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Facebook y Google, ¿fijan la agenda?

Un artículo publicado por el European Journalism Observatory firmado por Gil Baptista Ferreira, docente del Instituto Politécnico de Coimbra, discute cuál es el papel de la teoría de Agenda Setting elaborada por Maxwell McCombs y Donald Shaw. La cuestión de la vigencia o no del marco teórico consignado parte del nuevo ecosistema de comunicación generado a partir de la explosión de las redes sociales. En principio, la proliferación de soportes y personalización que implementan los consumidores interactivos de medios supondría otorgar mayor peso a las audiencias. Desde el lado de la oferta, el propio McCombs en un artículo publicado en el 2005 sostuvo que para que su teoría siga siendo vigente deben cumplirse dos requisitos: a) que no exista una audiencia extremadamente amplia y fragmentada a la vez; b) los temas de agenda que provienen del campo online debieran ser muy distintos unos de otros. Esta revisión es apropiada ya que se nos encontramos con un estado de situación donde los productores de contenidos periodístico-informativos están seriamente alarmados ante el cambio del ecosistema comunicativo. La News Media Alliance (NMA), asociación que representa a más de 2 000 diarios de los Estados Unidos, ha pedido al Congreso del país una excepción de leyes antimonopólicas para los diarios para que puedan permitir asociaciones entre los mismo cosa que estén en mejores condiciones para negociar con Facebook y Google, a quienes se los denomina el “duopolio” y se los acusa de ser los reales dueños del manejo tanto de la publicidad como de los contenidos de los medios. Para ponerlo en claro, acusan a los gigantes de Internet de concentrar la oferta de los contenidos y de los recursos de los medios como pocas veces en la historia de los medios. Sin embargo, el Local Media Consortium, que agrupa a gran parte medios que en simultáneo pertenecen a la NMA, se ha manifestado en contra de la petición de esta última asociación, ya que algunos medios en Estados Unidos dudan si les resulta conveniente enfrentarse a Facebook o Google o trabajar junto a ellos. Estamos aún en períodos de grandes cambios, con lo cual la respuesta a si los marcos teóricos generados en un contexto analógico sigue siendo un interrogante y un motivo de debate. En paralelo, aquello que preocupa al periodismo norteamericano es cómo construir un sistema de medios pluralista, institucionalmente sólido y financieramente sustentable. Nada fácil.

La News Media Alliance, nuevo frente conra Facebook y Google

Panorama del sistema de medios de Europa

La Plataforma Europea de Autoridades Regulatorias (EPRA) de medios de comunicación, organización que agrupa a reguladores del continente, publicó su informe sobre Pluralidad de Medios correspondiente al año 2016. El reporte parte de la consideración de cuatro variables sobre la acción y mercado de medios: a) protección básica; b) pluralidad del mercado; c) independencia política; y d) inclusión social. Cada variable está compuesta por indicadores. La tabla siguiente nos permite aclarar qué engloba cada una de ellas.

La variable protección básica muestra el siguiente resultado.

En cuanto a pluralidad en el mercado de medios, el mapa nos muestra lo siguiente.

La independencia política nos ofrece este panorama.

Finalmente, la inclusión social presenta el siguiente estado de situación.

De los resultados generales, Francia es el país que mejor índice presenta en su sistema de medios. En todos los cuadros está en color verde. El resultado de Francia es el siguiente.

En el otro extremo está Turquía. En tres de las cuatro variables figura en color rojo.

Facebook y Google siguen acumulando tensión

La presión sobre Facebook y Go0gle sigue aumentando. Si The Economist ya los ha catalogado de monopolios del siglo XXI por lo cual deberían estar sujetos a algún tipo de regulación antitrust, es ahora la BBC la que reafirma el peligro de ambos gigantes de la comunicación. En un artículo, el grupo de medios púbico británico rescata la visión crítica de Jonathan Taplin hacia Google. En su libro “Move Fast and Break Things“, Taplin considera que el buscador y los gigantes de la comunicación están afectando severamente la democracia en Estados Unidos. En otro, la BBC difunde el trabajo del investigador serbio Vladan Joler y del grupo Share Lab, cuyos resultados muestran a Facebook como un Big Brother contemporáneo. Según Joler, Facebook tiene capacidad de detectar, registrar y procesar nuestras actividades aún de modo más preciso que los estados nacionales. Los reclamos más fuertes contra ambos gigantes de la comunicación son mayormente desde Europa. Esto permite inferir que habría poco grado de cooperación para regularlos bajo un gobierno de tono acentuadamente nacionalista como el de Donald Trump. A no ser que afecten a Trump mismo, lo cual es otro cantar.

La presión sobre los grandes actores de la comunicación sigue en alza.

El New York Times y The Economist denuncian como monopolios a los grandes de Internet

La demanda de los medios periodísticos comienza a hacer ruido. The New York Times primero y The Economist después han lanzado el reclamo de denunciar como monopolios a los grandes actores de Internet. En particular, los apuntados son Google y Facebook, quienes son los que atrapan el grueso del ingreso publicitario de los medios informativos. Tanto The New York Times como The Economist han publicado sendos artículos en los cuales sostienen que la situación actual de los gigantes de los datos es similar a las compañías petroleras y las telefónicas a comienzos del siglo XX. Por lo tanto, ambos medios recomiendan implementar regulaciones antimonopólicas que supongan eliminar la condición dominante de tales empresas. Las cuestiones que asoman en el horizonte es el daño a la economía (reducción de a competencia) y a la innovación que generan los monopolios. A esto se suma por parte de las empresas la poca transparencia en la comunicación a los usuarios sobre la disponibilidad de los datos que recolectan. Finalmente, aparece en el horizonte el impacto que tienen semejantes empresas sobre el sistema democrático, en particularpor el uso de algoritmos que orientan el tipo de medios y contenidos periodísticos a ser acercados a los ciudadanos. The Economist propone cambiar la lógica delas regulaciones antitrust, ya que las existentes están fundadas en un criterio “industrial” y están desactualizadas. La presión es fuerte. Se vienen meses donde esta tensión entre los productores de contenidos periodísticos y las empresas de Internet se hará más aguda. Este es sólo un incidente más de un conflicto que se vuelve más profundo.

La tapa de The Economist

Expertos en redes: el ágora ateniense, fue

Internet y las redes sociales no serán un ágora idealizado para el libre debate de ideas y la libertad de expresión. Por el contrario, los trolls seguirán intoxicando los espacios, así como el discurso que incita al odio y la violencia. Este es el resultado de una investigación de corte cualitativo desarrollado por Pew Research denominada “The Future of Free Speech, Trolls, Anonimity and Fak News Online“.Una democracia deliberativa está lejos de ser un escenario probable a futuro según la visión de los pensadores y actores del mundo virtual consultados para el trabajo. Algunas conclusiones de la investigación son las siguientes: los trolls y quienes promueven y esparcen el odio son anteriores a Internet y seguirán existiendo; el anonimato en las redes favorece este tipo de acciones; la ráoida expansión de los contenidos en Internet hace difícil el control del discurso agresivo; las compañías teconológicas tienen pocos incentivos para controlar discursos que promueven odio y agresiones; los medios tradicionales han perdido importancia y, en algunos casos, no actúan para evitar este tipo de discurso destructivo; es limitada la posibilidad de encontrar moderadores fundados en inteligencia artificial que promueven un diálogo constructivo en las redes y  bloqueen el destructivo; los trolls pueden saltear cualquier espacio amigable posible; existirá mayor presión para que el Estado actúe y castigue al discurso agresivo y violento; una mayor intervención del Estado podría suponer una restricción a libertad de expresión; la polarización en las redes continuará producto de una compartimentalización ideológica. Algunas de las personalidades consultadas fueron Vint Cerf, Cory Doctorow, Kate Crawford, Marina Gorbis, Richard Stallman, Amy Webb, Jeff Jarvis, David Weinberger, Jamais Cascio y Stephen Downes. Una porción significativa de los entrevistados preirió mantener el anonimato.

Tapa de la revista Time del 18 de agosto de 2016

La Universidad de Bournemouth aporta ideas para analizar el caso Trump

La Universidad de Bournemouth, de Inglaterra, reaccionó rápido frente al torbellino generado por la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. En diez días ofreció una página web donde profesores reconocidos a nivel global ofrecen un breve texto dobre el fenómeno. El trabajo titulado “US Election Analysis 2016. Media, Voters and the Campaign” abre muchas puertas para la reflexión, y es material para futuros papers de congresos, capítulos de libros y, por qué no, libros enteros. Un total de 83 perspectivas multidisciplinarias organizadas en ocho secciones: medios, campaña electoral, políticas públicas, diversidad y división en la sociedad estadounidense, perspectivas externas sobre el fenómeno, campaña electoral digital, cultura popular y populismo, y el futuro que podría devenir a partir del nuevo estado de cosas. Entre quienes publican se destacan, en diferentes campos, BrianMcNair, Jay Rosen, Stephen Reese, Pippa Norris y W. Lance Bennett, por sólo citar algunos.

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Tapa de un trabajo más que interesante

Un nuevo gigante de las comunicaciones viene asomando

Un nuevo gigante está naciendo en el campo de las telecomunicaciones y de la generación de contenidos. Una vez más. En este caso se trata de la fusión de AT&T y Time Warner, en una operación calculada en cerca de 85.000 millones de dólares. Si bien el horizonte que asoma es de un nuevo proceso de concentración, las dudas también asoman en cómo será la conformación del nuevo mega grupo de comunicaciones. AT&T obtuvo 132.000 millones de dólares de ganancia en el año 2014 (en el año 2015 ocupó el puesto 23 en la listade empresas a nivel global), mientras que Time Warner tuvo 28.000 millones de dólares en 2015 (27.000 en 2014). No necesariamente se da el círculo virtuoso de quienes favorecen este tipo de sinergias ansiadas (1 + 1 =3). Una experiencia concreta la atravesó la propia Time Warner cuando en el año 2000 concretó la fusión con AOL, la más grande hasta ese momento en el panorama empresario de los Estados Unidos.  El resultado fue lejos de los previsto, tan es así que ahora la empresa se embarca en una nueva megafusión. La coexistencia de culturas organizacionales diversas en megacoporciones no es algo sencillo de gestionar. AT&T también ha buscado tener una posición dominante en el campo de las telecomunicaciones desde hace al menos dos décadas. Las motivaciones hacia esta nueva fusión es clara y viene de las “empresas de garage” como Google o Facebook: en juego está la distribución de contenidos, el index de gestión de los contenidos y la captación de ingresos publicitarios (Google está primero en el año 2015 a nivel global con casi 60.000 millones de dólares, mientras que Facebook está en el quinto lugar con cerca de 11.000). Tanto Google como Facebook pretenden independizarse de los ductos de las telcos. Y tarde o temprano es altamente probable que comenzarán a producir contenidos de alguna forma – quizás aún no imaginada hasta el momento – y no sólamente a editarlos. Este tipo de acciones como la fusión considerada ejercen presión sobre las autoridades regulatorias de los Estados Unidos. Es probable que la nueva empresa tenga que desprenderse de activos por afectar prácticas competitivas. O bien, esta nueva empresa generará cambios sobre patrones de propiedad cruzada, neutralidad de la red y libertad de expresión. Hay un dato no menor cual es que esta fusión es reactiva frente al nuevo escenario empresarial en los Estados Unidos cuyo sector más dinámico está asociado a la nueva generación de empresas comunicacionales. En otras palabras, hay indicadores  de recambio en el establishment empresario del país, algo por cierto no menor. Las consecuencias afectarán las comunicaciones a nivel global y en particular a América Latina, ya que Estados Unidos es una de las fuentes de referencia tanto para los actores corporativos como para los marcos normativos que intenten regular procesos de convergencia inevitables.

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Las “afinidades electivas” de AT&T y Time Warner según el Wall Street Journal.