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Jimmy Wales promete revolucionar el periodismo con WikiTRIBUNE

Jimmy Wales, el fundador de Wikipedia, lanza ahora WikiTRIBUNE, un servicio de noticias online creado para acabar con la difusión de noticias falsas o “fake news“. La nueva plataforma seguirá los principios de Wikipedia: será gratuito, de espíritu colaborativo, y se financiará con donaciones y no con publicidad. Los ingresos se realizarán mediante el crowdsourcing o aportes colectivos. WikiTRIBUNE permitirá que escriban tanto periodistas profesionales, que recibirán un sueldo, como personas comunes, lo cual supone incursionar en el periodismo ciudadano donde el público es también un editor. Todo dato publicado deberá ser acompañado por la fuente. El público podrá corregir o ampliar los artículos publicados, previa evaluación por parte de un equipo de profesionales y voluntarios que chequearán los cambios. La plataforma contará con un grupo de consejeros entre los cuales se destacan Guy Kawasaki, Jeff Jarvis y Lawrence Lessig. La primera publicación estará en inglés y destinada al público de Estados Unidos. En función de los resultados se evaluará su ampliación a otros idiomas. El proyecto WikiTRIBUNE asoma como el más interesante en el campo del periodismo desde el lanzamiento de The Huffington Post.

Jimmy Wales replicará el modelo de Wikipedia en WikiTRIBUNE

Datos, comunidad y periodistas: los pilares de WikiTRIBUNE

Media Literacy, una materia pendiente para construir ciudadanía

La proliferación de sitios con noticias falsas a lo largo de la campaña presidencial norteamericana, sumado a que Facebook y Google ocupan un lugar relevante en el acceso a la información por vía digital, han puesto en el centro de la escena cuál es la calidad de los contenidos periodísticos que consumen los ciudadanos. Dos estudios con adolescentes, uno en la Argentina y otro en Estados Unidos, muestran la “ingenuidad” con que este sector de la población consume contenidos online. En la Argentina, según un estudio denominado “Las nuevas brechas digitales” desarrollado por Microsoft, los adolescentes se basan en el primer link de Google para hacer la tarea. Al mismo tiempo, consideran que el 50% de lo que está en la web es verdadero o confiable. En Estados Unidos, un estudio de la Universidad de Stanford titulado “Evaluating Information: The Cornerstone of Civic Online Reasoning” reveló que los adolescentes no pueden distinguir una noticia falsa de alguna con visos de veracidad.  Esta actitud no se limita sólamente al segmento de los adolescentes, sino que abarca a grandes sectores sociales que tienen una actitud incauta hacia los contenidos difundidos por los medios. Ante este estado de cosas, en un artículo en el Huffington Post, Nick Robins-Early propone nueve pasos para enfrentarse a un contenido periodístico y mantener un espíritu crítico. Estos son:

  1. Leer más allá del título. No quedarse en este. Avanzar en el contenido del mismo.
  2. Chequear que sitio publicó el link. Un sitio reconocido ofrece mejores probablidades que los datos hayan sido corroborados previamente.
  3. Chequear cuándo fue publicado el artículo. Muchas veces el artículo es viejo y el contenido ha perdido actualidad.
  4. Fijarse quién es el autor. Alguien que lo firma permite monitorear si el autor es creíble o no.
  5. Fijarse que links son utilizados.
  6. Chequear si las citas son falsas o si las fotos han sido editadas o sacadas de contexto para fortalecer el contenido de la noticia falsa.
  7. Desconfiar de los contenidos que tienden a confirmar la orientación previa. El uso emocional de textos e imágenes puede ser usado para fortalecer preconceptos previos presentes en los públicos.
  8. Buscar si la noticia también fue publicada en otros sitios, en lo posible de distinta orientación editorial.
  9. Pensar antes de compartir la noticia. Antes de expandirla por redes sociales, conviene dejar pasar un tiempo para saber si la misma se sostiene.

Estas recomendaciones responden a una orientación en los estudios de comunicación denominado Media Literacy. El hecho que no haya una traducción aún consensuada en castellano muestra a las claras el poco desarrollo que este tipo de perspectiva ha adquirido en la Argentina y América Latina.  Media Literacy tiene sentido en un contexto donde hay una ciudadanía activa dispuesta a estar abierta a tener una perspectiva personal acerca del estado de las cosas que la rodean. Difícil de alcanzar esto en una sociedad  fragmentada en compartimentos estancos y polarizada políticamente, rasgos propios de una Era de la Posverdad. Este segmento de la ya clásica serie Batman (en inglés original, pero con subtítulos en portugués), donde el personaje del Pingüino y el propio Batman debaten por televisión en una campaña electoral por ser alcalde de Ciudad Gótica, muestra con humor como los contenidos de los medios pueden ser tergiversados y manipulados.

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Los contenidos en los medios deberían ser chequeados por los ciudadanos

En la elección de Estados Unidos, Facebook quedó en el centro de la controversia

Según el reciente informe de Pew Research, en Estados Unidos Facebook sigue siendo la fuente principal de acceso a las noticias. El 79% de los usuarios de internet del país usan la red social para recibir contenidos periodísticos. Muy lejos por detrás quedan los otros soportes.  Instagram (32%), Pinterest (31%), LinkedIn (29%) y Twitter (24%)  son aquellos que asoman por detrás. Si consideramos que Instagram es controlada por la misma Facebook, es la empresa de Mark Zuckerberg la que tiene una posición de liderazgo en el acceso a noticias vía redes sociales (en el estudio no se incluyó WhatsApp, también controlada por Facebook).

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El dato tiene proyección sobre lo público y lo político a partir del resultado de las elecciones presidenciales donde ganó el candidato republicano Donald Trump. Inmediatamente después de conocido el ganador se desató una polémica sobre la tolerancia de Facebook a aceptar ser el gatekeeper (puerta de entrada) a sitios con noticias falsas, lo cual pudiera haber favorecido al ganador. Facebook salió a desmentir que esto hubiera incidido en el resultado final. BuzzFeed realizó un  informe según el cual el acceso a sitios de noticias dudosas vía Facebook superó al de medios tradicionales en las últimas semanas de campaña.

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La duda quedará pendiendo en el aire. Dan Gillmor, uno de los referentes del periodismo ciudadano en Estados Unidos, considera que las redes sociales como Facebook y Twitter, así como buscadores como Google, debieran ofrecer ya dispositivos que favorezcan la práctica de Media Literacy por parte de los públicos. Media Literacy, de difícil traducción al castellano, supone que el público tenga un  rol activo en la elección y comprensión de las noticias y pueda comparar entre versiones diferentes. Esto es, tener una  actitud crítica y de sospecha frente a los contenidos de los medios. En la instrumentalización de lo que el politólogo Robert Dahl llamó “fuentes alternativas de información”, uno de los pilares de una democracia desarrollada o poliarquía. Esto requiere una mayor compromiso ciudadano, que al menos en Estados Unidos,  no cubre a una porción importante de la población que se abstuvo de participar en la elección.

 

Polarización Política + Redes Sociales = La Era de la Posverdad

Un reciente artículo de The Economist (“Yes, I’d lie to you”) pone el foco en la creciente tendencia de los políticos a escindirse de todo critero de verdad. En este sentido, hemos ingresado en la Era de la “Posverdad”, como la popularizó el blogger David Roberts. Según The Economist, los políticos tienden a adoptar discursos donde no hay un Otro, una alteridad que los someta a prueba. El razonamiento por tanto se guía por la falacia no formal de petición de principioVladimir Putin y Donald Trump son los ejemplos considerados por el semanario inglés. Al mismo tiempo, hay quienes observan una creciente tendencia a las conspiraciones, fogoneadas por los políticos y aceptadas por los ciudadanos. En este sentido, el artículo en cuestión establece una relación entre esta nueva era política y el auge de las redes sociales. En consonancia con artículos sobre el tema, como el de Ypthach Lelkes, Gaurav Sood y Shanto Iyengar, las redes sociales tenderían a polarizar las opiniones de los electores ya que incurrirían en una actitud hacia las noticias desde una percepción selectiva: los votantes tienden a recibir información que refuerzan sus opiniones previas, no a desafiarlas. A su vez, el uso creciente de robots y trolls tienden a levantar una determinada percepción que favorece cierto estado de opinión, generando seudoambientes a los considerados por Walter Lippmann cien años atrás. Estas perspectivas bloquearían tanto el fortalecimiento de un espacio de lo público, así como la posibilidad de la consolidación de un monitoreo sobre las institiuciones políticas o sociales (accountability). Otros estudios cuestionan esta tendencia hacia la polarización al menos en el plano de la ciudadanía. Tales son los casos como un artículo de Larry Bartels, por un lado, o el de Marty Cohen, Mary C. McGrath, Peter Aronow y John Zaller, por otro; ambos analizan a la sociedad nortemaericana, donde esta creciente supuesta polarización ideológica ya es un área de trabajo consolidada en el plano de la ciencia política y los estudios de comunicación.

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La “verdad” no es un criterio ya a seguir en política en la medida que el discurso crea su propia realidad

Hacia un contrato social con base en algoritmos

La creciente difusión de robots que escriben noticias periodísticas y de la influencia que tienen los algoritmos en la edición plantean nuevos interrogantes acerca del periodismo, la cosa pública y la interacción de las personas en al sociedad. Un artículo reciente del New York Times desafía al lector para que reconozca una noticia escrita por un periodista de otra por un robot: a simple vista no hay diferencia. Konstantin Nicholas Dörr, investigador de la Universidad de Zürich publicó recientemente un paper para hacer un mapeo del campo del periodismo digital. El tema genera un creciente debate sobre el uso y la solidez de los datos que se usan para que los robots redacten las noticias. Por caso, si los datos son sólidos y si el elector tiene acceso a los mismos; si las personas deben tener acceso a qué noticia es generada por un robot; si las características del soft y los algoritmos son abiertos al público o no lo son – algo que afecta particularmente a los medios públicos – ; o cómo es el monitoreo interno del proceso de edición. En definitiva, cuál será el papel de los robots en las noticias que hacen al interés público y por tanto al sistema democrático. Esto genera planteos tanto éticos como políticos. Por caso, Iyad Rahwan, del MIT Media Lab, plantea considerar un contrato social que incluya en el centro la relación entre seres humanos y su producto, los algoritmos. Estos interrogantes van a a ir acercándose al centro de la agenda pública en los próximos años.

Robots Algoritmos Periodismo Ética Política Contrato Social

El papel de los robots en el periodismo es otro de los cambios en marcha

Periodismo ciudadano, ¿por Facebook Live?

Los episodios de violencia racial recientes que han sacudido los Estados Unidos ha permitido nuevas aproximaciones sobre el fenómeno de las redes sociales como soporte para difundir noticias. Así, un artículo de The New York Times afirma que dispositivos como Periscope o Facebook Live están poniendo en jaque a los consolidados canales de cable de noticias, debido a una mejor capacidad de ofrecer información al momento. El artículo avanza sobre el supuesto que el periodismo ciudadano se vería fortalecido por estos soportes. Sin embargo, un artículo publicado en The Guardian vuelve a poner en guardia la cuestión de los algoritmos en soportes como Facebook. El problema según el diario inglés es que Facebook no facilita ni ofrece visiones alternativas que permita chequear si lo que circula por las redes como noticia tiene algún tipo de verosimilitud o no. El artículo toma como caso un hecho escatólogico atrbuido al ex primer ministro británico David Cameron, pero puede servir en la Argentina para la supuesta no firma del vicegbernador de Santa Cruz de un documento en el contexto de los festejos por el Bicentenario de la Independencia. En el artículo, Emily Bell, del Centro Tow de Periodismo Digital de la Universidad de Columbia, sostiene que las redes sociales han cambiado no solamente el periodismo sino todas las interacciones sociales. Para Bell, el cambio registrado en los últimos cinco años es el más profundo de los quinientos años en cuanto a distribución de noticias. Su visión no es optimista, en cuanto observa que soportes como Facebook son cadá día más poderosos y ejercen un rol de editor y distribuidor de noticias a partir de algoritmos por demás opacos.

Facebook Millennials

Las redes sociales crecen como fuente de noticias para los millennials.

Diversidad de “libertad de prensa”: tema que se viene a futuro

La diversidad en el concepto de libertad de prensa no es un tema que suene extraño en el ámbito universitario. Al menos Denis McQuail ya lo había conceptualizado hace casi veinticinco años al diferenciar qué se entiende como tal para los dueños de los medios, para los periodistas y para los públicos. Un caso reciente es la negativa de estudiantes de la Universidad de Missouri, Estados Unidos, a que periodistas cubran un acampe. Este incidente pone esta diversidad en el centro del tapete. Los alumnos consideran que los medios tratan despectivamente a la población afroamericana. De allí su negativa a dejarlos entrar a un espacio público. Los estudiantes colocaron carteles con la leyenda “No Media. Safe Space” (No medios. Lugar seguro) y desarrollaron una campaña en Twitter a partir del tag #ConcernedStudent1950. Aquí entran en contradicción, por un lado, la libertad de prensa entendida como un derecho para el periodista que actúa como un puente para la información ciudadana; y por otro, el derecho de los ciudadanos de ser tratados por los medios en condiciones que respeten su particularidad propia. La cuestión seguramente impactará en la acción de los medios y de los periodistas en un horizonte cercano.

Universidad de Missouri Protesta Contra Medios

Rechazo a la cobertura mediática por estudiantes norteamericanos