Archivo de la etiqueta: Libertad de Expresión

“Fake news”, un término viscoso que genera alertas

El fenómeno de las así llamadas fake news motivó una reciente declaración conjunta de cuatro organismos supranacionales sobre el tema. Los firmantes son el Relator Especial sobre la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión de las Naciones Unidas, la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), la Relatoría Especial sobre Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA), y la Relatoría Especial sobre Libertad de Expresión y Acceso a la Información de la Comisión Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos (ACHPR). El texto del documento denominado “Declaración Conjunta sobre la Libertad de Expresión y las ‘Fake News‘, Desinformación y la Propaganda” incluye las cuestiones ya consensuadas acerca de los factores  que amenazan la libertad de expresión, de opinión y de prensa y el derecho a la información por parte de los ciudadanos. En este marco introduce aquello que se denomina “false” or “fake news” (“noticias falsas”). El primer llamado pasa por alertar que el concepto es vago y ambiguo, por lo que su delimitación por parte de actores estatales y no estatales puede ser la llave para implementar medidas de restricción al acceso a agenda encubierta cuya finalidad es desestabilizar a la autoridad gubernamental. Una vez definido este estado borroso del concepto defake news  pasa a alertar sobre ciertos mecanismos que se están implementando en el campo digital para controlarlas o eliminarlas. Más precisamente, el documento apunta contra algoritmos de naturaleza no transparente cuya implementación podría limitar el acceso a la información. En resumen, el documento sostiene que  “fake news” es, por un lado,  un concepto impreciso; al mismo tiempo, se implementan mecanismos de control opacos. El resultado de este estado de situación es la apertura a un escenario peligroso que incremente la manipulación, la propaganda y la reducción en la oferta de fuentes alternativas de información.

Fake News puede ser un boomerang

La obsesión por Weimar y el nazismo en los medios norteamericanos

No es novedad que la señal de cable History Channel inunde su programación con episodios relativos a cualquier aspecto de la vida de Adolf Hitler, ya sea pública o privada. Más sorprendente es aún que los bachilleratos internacionales dediquen su capítulo de historia en inglés a la República de Weimar. Este es quizás uno de los períodos más turbulentos ya al mismo tiempo culturalmente  ricos de la Alemania reciente. Es un período “densamente” alemán, con todo la densidad que Alemania tiene por detrás, por delante y por los costados. Pareciera que este atractivo por el fracaso – ya se sabe el final y quien fue el asesino – de la primera república alemana y a la vez primera experiencia democrática plena del país ha inundado la campaña presidencial norteamericana. Y en particular se ha desbordado hacia la tensión entre medios y política. Un caso es el artículo publicado en la Columbia Journalism Review  por el crítico y ensayista cultural neoyorquino Lee Siegel titulado “El momento Weimar de los medios” (“The media’s Weimar moment“). El autor distingue la particularidad de la experiancia alemana y avisa que no pretende hacer analogías entre la situación actual de los medios en Estados Unidos con la República de Weimar. Pero la hace. El Washington Post también rescata en un artículo el término “Lügenpresse” (prensa mentirosa), que según el diario del Watergate es asociable a ciertos cantos contra los medios del establishment del país que se propagan en algunos actos del candidato republicano Donald Trump. El candidato como sus  adherentes  se refieren a los medios institucionalizados como corruptos” que favorecen una elección “manipulada” o “amañada” (rigged election). El Post aclara en su nota que el término original en elemán no se limita alemán a calificar a los medios y la prensa en general como “mentirosos” o “difamatorios”; conlleva un sentido más escabroso. Ya en tiempos anteriores al nazismo y profundizado por los seguidores de Adolf Hitler y de quienes compartían el campo “völkisch” (populares, nacionales, tradicionalistas, conservadores), el término no aludía únicamente a que la prensa o los medios no fueran precisos o fueran difamatorios a drede en sus notas, sino aún más, que los mismos al mentir eran agentes del extranjero y promovían el menoscabo del país. En realidad el término “Lügenpresse” es parte de la cultura alemana y fue usado por los nazis, pero también por conservadores, católicos y comunistas, con distintos sentidos. El problema no es el término sino el sentido de quién lo usa y sus improbables consecuencias.  Preocupante no es el uso del término “Lügenpresse” asociado a la campaña nortemericana; sí lo es su reaparición en Alemania de la mano del movimiento xenófobo Pegida. No sabemos dónde residirá finalmente la farsa o la tragedia. Aquello que sí es cuestionable es el jolgorio y la liviandad con que se tratan ciertos términos para descalificar a uno u otro en diarios con influencia en el centro del poder político del país o en revistas universitarias y  académicas y culturales de notorio prestigio. Esta situación nos remite a la Argentina a un polémico editorial del diario La Nación titulado “1933”, cuestionado tanto fuera del diario como por la propia redacción del mismo. Del pastor, el lobo y las ovejas no hemos aprendido lo suficiente.

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Tapa de la revista de los estudiantes de la California State University at Fresno

Penas y esperanzas de la libertad de prensa en China

El régimen del Partido Comunista y la combinación con una economía capitalista en dterminados nichos genera tensiones en China que aún no se sabe cómo serán resueltas. Esta tensión se muestra a las claras en la acción de los medios y los periodistas chinos. China es considerada por organizaciones globales como el Committee to Protect Journalists, Reporters sans Frontières, Human Rights Watch o Freedom House dentro de los países donde la libertad de expresión está severamente afectada. En febrero de este año, el presidente Xi Jinping visitó el Diario del  Pueblo, vocero del Partido Comunista y reclamó absoluta lealtad a los periodistas para con el partido, lo cual fue entendido como un llamado a la censura a otros medios. Esto no quita que haya resquicios dentro del sistema para voces disidentes. Un acaso es el diario con subvención estatal  Pengpai, que por momentos puede sostener una línea discordante con la sostenida por el régimen chino. Otro caso es el del diario de Hong Kong South China Morning Post (SCMP). Este medio reconocido por su calidad periodística ha sufrido un proceso similar al Washington Post: mientras que el diario norteamericano fue adquirido por Jeff Bezos, dueño de Amazon, el diario chino lo fue por Jack Ma, el dueño de Ali Baba, la versión china de eBay. Si bien el SCMP es editado en inglés, tenía una versión en chino online que sorpresivamente se cayó. este suceso fue considerado como un acto de censura por parte de periodistas y medios occidentales. En el plano de las redes sociales, es creciente la difusión de contenidos críticos hacia lo existente en plataformas locales como Miaopai o WeChat, que por ahora pueden evitar el control de los contenidos allí emitidos. El gran desempeño económico del país en los últimos treinta años ha permitido crear un consenso según el cual no hay que tocar demasiadas cosas a nivel político, económico y social. En el caso de una caída de las expectativas de inclusión, los escenarios en China están abiertos y eso afectará sin dudas a la libertad de expresión y de prensa en el país.south-china-morning-post-front-page

Tapa del South China Morning Post

La censura privada en Internet: se sabe mucho, se habla poco

La no regulación formal sobre Internet tiene su lado negativo: la existencia de un escenario donde prima el más fuerte, al igual que en el “estado de naturaleza” de Thomas Hobbes. Esto permite que aquellos que tengan grandes capacidades de recursos se vean afectados en sus intereses y actúen produciendo daños sobre quienes pretendan ejercer el periodismo fundado en criterios de monitoreo o de  watchdog (“perro guardián”). El periodista estadounidense Brian Krebs sufrió en su blog un típico ataque del estilo DDoS que bloqueó la página. Es común que el foco de intentos de censura es te focalizado en gobiernos. El caso de la denuncia de Hillary Clinton sobre la intromisión del gobierno ruso en la convención del Partido Demócrata es un ejemplo reciente. Los hackeos, los trolleos, el ciberbullying, los ataques DDoS por parte de privados no figuran al tope de la agenda de los ataques de la libertad de expresión y de la actividad periodística. Los ataques DDoS han sido utilizados por actores como Anonymous para “castigar” a poderosos dentro de la red. Sin embargo, el instrumento está siendo usado por los propios poderosos para aplacar voces disidentes. La cuestión está abierta. Seguir creyendo en una horizontalidad al interior de la redes que no incorpore las asimetrías del mundo fuera de la red es una lectura idílica y errónea del “buen salvaje” de Jean-Jacques Rousseau.

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El ataque DDoS debe ser considerado en su afectación del trabajo periodístico

Escenarios sobre el futuro de Internet

La Comisión Global sobre el Gobierno de Internet (Global Comission on Internet Governance) publicó hace semanas un informe sobre escenarios futuros de la red. El trabajo de investigación no es menor, habida cuenta que, desde un punto de vista económico, la red aporta 4.200.000.000.000 millones de dólares al PBI mundial. Desde el punto de vista de alcance poblacional, Internet permite facilitar la comunicación de casi la mita de la población mundial: 20.000.000.000 de dispositivos están conectados a la red. Las implicancias políticas, sociales y económicas, por tanto, son severas para el futuro en el horizonte global. La Comisión, liderada por el ex primer ministro sueco Carl Bildt, elaboró tres escenarios:

a) Internet es un espacio inseguro y fragmentado: los gobiernos establecen regulaciones que apuntan a la censura. La red es blanco de la cibercriminalidad. Los derechos humanos y personales están bajo riesgo. Por lo tanto, la red pierde confianza por parte de las personas y se va esfumando su posibilidad de crecimiento.

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b) Una red desigual: existe una red de capacidad notable para unos, mientras que para otros sólo ofrece un servicio mínimo. La desigualdad prima. la libertad de expresión se ve afectada por esto. La posibilidad de expansión e innovación son acotadas para el grupo mejor posicionado.

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c) Expansión amplia, inclusiva y colaborativa: la red posibilita un crecimiento igualitario para todos. Al mismo tiempo, está impregnada de un espíritu colaborativo por parte de todos los actores que intervienen. La red es inclusiva y facilita el crecimiento de la economía global.

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Joseph Nye, una autoridad en materia de relaciones internacionales, considera que Estados Unidos ha tomado una medida en favor de este último escenario al derivar las funciones de la Internet Assigned Numbers Authority (IANA), donde se registran los dominios de Internet,  del Departamento de Comercio de Estados Unidos a la Internet Corporation for Asigned Names and Numbers (ICANN), cuyo carácter es público y no estrictamente gubernamental.

Los medios hoy son para magnates y políticos

Un informe de Reporteres sans Frontières (RSF – Reporteros sin Fronteras) desvela que los medios de comunicación hoy a nivel global resultan un gran atractivo para megaempresarios y políticos. El término “oligarca” usado para describir a los nuevos dueños de medios en la Rusia postsoviética,  y que engloba a ambos perfiles que según el reporte, titulado “Medios de comunicación: los oligarcas van de compras”,  pareciera extenderse a nivel global. Por lo tanto, aquello que se vislumbra es que la racionalidad informativo-periodística es sacrificada en pos de las lógicas política y económica. En América Latina se destaca el caso de Brasil, donde según RSF existen “30 Berlusconis”: entre 30 y 40 parlamentarios controlan medios en sus distritos de origen, fenómeno que se desigana como el “coronelismo electrónico” (coronelismo es el término tradicional usado en Brasil para designar a los caciques políticos distritales caracterizados por las prácticas de patrimonialismo y clientelismo). Este fenómeno se produce a pesar que la Constitución brasileña prohibe a los políticos controlar medios de comunicación que estén sujetos a licitación de espectro radioeléctrico (art. 54). Los medios como campo de disputa político-económica no son algo propio de países periféricos o en vías de desarrollo. Hungría, en el centro de Europa, nos muestra hoy un conflicto serio entre el primer ministro Viktor Orbán, populista antieuropeísta, y el magnate de medios y de la construcción Lajos Simicsa, quien construyó su imperio desde el Estado precisamente siendo parte del primer gobierno de Orbán. El conflicto entre ambos por el control de los medios y la política se da de cara a las elecciones nacionales de 2018. Los observadores consideran que a río revuelto, un ganador de este conflicto de poder pudiera ser el ascenso del partido de extrema derecha antisemita Jobbik. Hungría es hoy considerado por la ONG Freedom Forum como parcialmente libre en materia de libertad de prensa. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos emitió este año un informe alentando sobre la situación de las restricciones a la libertad de expresión, de prensa y la práctica del periodismo en Hungría (Capítulo 5, punto 44).

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Mapa mundial de magnates con presencia en los medios según RSF.

Timothy Garton Ash pone el foco en la libertad de expresión

La gran obsesión para el prestigioso profesor de historia de la Universidad de Oxford Timothy Garton Ash está en robustecer la libertad de expresión, que él ve en retroceso. Este año lanzó un nuevo libro – aún sin traducción al español – titulado “Free Speech: Ten Principles for a Connected World“. El voluminoso ejemplar de más de 450 páginas pretende ofrecer no sólamente una descripción del estado alarmante de la erosión de la libertad de expresión, sino también un instrumento para revertir el estado de situación, en un contexto global donde los impulsos autoritarios van en aumento. En el libro, Garton Ash, un liberal que se remite a John Stuart Mill, John Milton, pero también a George Orwell, ofrece un manifiesto con diez principios para garantizar la libertad de expresión. También lanzó una página multilingüe en internet sobre el tema: freespeechdebate.com . Allí pretende profundizar el debate y el diálogo para consolidar la libertad de expresión a nivel global. Allí se detalla el manifiesto y se lo profundiza con artículos y contenido audiovisual. Los prinicipios sugeridos para garantizar la libertad de expresión son:

  1. Nosotros – todos los seres humanos – debemos ser libres y capaces de expresarnos,  de buscar, recibir y de comunicar información e ideas sin importar las fronteras.
  2. Ni amenazamos con violencia ni aceptamos la intimidación violenta.
  3. No permitimos ningún tabú  y aprovechamos todas las oportunidades para la difusión del conocimiento.
  4. Requerimos medios de comunicación sin censura, confiables y diversos para que podamos tomar decisiones bien informadas y participar de forma completa en la vida política.
  5. Nos expresamos abiertamente y desde una civilidad sólida por sobre todo tipo de diferencias humanas.
  6. Respetamos al creyente pero no necesariamente el contenido de la creencia.
  7. Nosotros debemos poder ser capaces de proteger nuestra privacidad y enfrentar difamaciones a nuestras reputaciones, pero no impedir el escrutinio que hace al interés público.
  8. Debemos estar empoderados para desafiar todos los límites a la libertad de acceso a la información justificados en argumentos como la seguridad nacional.
  9. Defendemos internet y los otros sistemas de comunicación y rechazamos las intromisiones ilegítimas tanto por parte de los poderes públicos como de los privados.
  10. Decidimos por nosotros mismos, y enfrentamos las consecuencias.

Esta semana, el semanario The Economist, en consonancia con Garton Ash, dedicó su tapa y su artículo central al problema del retraimiento de la libertad de expresión a nivel global.

Timothy Garton AshTimothy Garton Ash

The Economist 2nd June 2016 Front Page

Tapa de The Economist del 4 de junio de 2016

250 años de la ley de libertad de prensa e información sueca

Este año se cumplen 250 años de la Ley de Libertad de Escribir y de Prensa aprobada por el parlamento suceo (Riksdag) el 2 de diciembre de 1766,  esto es, diez años antes de la Independencia de Estados Unidos y veintitrés de la Revolución Francesa. La misma fue iniciativa del pastor y filósofo Anders Chydenius. La ley fue una de las más liberales y abiertas para la época, ya que incluía por primera vez el principio de la publicidad de los actos de gobierno. Según la ley, los ciudadanos suecos podían escribir y publicar sin censura previa acerca de las cuestiones de orden público en base a que los actos de gobierno eran difundidos de modo abierto en la sociedad. La ley, sin embargo, no permitía cuestionar dos pilares básicos de la sociedad sueca: el culto protestante y la autoridad real. Nacido en la actual Finlandia, Chydenius es considerado además un precursor del liberalismo económico de Adam Smith. Proponía no solamente la libertad de prensa, la del libre debate, la de comercio, sino también la libre migración entre países. Su pensamiento es uno de los pilares de la conformación de las instituciones y cultura de los países nórdicos y se inscribe en el Iluminismo europeo.

Anders Chydenius Marco Finlandés Billete 1000

Anders Chydenius, en el viejo billete de 1000 marcos finlandeses

Anders Chydenius Ley Libertad de Prensa Sueca 1766

Carátula de la Ley de Libertad de Prensa e Información de 1766

La crisis de los refugiados afecta a la prensa alemana

La crisis de los refugiados que afecta a Europa, ha puesto en el centro del tapete al país más importante del continente, Alemania. La aceptación o no de los refugiados sirios afectó al sistema político con el ascenso del partido populista antieuropeísta Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland – AfD). El movimiento callejero antiinmigración conocido como Pegida (Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes / Patriotas europeos contra la islamización de Occidente) tiene cada vez más impacto en el debate público. La prensa no podía dejar de ser afectada. El término “Lügenpresse” o “prensa mentirosa” ha vuelto a ganar terreno en el discurso referido a los medios. Los picos más altos del término en los últimos cien años se registraron durante la Primera Guerra Mundial y en el nazismo. Si bien aún el término tiene aceptación dentro del 20% de la población, la cuestión pone bajo presión la credibilidad de los medios institucionales alemanes.

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El término “prensa mentirosa” vuelve a tener presencia en Alemania

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“Prensa mentirosa” (“Lügenpresse”) en manifestación de Pegida

Lügenpresse Encuestas Baden Württemberg 3.2016

Las encuestas pronostican más del 10% para los populistas de Alternativa para Alemania en las elecciones del 13 de marzo de 2016 en el poderoso estado alemán de Baden-Württemberg

En América Latina se valoran la libertad de expresión y la libertad de prensa

Según una investigación del Pew Research Center, América Latina lidera junto a Estados Unidos y Europa los rankings globales de libertad de expresión y libertad de prensa. En este sentido, en la Argentina hay un apoyo contundente a la libertad de prensa y la libertad de expresión.

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Como se ve en este cuadro, América Latina valora ambas libertades por sobre la media global, incluso más que en Europa.

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La Argentina está al tope de los países a nivel global que valoran la libertad en Internet junto a Estados Unidos, España y Alemania.

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Según el Pew Research Center, a mayor nivel educativo, mayor apoyo para la libertad de prensa. En este asopecto, la Argentina sigue los valores globales

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La Argentina se encuentra dentro de los primeros diez países a nivel global donde se considera que los medios deben tener una actitud crítica de las políticas gubernamentales.

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En la Argentina, hay mayor predisposición a que los medios cubran protestas contra el gobierno o develar información relativa a la seguridad nacional, antes que publicar información que pueda desestabilizar la economía.

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