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Balance del uso de redes sociales en las elecciones chilenas

Las elecciones presidenciales en Chile realizadas el pasado 19 de noviembre intensificaron el uso de las redes sociales por parte de los candidatos. El candidato del derechista Chile Vamos, Sebastián Piñera, quien ganó la elección con el 36,64% de los votos, estuvo a la cabeza en cuanto a seguidores en Facebook, con 426 mil seguidores. Segundo, el candidato de centro-izquierda Marco Enríquez-Ominami, con 442 mil; luego, la candidata del izquierdista Frente Amplio, Beatriz Sánchez con 114 mil y recién en cuarto lugar con casi 80 mil seguidores el oficialista de Nueva Mayoría Alejandro Guillier, quien logró el pase a la segunda vuelta ya que se ubicó  detrás de Piñera con el 22,70% de los votos. Lo novedoso de esta campaña fue el uso de Facebook Live, lo cual permitió difundir la actividad de los candidatos por fuera de los medios traidicionales. En cuanto a Twitter, según un informe del Observatorio Política y Redes Sociales de la Universidad Central, Piñera fue el candidato más mencionado, seguido por Guillier, el ultraderechista José Antonio Kast y la democristiana Carolina Goic. El desempeño de Sánchez fue pobre si se considera que salió tercera y estuvo cerca de pasar a la segunda vuelta.

Resultados para presidente en la primera vuelta de las elecciones en Chile

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Transmedia y convergencia en la política argentina

La realización de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en la Argentina permitieron consolidar en el país nuevos horizontes en materia de comunicación política. El precedente en los nuevos caminos de encarar el vínculo entre campañas políticas y medios de comunicación está sin dudarlo en los Estados Unidos. Las estrategias que resultaron en victorias por parte de Barack Obama y Donald Trump instalaron a las redes sociales con protagonismo en la campaña. En la campaña preidencial norteamericana de 2016 es cuando asoma con nitidez tanto una campaña convergente como transmedia. Al mismo tiempo, Trump aprovechó esta nueva configuración de comunicación para que los demás candidatos hicieran campaña por él, lo que se denominó earned media. En la Argentina, y a propósito de las PASO, Luciano Galup publicó un artículo muy interesante sobre el impacto del nuevo ecosistema comunicativo en la campaña electoral. Según el autor, en las redes asoman el oficialista Cambiemos y Unidad Ciudadana, que llevó como precandidata a senadora a Cristina Fernández de Kirchner, como los dos grandes protagonistas en estos soportes, replicando así los resultados que se dieron en la provincia de Buenos Aires, distrito por lejos de mayor importancia del país. En Facebook la presencia de Unidad Ciudadana es considerable como lo muestra el siguiente gráfico, lo cual postula un giro hacia las redes sociales por parte del kirchnerismo, como resalta el autor.

En Instagram se da algo similar.

En Youtube es donde Cambiemos muestra un aventaja considerable a la hora de visualizaciones.

Estos primeros trabajos son de gran interés ya que permiten adentrarnos en un sistema de medios convergente, transmedia, donde lo lineal y lo unidimensional son desplazados a conceptos vinculados a la historia y la arqueología.

 

 

La manipulación política en la redes es global y generalizada

Las redes sociales dejaron de ser el lugar idílico donde en algún momento se consideró un ámbito donde practicar un debate habermasiano imbuido de una actitud realizativa que permita la construcción de una democracia transparente para una ciudadanía plena. Se acaba de publicar una investigación llevada a cabo por Samantha Bradshaw y Philip N. Howard del Internet Institute de la Universidad de Oxford. El trabajo titulado “Troops, Trolls and Troublemakers: A Global Inventory of Organized Social Media Manipulation” (“Tropas, trolls y agitadores: un inventario global de la manipulación organizada en redes sociales”) rastrea las prácticas organizadas por parte de agencias gubernamentales y partidos políticos de trolls y usos destinados a generar alteraciones organizadas en redes sociales como Facebook y Twitter. El estudio incluye 28 países, dentro de los cuales está la Argentina. La investigación de corte exploratorio rescata que no solamente los países con regímenes autoritarios ponen en práctica este tipo de acciones en la redes sociales, sino también los democráticos. Las orientaciones políticas son amplias e incluyen desde gobiernos, partidos y organizaciones externas que avalan orientaciones desde la izquierda hasta la derecha. Los actores y las estrategias de agresión en las redes son diversas. Si nos remitimos a América Latina, los países considerados son Brasil, Ecuador, México y Venezuela, además de la Argentina. En México, por caso, los blancos de este tipo de acciones son periodistas, quienes son acosados por trolls con algún tipo de soporte gubernamental. Brasil es destacado tanto por el uso sistematizado de acciones en la redes sociales, su alto presupuesto y  la estructura jerárquica y organización consolidada por parte de partidos en función de gobierno. En varios casos existe la sospecha de la vinculación de bots y trolls con agencias de inteligencia y de corte militar/defensa. Esta es una perspectiva global sobre la desnidad de las acciones en las social media.

En cuanto a las estrategias, las herramientas y las técnicas de manipulación, la evidencia ofrecida es la que sigue a continuación.

Twitter tampoco es espacio cívico en Chile

Una investigación reciente realizada en Chile muestra que los precandidatos presidenciales no dialogan con los ciudadanos en Twitter. Un trabajo realizado por el think tank Tren Digital de la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la agencia MediaInteractive a propósito del uso de Twitter por parte de los precandidatos a presidente del país durante la campaña de las primarias tiene como una de sus conclusiones la escasa interacción de los candidatos con sus ciudadanos en la mencionada red social. En este sentido, Twitter es usado unidireccionalmente y con un criterio analógico. Este estudio es similar a los desarrollados en la Argentina por Mariano Ure y Martín Parselis, donde muestran que los medios tradicionales tienen ese tipo de comportamiento (Argentine Media and Journalists Enhancing and Polluting of Communication on Twitter);  y por Ernesto Calvo acerca del caso Nisman, donde los usuarios de Twitter tienden a agruparse en campos de pertenencia afines. Democracia deliberativa del siglo XXI, ágora del ciberespacio, democracia participativa en red, … muy, muy lejos de lo existente.

En Chile el diálogo entre candidatos y ciudadanos no pasa por Twitter

El nuevo ecosistema de la comunicación política de Estados Unidos

No son los algoritmos de Facebook o Twitter, sino la existencia de un ecosistema paralelo de propaganda, en el sentido anglosajón del término. No hay fake news, sino una variante nueva de un dispositivo de comunicación con pretensiones manipulativas. Estas son las conclusiones generales de la investigación desarrollada por Yochai Benkler, Robert Faris, Hal Roberts y Ethan Zuckerman con relación a la circulación de contenidos periodísticos durante la campaña presidencial en Estados Unidos el año pasado. El trabajo, basado en contenidos en Facebook y Twitter, muestra que lo que asoma como novedoso es un sistema de comunicación que cohabita en paralelo con el sistema de medios “tradicional”. Por lo tanto, no hay fake news (noticias falsas), sino directamente un sistema solar paralelo que difunde contenidos propagandísticos. El “sol” de sete nuevo ecosistema es Breitbart News, el portal de noticias de Stephen Bannon. El trabajo muestra que no hay grandes cambios en el modo de hacer política en Estados Unidos, ya que el patrón de comunicación política responde a los parámetros considerados por Richard Hofstadter en “The Paranoid Style in American Politics” (El estilo paranoico en la política norteamericana). Lo novedoso es que este nuevo sistema convive con el tradicional. Esto es algo que los medios y el periodismo deben tener en cuenta.

Sitios de noticias por orientación ideológica y por tamaño en Twitter

Ecosistemas de contenidos noticiosos en Estados Unidos a partir de Twitter

Media Literacy, una materia pendiente para construir ciudadanía

La proliferación de sitios con noticias falsas a lo largo de la campaña presidencial norteamericana, sumado a que Facebook y Google ocupan un lugar relevante en el acceso a la información por vía digital, han puesto en el centro de la escena cuál es la calidad de los contenidos periodísticos que consumen los ciudadanos. Dos estudios con adolescentes, uno en la Argentina y otro en Estados Unidos, muestran la “ingenuidad” con que este sector de la población consume contenidos online. En la Argentina, según un estudio denominado “Las nuevas brechas digitales” desarrollado por Microsoft, los adolescentes se basan en el primer link de Google para hacer la tarea. Al mismo tiempo, consideran que el 50% de lo que está en la web es verdadero o confiable. En Estados Unidos, un estudio de la Universidad de Stanford titulado “Evaluating Information: The Cornerstone of Civic Online Reasoning” reveló que los adolescentes no pueden distinguir una noticia falsa de alguna con visos de veracidad.  Esta actitud no se limita sólamente al segmento de los adolescentes, sino que abarca a grandes sectores sociales que tienen una actitud incauta hacia los contenidos difundidos por los medios. Ante este estado de cosas, en un artículo en el Huffington Post, Nick Robins-Early propone nueve pasos para enfrentarse a un contenido periodístico y mantener un espíritu crítico. Estos son:

  1. Leer más allá del título. No quedarse en este. Avanzar en el contenido del mismo.
  2. Chequear que sitio publicó el link. Un sitio reconocido ofrece mejores probablidades que los datos hayan sido corroborados previamente.
  3. Chequear cuándo fue publicado el artículo. Muchas veces el artículo es viejo y el contenido ha perdido actualidad.
  4. Fijarse quién es el autor. Alguien que lo firma permite monitorear si el autor es creíble o no.
  5. Fijarse que links son utilizados.
  6. Chequear si las citas son falsas o si las fotos han sido editadas o sacadas de contexto para fortalecer el contenido de la noticia falsa.
  7. Desconfiar de los contenidos que tienden a confirmar la orientación previa. El uso emocional de textos e imágenes puede ser usado para fortalecer preconceptos previos presentes en los públicos.
  8. Buscar si la noticia también fue publicada en otros sitios, en lo posible de distinta orientación editorial.
  9. Pensar antes de compartir la noticia. Antes de expandirla por redes sociales, conviene dejar pasar un tiempo para saber si la misma se sostiene.

Estas recomendaciones responden a una orientación en los estudios de comunicación denominado Media Literacy. El hecho que no haya una traducción aún consensuada en castellano muestra a las claras el poco desarrollo que este tipo de perspectiva ha adquirido en la Argentina y América Latina.  Media Literacy tiene sentido en un contexto donde hay una ciudadanía activa dispuesta a estar abierta a tener una perspectiva personal acerca del estado de las cosas que la rodean. Difícil de alcanzar esto en una sociedad  fragmentada en compartimentos estancos y polarizada políticamente, rasgos propios de una Era de la Posverdad. Este segmento de la ya clásica serie Batman (en inglés original, pero con subtítulos en portugués), donde el personaje del Pingüino y el propio Batman debaten por televisión en una campaña electoral por ser alcalde de Ciudad Gótica, muestra con humor como los contenidos de los medios pueden ser tergiversados y manipulados.

batman-pinguino-debate

Los contenidos en los medios deberían ser chequeados por los ciudadanos

Los medios hoy son para magnates y políticos

Un informe de Reporteres sans Frontières (RSF – Reporteros sin Fronteras) desvela que los medios de comunicación hoy a nivel global resultan un gran atractivo para megaempresarios y políticos. El término “oligarca” usado para describir a los nuevos dueños de medios en la Rusia postsoviética,  y que engloba a ambos perfiles que según el reporte, titulado “Medios de comunicación: los oligarcas van de compras”,  pareciera extenderse a nivel global. Por lo tanto, aquello que se vislumbra es que la racionalidad informativo-periodística es sacrificada en pos de las lógicas política y económica. En América Latina se destaca el caso de Brasil, donde según RSF existen “30 Berlusconis”: entre 30 y 40 parlamentarios controlan medios en sus distritos de origen, fenómeno que se desigana como el “coronelismo electrónico” (coronelismo es el término tradicional usado en Brasil para designar a los caciques políticos distritales caracterizados por las prácticas de patrimonialismo y clientelismo). Este fenómeno se produce a pesar que la Constitución brasileña prohibe a los políticos controlar medios de comunicación que estén sujetos a licitación de espectro radioeléctrico (art. 54). Los medios como campo de disputa político-económica no son algo propio de países periféricos o en vías de desarrollo. Hungría, en el centro de Europa, nos muestra hoy un conflicto serio entre el primer ministro Viktor Orbán, populista antieuropeísta, y el magnate de medios y de la construcción Lajos Simicsa, quien construyó su imperio desde el Estado precisamente siendo parte del primer gobierno de Orbán. El conflicto entre ambos por el control de los medios y la política se da de cara a las elecciones nacionales de 2018. Los observadores consideran que a río revuelto, un ganador de este conflicto de poder pudiera ser el ascenso del partido de extrema derecha antisemita Jobbik. Hungría es hoy considerado por la ONG Freedom Forum como parcialmente libre en materia de libertad de prensa. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos emitió este año un informe alentando sobre la situación de las restricciones a la libertad de expresión, de prensa y la práctica del periodismo en Hungría (Capítulo 5, punto 44).

RSF Infome Medios Oligarcas 2016 Mapa

Mapa mundial de magnates con presencia en los medios según RSF.