.

En este cuadro vemos la relevancia del uso de Facebook como vía de acceso a las noticias. En la Argentina se registró una caída del 5% con relación al año 2017.

Este gráfico muestra en los casos de Brasil, Estados Unidos, Francia Gran Bretaña y Alemania como a grandes rasgos se ha debilitado el uso de redes sociales para acceder a las noticias.

A continuación se muestra a grandes rasgos como Facebook ha perdido confiabilidad para el acceso a noticias. Esto contrasta con soportes como WhatsApp, Snapchat o Instagram.

En simetría con otros estudios, cuanto más joven es el público, mayor orientación a usar redes sociales o un buscador para acceder a noticias. En el otro extremo, cuanto más adulta la población, mayor preferencia al acceso directo a la página.

La Argentina se encuentra entre los países que sufren una merma en la credibilidad hacia los medios. Sólamente el 41% de los públicos tienen una mirada positiva.

En la Argentina hay un ligero interés por sobre la media en cuanto a la difusión de fake news.

A su vez la Argentina se encuentra dentro de los pocos países que registran un aumento en la aceptación de un muro de pago.

Con relación a la distribución de noticias, la Argentina es un caso muy interesante ya que se destaca por el uso de WhatsApp.

Finalmente, considerado el caso argentino en particular, los soportes del Grupo Clarín se destacan en el campo de origen audiovisual. La novedad la presenta Infobae, que es el diario online de mayor aceptación.

Asimismo, la televisión pierde penetración como acceso a noticias, mientras que el smartphone es el dispositivo elegido que sigue creciendo.

En cuanto a prestigio de marcas, Telefé Noticias se encuentra en primer lugar, seguido de Infobae, La Nación, TN y Radio Mitre.

Convergencia 3.0: un paisaje de lo que viene

Un informe de la consultora PwC plantea una nueva ola de convergencia en el plano de las comunicaciones y los medios. Los cambios son tan vertiginosos que cuando estamos adaptándonos a un modelo existente y que está en proceso de consolidación, aparece uno nuevo que modifica el escenario. El trabajo se denomina “Perspectives from the Global Entertainment & Media Outlook 2018-2022”.  Un primer resultado que uestra el trabajo es que el sector sigue creciendo al mismo tiempo que se transforma.

A continuación delimita los cinco fenómenos que movilizan el crecimiento y plantean nuevas líneas de convergencia. Sin seguir un orden, estos son: pesonalización, la conectividad omnipresente, el consumidor móvil, la renovación del origen de las ganancias y el cambio del valor agregado hacia las palataformas.

Un buen ejemplo de la nueva convergencia es cómo el consumo de datos se va desplazando de la conexión fija de banda ancha hacia la conexión móvil vía los smartphones. Esto supone una agudización de la desterritorialización de las comunicaciones.

El negocio de los medios y del entretenimiento está yendo decididamente hacia “la nube”. Los ejemplos destacados son la música vía plataformas como Spotify o las OTT, cuyo servicio más conocido es Netflix.

El informe destaca ls ocho tecnologías que asoman como impulsoras de estos cambios: la Internet de las cosas, la realidad aumentada, la realidad virtual, blockchain, la inteligencia artificial, la impresión 3D, los drones y los robots.

Una sociedad y públicos más exigentes tienen una tendencia creciente a jercer accountability sobre las empresas. Los lineamientos de este seguimiento y control se focalizan en si los contenidos son confiables, si las audiencias son genuinamente tales, si hay cuidado de los datos volcados a las plataformas por parte de los usuarios, si las inversiones presentan un horizonte de amortización y si la empresa hace una contrbución hacia la sociedad y lo público.

Finalmente, el reporte avanza sobre la coyuntura de corto plazo en Estados Unidos y plantea cuáles serán los tópicos relevantes de 2018. El factor aglutinador es la puesta sobre la mesa lcomo elemento destacado que las empresas tenderán hacia una autorregulación. Esto es, aquellas empresas que mejor se rediseñen hacia los fenómenos descriptos, tendrán mayor capacidad de crecimiento. En este sentido, las empresas están cuestionadas centralmente por el manejo que hacen de los datos. En este sentido, los públicos hoy son proclives a una limitación externa (la regulación estatal/gubernamental) que resguarde los datos volcados a las plataformas. Esta percepción es un límite serio al crecimiento de las empresas y, por lo tanto, no debiera ser soslayado o considerado un fenómeno menor.

 

Panorama del consumo de medios en España

La Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) de España publica regularmente un Estudio General de Medios donde se detalla la performance de los distintos medios del país. En este mes de abril se publicó su último trabajo que ofrece resultados que marcan tendencias firmes sobre el desempeño de los distintos medios en el país. La televisión sigie siendo el medio con mayor nivel de pentración en la población aunque su desempeño está amesetado. La radio reguistra un comportamiento similar. Por el contrario, diarios sobre papel y revistas registran una caída constante. Como era de esperar, Internet es el soporte que más ha crecido en los últimos veinte años, aunque pareciera haber llegado a un techo.

Analizando con más detalle los datos registrados, es de destacar que el segmento etario que más penetración tiene en el caso de la televisión es el de mayores edades, lo cual supone que se encuentra en la santípodas de Internet, cuyo audicencia se ubica fuertemente en los más jóvenes. La radio y las revistas tienen un comprtamiento en este sentido en forma de campana, mientras que los diarios tienen un serio problema de atracción en los jóvenes.

El Grupo Prisa sigue siendo el líder tanto el diario generalista (El País) como en el campo de la radio (Cadena SER, Los 40).

 

“The Post”: el retrato de la tensión al interior de un diario

Este año la oferta cinematográfica comenzó con el estreno de una película que prometía causar sensación. Se trata de “The Post”, de Steven Spielberg y los protagónicos  de dos excelentes y ya consagrados actores: Meryl Streep (la mítica Katharine “Kay” Graham) y Tom Hanks (el legendario director de la redacción Ben Bradlee). La trama se centra en las encrucijadas que debe enfrentar el Washington Post en torno a la publicación o no de los así llamados “Archivos del Pentágono”, documentos secretos del gobierno norteamericano que constatan con crudeza la muy mala performance de las fuerzas armadas norteamericanas en la Guerra de Vietnam, algo que debe ser ocultado a a ciudadanía del país. The New York Times toma la posta en develar los mismos, por lo que el “Post” trata de ganar la iniciativa. El dilema central asoma cuando aparece la amenaza desde el campo político de actuar duramente contra el “Times” por violar secretos de Estado. La película es extraordinaria en la temática y debiera ser vista por alumnos de periodismo, periodistas, académicos y público en general por algunas razones que enumeraremos aquí. En particular en la Argentina. No se trata de la clásica película donde los héroes son los periodistas, sino que centra en la toma de decisiones en la cúpula de un medio gráfico informativo periodístico privado dentro de las lógicas del sistema de medios norteamericano pre Internet. Es una película históricamente “densa” – por el duro contraste en el flujo de contenidos entre el mundo analógico y el digital -, pero que remite siempre hacia el presente. La analogía Richard NixonDonald Trump está siempre latente. La relación medios-poder político está aquí presente. ¿Apoyar con quién simpatizo ideológicamente o incluso con quién se tiene una relación estrecha por sobre los intereses de la ciudadanía? El cruce de racionalidades asoma. Sin embargo, el nudo de la película está focalizado no en la relación entre el poder político y el periodismo (“Todos los hombres del presidente”), ni en la ética de un funcionario judicial frente a una posible distorsión del checks and balances del sistema presidencialista norteamericano (“El informante”). En “The Post” no hay trasnoches con pizzas sino grandes fiestas y recepciones en residencias de alta sociedad. El eje está puesto en la tensión entre las múltiples racionalidades que sufre un medio informativo privado gráfico. La tensión crucial aquí es entre la racionalidad económico-financiera y la técnico-periodística. Esta tensión ha sido bien marcada por Denis McQuail. Con una pequeña modificación propia, este cuadro permite visualizar este conflicto interno.

Cuando sucede la crisis de los “Archivos del Pentágono”, el Washington Post está a punto de ser una pequeña empresa familiar para aspirar a ser una gran empresa de medios. Está ya por ser una empresa “pública”, esto es, está por salir a cotizar en la bolsa parte de su paquete accionario. En esta salida a buscar dinero,  como empresa el Post presenta un plan para mejorar su calidad periodística y transformarlo en un medio de excelencia. Y allí se plantea el gran dilema. Frente a la acción duramente intimidatoria en el ámbito judicial por parte del gobierno norteamericano sobre el New York Times, ¿qué decisión tomar? Allí se enfrentan la racionalidad económica-financiera representada por Fritz Beebe y la técnico-periodistíca por Ben Bradlee. Por un lado, si el Post decide publicar los documentos  esto puede auyentar en masa a los inversores y el diario y los medios asociados corren serio riesgo de desaparecer; por el otro, si decide no publicarlos,  el Post se transformaría en un medio más cercano a la revista People (ejemplificado por el desvelo de la obtención de fotos del casamiento de la hija del presidente Nixon) que a un medio de influencia, que a un diario “serio”: el proyecto de un diario de influencia sucumbiría. La escena es fantástica en ese sentido. Es la directora del diario, Katharine Graham, que en una charla telefónica donde recibe en simultáneo las dos versiones  – la de Beebe y la de Bradlee – muy bien justificadas. Finalmente toma una decisión. En el contexto actual, donde el financiamiento de un medio informativo está al rojo vivo, bien vale el antecedente histórico que muestra la película. Aquí está el nudo central de la película. Como se ve bien en “The Post”, y así lo plantea Fritz Beebe en un duro cruce con Ben Bradlee, el avance del gobierno desde lo financiero-empresario sobre el Washington Post no será por el diario sino por sus estaciones de televisión y de radio, que al ocupar frecuencias del espectro radioeléctrico de caracter público y administradas por el Estado, permite un flanco para un avance gubernamental par doblegar al grupo de medios. La relación con la Argentina y América Latina bien la vale. También es muy descriptiva la respuesta de Bradlee de ningunear la televisión, típica respuesta de un periodista “iluminista” de la gráfica. Así podemos ir bajando hacia las Pampas. La analogía con el Clarín de los 90s no es menor. La caracterización de Graham por Meryl Streep es muy similar a la presencia y estilo que adoptó Ernestina Herrera de Noble. El rediseño del diario encabezado por Roberto Guareschi sí como la fuerte inversión en calidad, que fue de asociarse al MIT Media Lab a contratar expertos locales e internacionales (Oscar Landi, Eliseo Verón, Teun van Dijk, entre otros) para mejorar el diario, se produjo en simultáneo con la construcción del grupo. Esta gran inversión llevó a que el diario Clarín dejara de ser un medio difícil de leer y destinado a lecores de deportes, las carreras de caballos y los chistes de contratapa, para pasar a ser un gran medio del mercado global de diarios en castellano. La gran diferencia entre el Clarín de los 90s y el Post, en los términos de la película es el colchón entre la directora general y la redacción: en Clarín está Héctor Magnetto y el staff corporativo, cosa que no asoma en el Post de modo análogo. En paralelo, por caso, en la película aparece con precisión  la cuestión del secreto de las fuentes periodísticas.Esto fue una obsesión de Saturnino Herrero Mitjans, luego director de asuntos corporativos del Grupo Clarín, que la llevó como bandera a la Convención Constituyente de Santa Fe de 1994. Con el apoyo de Guillermo Ignacio, director de Ecos Diarios de Necochea, y la acción en el campo de un joven Martín Etchevers, esto se introdujo en el artículo 43 de la reforma. Para cerrar la vinculación con la Argentina, resulta curioso que Bradlee se mueva en un pequeño Fiat 128, auto de baja presencia en Estados Unidos y de gran popularidad en la Argentina. Y una breve mención a Alexander Haig, secretario de Estado durante la Guerra de las Malvinas. La película muestra también la estrecha relación entre los medios, el periodismo, los políticos, los empresarios. Tal el caso de la amistad entre Katharine Graham y Robert McNamara, principal afectado por la divulgación de los documentos. Esta relación que por momentos es promiscua en términos de racionalidades sirvió para que el periodista estrella de la película, Ben Bagdikian, denunciar esto en su clásico libro “The Media Monopoly“, algo que ya estaba cementado en “The Power Elite” de C. Wright Mills. Otra figura que asoma brevemente es William Rehnquist, miembro conservador que fue por décadas miembro de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos; aquí en su calidad de adjunto del procurador general es el en cargado de “apretar” a Bradlee para que no publique los documentos. Las redacciones como las del Washington Post de la película ya no existen. Tampoco los tics y las culturas de los periodísticas – algunos rasgos de Bradlee los he visto en Elie Abel o Edward Mortimer, por citar algunos -. Finalmente, como espíritu de época, la película retrata muy bien un mundo de decisiones absolutamente masculino. En el desayuno de trabajo del comienzo con Bradlee en un club social, Graham es la única mujer. En las reuniones de directorio balbucea y al salir camina por detrás de “los hombres”, en las reuniones sociales, se junta con las “mujeres de” en vez de estar con los “hombres del poder”. Por todo esto, y quizás otros aspectos no considerados aquí, “The Post” es altamente recomendable para interiorizarse acerca de la historia de los medios de comunicación.

El periodismo vs. las finanzas en una escena clave en “The Post”.